Por: Javier Díaz Brassetti | @Javierexpresion | FB/Javier Díaz Brassetti

Rompamos la cultura del problema y encontremos la solución.

Todos expresan sus opiniones en torno a la difícil situación a las que se enfrentarán las futuras elecciones presidenciales. ¿Quién será el candidato del frente, quiénes serán los independientes?, ¿Meade puede dar lucha a López y a los otros?

Muchas preguntas que vuelven a centrar al país como un lugar de muchas dudas y de muy pocas respuestas. Nuestros analistas profesionales y también los taxistas son estupendos especímenes del planteamiento de la duda. Con que se tenga la habilidad de presentar un problema, la gente indagará en el problema, muy difícil que se avoque a la solución, este es un asunto que se ha vuelto una cultura.

Frente al año más violento de la historia -en los primeros nueve meses 18,505 asesinatos dolosos- está muy claro que no sólo los ciudadanos tenemos miedo, sino también, los poderes del Estado. Ese es un problema, llevamos analizándolo y discutiéndolo, ¿soluciones?, ninguna. La duda metódica. Y otra vez y otra vez, noticieros todo el día repiten el problema, y cuando hay comentarios abundan en la dificultad.

Renuncia Azcárraga a ser el líder del Grupo Televisa, ¿y por qué lo hizo, para qué lo hace?; comen en Puerto Chico Osorio y Meade, seguro se traen algo, ya están pactando, se reconcilian, no se pelean, se les vio falsos… problemas y sólo problemas.

Riquelme en Coahuila nos da un problema que por ser tan opaco INE y FEPADE ya se involucraron en una nueva dificultad, y así súmele, la cultura del problema, sus orígenes, sus probables consecuencias, los implicados, los beneficiarios, ¿y soluciones?

Uno de los más grandes filósofos y matemáticos, encerrado en una cabañita de Los Alpes, se dio cuenta de que su vida era una duda, ¿existe Dios?, ¿qué hago aquí?, ¿tiene razón la vida?, ¿hay una existencia posterior?, ¿qué?, ¿cómo, cuándo, dónde, para qué?

Acompañado seguramente de un buen cognac, Renato Descartes no dejaba de plantearse problemas que le imponía fuertes dudas, y eso que era el Siglo XVIII, pero su magnánima inteligencia, aquella que desarrolló la geometría analítica y que dio un vuelco a la filosofía, descubrió que había una fórmula para vivir mejor.

La moral provisional. Mientras la existencia y los acontecimientos revelaban o no sus tribulaciones, había que adoptar una forma para vivir tranquilo, en paz, buscando sólo la solución a los acontecimientos que la vida le presentaba.

Si no me das una solución o la posibilidad de una, no me vengas a decir por qué pasó, No quiero ucronías -una ucronía es una reconstrucción alternativa de la historia, eventos que pudieron haber ocurrido si se hubieran dado otras circunstancias-. Son famosas las ucronías de Carlos Monsiváis: Vicente Guerrero no es traicionado por Francisco Picaluga, Maximiliano reina y gobierna, Díaz tiene una decorosa sucesión, en fin un ¿qué hubiera sucedido si…?

No fantasías como la imposición de un estado de excepción; nada de que cada robo vale una mano o una oreja…, no soluciones viables, tranquilas, posibles, que dejen atrás el síndrome de regodearse en la queja, el desgano, la dificultad y la incertidumbre. Situados en el pasado: es que mi padre me golpeaba a los 5 años, mi mamá nos dejó hace veinticuatro años; o situados en el futuro: cuando me saque el Melate, cuando se vaya mi jefe, cuándo mi suegra se muera…, desoímos al presente que impone la necesidad de soluciones.

Decía el argentino: los mexicanos encuentran un problema para cada solución. Y es verdad, si no modificamos la fórmula, estamos condenados al análisis, pero nunca a la resolución. Las mesas en el radio y la tele debieran obligar a los ponentes a ofrecer caminos viables, beneficios, líneas de conducta para no repetir, pero no, es más fácil escudriñar en lo ocurrido, darle rienda suelta a lo que ya no tiene vuelta atrás. Churchill afirmaba que el valor personal, ser valiente, despojarse del miedo, es el más grande de los valores. Juan Pablo II decía muy a menudo: no tengas miedo. Rompamos la cultura del problema y encontremos la solución.

 

 

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.