Por: Javier Díaz Brassetti

¿Cuál es el camino para volver a ser México?, ¿para darle a la vida el supremo de los valores?, ¿Para dejar de crear asesinos en las escuelas?, ¿para quitarnos la ansiedad de voltear y ver, de hablar con soltura, de sentir que no nos persiguen, que nadie nos acecha?

Ansiedad pura de quienes no estamos involucrados, de quienes ni compramos ni vendemos droga, de quienes no traficamos con gasolina, de quienes pagamos impuestos para que se gasten billones y billones en educación, salud, transporte, ayudas a la vivienda, capacitación a la policía y al ejército, de quienes vemos atónitos cómo  le buscan para explicar que las cifras de la ACS están truqueadas.

Inexcusable es la palabra para columnistas, analistas, politólogos y sociólogos; inexcusable para los comunicados de medios de las Secretarías de Gobernación y de Relaciones Exteriores.

¿Cómo es posible que el diálogo que se ha desatado después de conocer que México es el segundo lugar en el mundo en homicidios intencionados, publicado por el Armed conflict survey (ACS)2017, del  International Institute for Strategic Stodies, sea de cálculo por número de habitantes?

Inexcusable que haya quien diga: no puede ser el número dos porque el cálculo debe hacerse considerando cuántos asesinatos hay por cada cien mil habitantes, ¿qué no se han percatado de que son asesinatos, un acto en el que un ser humano mata a otro intencionalmente?, aunque sólo hubieran sido 500, ¿no se han dado cuenta de la magnitud que representa perder respeto por la vida de otro?

Billones de pesos para salvar a una señora de la diabetes, a un niño con cáncer, a una joven con sida, para dar primaria a un campesino, para manejar un sofisticado sistema de telesecundarias, para dar becas en el extranjero, ¿y no se preocupan por 100, 1000 o 10 mil muertos, asesinados contra su propia voluntad?

El problema son los muertos y los vivos que impunemente les quitan, nada menos que, la vida.

Todos esos analistas y funcionarios que protegen las cifras para no hacer caer el nombre del país, descuidan dos asuntos elementales: el derecho a la vida de 23000, y la ansiedad de ser el 23001 de los otros 120 millones de habitantes.

Salir por la mañana y no tener la certeza absoluta de regresar por la noche; tener la sensación de un desamparo al leer el letrero de un grupo de estudiantes que dice: La UNAM no nos protege; escuchar: nos vigilan, nos siguen y nos van a matar, en la voz de Miriam Elizabeth Rodríguez Martínez en Tamaulipas, esos no son datos, son ingentes realidades de niños y ancianos y hombres y mujeres de un pueblo harto de cifras.

Ansiedad pura de quienes no estamos involucrados, de quienes ni compramos ni vendemos droga, de quienes no traficamos con gasolina, de quienes pagamos impuestos para que se gasten billones y billones en educación, salud, transporte, ayudas a la vivienda, capacitación a la policía y al ejército, de quienes vemos atónitos cómo  le buscan para explicar que las cifras de la ACS están truqueadas.

Antes que enseñar Matemáticas y Español, Ciencias sociales, Cívica y Ética, incluso, antes de intentar hacer pensar a las jovencitas y jovencitos en Cómo le hago, Hay que hablarles de la vida, de cómo respetarse y de cómo respetar la vida, porque sin ella no hay todo lo demás.

Ansiedad pura sentimos los que no hemos usado un arma, los incapaces de ver cómo se desangra otro ser humano herido por alguna. De eso sí pueden hablar los columnistas, los especialistas y los políticos, a eso sí debían invertirle horas y horas para decirnos cómo erradicar 2, 100, 23000 asesinatos.

¿Persecución cero tolerancia para los asesinos?, ¿pena de muerte?, ¿prisión a perpetuidad?, ¿Cortarles las manos?, ¿Legalizar la droga, el lenocinio, el hurto de combustible?, ¿poner un piquete de soldados en cada esquina?, ¿Hacer qué para acabar con la ansiedad de vivir en peligro?, que a eso sí le piensen y le inviertan lo que un frágil Estado hace por ellos.

¿Qué dice la gente de Guerrero, de Tamaulipas, de Veracruz, de Puebla?…, que no me maten. Hacen lo que tienen que hacer, no piensan en lo que dice la Universidad Sueca de Uppsala, por medio de su estudio States in Armed Conflict que considera que ya es una guerra cuando en un país mueren deliberadamente más de mil personas.

¿Qué dicen la gente en Morelos cuando aparecen y aparecen tumbas clandestinas?…, que no siga yo. Se les olvida que se llamó Guerra de las Malvinas a un conflicto en el que murieron 649 militares argentinos, 255 británicos y 3 isleños.

¿Cuál es el camino para volver a ser México?, ¿para darle a la vida el supremo de los valores?, ¿Para dejar de crear asesinos en las escuelas?, ¿para quitarnos la ansiedad de voltear y ver, de hablar con soltura, de sentir que no nos persiguen, que nadie nos acecha?

Lectora de Noticias en televisión, comentarista de radio, escritor en revistas y periódicos, internauta, comienza a decirnos, sin excusas, cómo le vamos a hacer. Político, marino, militar, ¿qué deberás hacer, sin excusas,  para que dejemos de aparecer en la lista de lo más malvados?, ¿Para quitarnos la ansiedad?

 

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