Por: Eduardo Sadot Morales Figueroa| @eduardosadot| sadot16@hotmail.com

Muchos de los pueblos de la época precolonial se extinguieron por epidemias y enfermedades, los curanderos no alcanzaban a darse abasto, mientras las pestes y los males los diezmaron, su experiencia hizo desarrollar técnicas salubres para minimizar epidemias, los sistemas de drenaje y agua potable, el aseo personal de la población encontrado pro los españoles, según las crónicas de la época como Fray Diego de Durán, Torquemada y Fray Bartolomé de las Casas, ilustran que los pueblos originales al menos tenían un sistema de instalaciones salubres superiores a las del viejo mundo.

En la Colonia los conquistadores se aprovecharon, las nuevas enfermedades traídas allende ultramar como la viruela, les ayudaron en la conquista, la mortandad incontrolada fue aliada contra los pueblos originales, ello y no la habilidad de los conquistadores, justifica sus victorias con su minoría frente la mayoría de los pobladores originales. Enfermedades novedosas en el nuevo continente a las que la población originaria no tenía genética resistente, y que los emigrantes europeos y africanos si resistían contribuyeron a la consolidación de la conquista.

Durante la Colonia, las órdenes religiosas se preocuparon y ocuparon de las enfermedades que aquejaban a la población, así la orden de San Juan, los “juaninos” desde entonces desarrollaron estancias – antes manicomios – para la atención de los enfermos mentales, su trabajo se limitó a cuidarlos, alimentarlos hasta su muerte, poco fue por razones teológicas, el avance en la curación de esos enfermos y el desarrollo de la neurología, siquiatría, sicología y neurocirugía, por múltiples razones, incluida su rentabilidad económica, sin regatearle utilidad social. La religión católica considera entre obras de misericordia corporales: visitar a los enfermos, y enterrar a los muertos. Ahí el sustento católico-religioso de las tareas hospitalarias de la Colonia.

Las guerras en México obligaron a la improvisación de médicos y enfermeros, de formación militar – por cierto, mérito que también hoy se regatea a las fuerzas armadas – que aprendieron entre balas y hospitales. Maximiliano observó la importancia de la Salud Pública, pero por su condición de invasor, sus ideales en la materia no prosperaron.

El presidente Juárez ocupado en el rescate de la nación no tuvo tiempo de poner atención en el tema, no hay política pública juarista que se ocupe, sin embargo, en sus escritos, siendo un hombre de pocas palabras y más acciones, describe “No hay felicidad sin salud ni libertad”.

Durante el tiempo de la Independencia hasta la época posrevolucionaria los médicos no dejaron de hacer su tarea: 1841 se crea el Consejo Superior de Salubridad; 1842 Academia Nacional de Medicina y la Escuela Nacional de Medicina; 1888 Instituto Médico Nacional; 1895 comienza la construcción del Hospital General que se inaugura hasta 1905; 1876 se funda el Instituto Oftalmológico Valdivieso y en 1884 se publica el Reglamento para la aplicación de la vacuna contra la viruela; 1880 se remodela el Hospital Juárez, estaba tan mal que Juan de Dios Peza escribió: “¡Qué lúgubre es la entrada, qué tristes los salones, qué miseria acusan las camas, los enseres, las ropas que tienen los enfermos! ¡Qué hospital cielo santo, esto es peor que el infierno!” En consecuencia, el presidente Manuel González, en enero de 1883 inaugura las obras de mejoramiento que lo posicionaron como uno de los mejores hospitales de la capital. En 1910 es inaugurada la estancia para enfermos mentales La Castañeda” junto con el Hospital General inaugurado en 1905; 1934 Ley de Coordinación y Cooperación de Servicios de Salubridad, que promueve convenios entre el Departamento de Salubridad Pública y los Gobiernos de los Estados, crea Servicios Coordina­dos de Salud Pública; 1937 se crea la Secretaría de Asistencia (SA) ; 1943 la SA se fusiona en  con el Departamento de Salubridad para constituir la Secretaría de Salubridad y Asistencia; 1943 se funda el IMSS; 1954 se crea la Comisión Nacional de Hospitales para orientar los programas de construcción de unidades hospitalarias, se declara de interés social la Comisión Nacional para la Erradicación del Paludismo; 1959 creación del ISSSTE; 1977 Sectorización del Sector Salud; 1978 se instituye la Comisión Intersecretarial de Saneamiento Ambiental, como instancia de apoyo a la coordinación de las acciones que en materia de mejoramiento del ambiente llevan a cabo distintas dependencias y entidades; 1979 se creó el Programa IMSS-COPLAMAR; 1981 se crea la Coordinación de los Servicios de Salud, dependiente directamente del Presidente de la República, con el fin de realizar estudios conducentes al establecimiento de un Sistema Nacional de Salud que diera cobertura a todos los mexicanos; 1982 la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal otorga, a la entonces Secretaría de Salubridad y Asistencia la atribución de establecer y conducir la política nacional en materia de asistencia social, servicios médicos y salubridad general, se eleva a rango constitucional la nueva garantía social del derecho a la salud;1983 se impulsa una reforma jurídica, estructural y operacional de los servicios públicos de salud; 1987 Creación del Instituto Nacional de Salud Pública; 1996 se fundó la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (CONAMED); 2003 Creación del Sistema de Protección Social en Salud, operativamente el Seguro Popular; 2019 después de 16 años de operación desaparece el Seguro Popular.

Retomando las tesis de Los maestros de Derecho Administrativo Enrique Sayagués Laso en la República Oriental del Uruguay y León Cortiñas Peláez, la Salud debe considerarse junto con la Seguridad Nacional, o el cobro de impuestos, una prioridad para la ciudadanía, para el gobierno más.

La sensibilidad de un gobierno se demuestra con sus acciones, su obligación debe transparentarse en sus prioridades, a la par con la seguridad ambas deben ser prioritarias simplemente porque de ellas depende la vida. Un presidente que ha sufrido un infarto que le puso al borde de la muerte supondría particular sensibilidad, considerando el costo de curación, porque para quienes no cuentan con gastos médicos mayores debe haber hecho un boquete en su economía, a menos que no le costara su atención den Medica Sur, uno de los hospitales más caros de México, a ese mismo hospital hubo de recurrir cuando se fracturó su pequeño hijo, ello supuso sensibilidad para reflexionar sobre la salud de sus gobernados, también supondría la salud como prioridad de su gobierno, pero no fue así.

Durante los gobiernos priistas proliferaron instituciones del Sector Salud, el IMSS, el ISSSTE, Hospital Infantil de México y la larga lista de los Institutos médicos: Nacional de Cardiología, Nacional de Cancerología, Nacional de Nutrición, Nacional de Enfermedades Respiratorias, Nacional de Neurología, Nacional de Pediatría, Nacional de Perinatología, Nacional de Psiquiatría, Nacional de Salud Pública Cuernavaca, Nacional de Rehabilitación, Nacional de Medicina Genómica y el Instituto Nacional de Geriatría, todos fundados por gobiernos anteriores, además de los hospitales públicos de cada una de las entidades federativas, todos actualmente insuficientes, considerando el índice poblacional, pero ninguno es prioridad para el presidente Obrador, no obstante haber probado sus bondades y competencia, era para que el gobierno de la 4T, si verdaderamente privilegiara la salud de los pobladores, estaría pensando en la ampliación y fortalecimiento del sistema de Salud Pública, sería el mejor legado de la 4T.

Como ejemplo: en ortopedia los hospitales públicos atienden más casos diariamente, más que los hospitales privados, por razones obvias lo que les brinda a los médicos más experiencia – la práctica hace al maestro – ello queda probado.

Los costos de las medicinas y los instrumentos, prótesis e insumos del sector haría imposible su costo, para los particulares, desafortunada declaración del Presidente Obrador, que si no había medicamentos, por humanidad los médicos las hubieran costeado de su sueldo, verdaderamente ruin, insensible, poco valiente y menos honesta, es pretender rehuir la responsabilidad, absoluto desconocimiento del costo de medicamentos para enfermedades, error que merecería una disculpa pública, más cuando a los médicos residentes conocidos como R1 y R2, les pagan menos que a los Ninis, eso, sin comentar el esfuerzo que representa estudiar y aprender medicina, cuando para esa carrera exigen los mejores promedios, en la UNAM superiores a nueve, los otros institutos y universidades por ahí. Para ingresar a la especialidad no se diga la cantidad de jóvenes estudiantes tienen que aprobar exámenes que son un reto máximo a los conocimientos e inteligencia, que quienes están acostumbrados a reprobar por años en una carrera, resulta difícil que lo entiendan.

Nuestros médicos son competitivos a nivel internacional, debemos estar orgullosos de ellos, la calidad de la enseñanza debe mantenerse e incluso acrecentarse.

No es casualidad que seis exsecretarios de Salud: Doctores como Guillermo Soberón Acevedo, Julio Frenk Mora, José Antonio Córdova Villalobos, Salomón Chertorivsky Woldenberg, Mercedes Juan López y José Narro Robles: se hayan manifestado a través de una Carta sobre la desaparición del Seguro Popular, un tema del que sí es trascendente escuchar a los expertos y desde luego advertimos que no se tenga la ocurrencia de someterlo a una encuesta a mano alzada, hay temas que exigen responsabilidad, seriedad y profesionalismo.

 

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