Las embajadas de nuestro país tienen la función principal de tratar los asuntos diplomáticos y la representación de México en otros países alrededor del mundo, sin embargo, la ubicada en el Reino de Arabia Saudita y precisamente entre los años 2007 y 2016, tenía una función extra: servir de expendio clandestino de bebidas alcohólicas a aquél país donde la Ley Islámica penaliza el tráfico y el consumo de estas bebidas y/o drogas.

Este comercio ilegal, por supuesto que generaba millonarias ganancias, pues botellas que habían sido adquiridas por un precio no mayor de 20 dólares eran revendidas en 200 y hasta en 300 dólares. Quien se encontraba detrás de este sórdido negocio, según el autor Salvador García Soto, columnista de periódico El Universal, era precisamente el embajador mexicano en Arabia Saudita, Arturo Trejo Nava, quien aprovechando la “franquicia diplomática” que brinda Arabia Saudita a embajadas extranjeras para consumo exclusivo de alcohol de trabajadores, invitados y eventos, importó una gran cantidad de bebidas que se vendían directamente en la embajada.

Una investigación, realizada por el Órgano Interno de Control (OIC) de la Cancillería, arrojó información importante como los precios ya mencionados anteriormente así como la aclaración de que Trejo no usaba recursos públicos para la compra e importación de estas bebidas si no que el mismo financiaba, con sus propios recursos económicos, el sostén de tan fructuosa actividad. Además, debido a esta misma investigación, el funcionario público fue suspendido de cualquier representación diplomática y regresado a México el 19 de Octubre.

“De ser encontrado responsable de conductas ilícitas que señala el artículo 58 de la Ley del Servicio Exterior Mexicano, por “hacer uso ilícito o con fines de provecho personal de las franquicias, valijas, correos diplomáticos, recursos financieros y materiales, así como inmunidades y privilegios inherentes al cargo”, al embajador se le aplicaría una sanción establecida en el artículo 57 de la citada ley, que va desde la “suspensión, destitución y sanción económica. En todos los casos de destitución el sancionado quedará inhabilitado para reingresar al Servicio Exterior o desempeñar algún puesto, cargo o comisión temporal en el mismo” (García Soto, Salvador, 2017).

El embajador mexicano violó además las leyes del país donde trabajaba y vivía, utilizando su puesto y privilegios como representante de nuestro país para beneficio propio así como exponer al Servicio Exterior Mexicano a un escándalo que hasta ahora se manejaba como un “asunto interno”.

Fuente: El Universal

García Soto, Salvador. (13 de Diciembre 2017). Serpientes y Escaleras. México: El Universal. Recuperado de: http://www.eluniversal.com.mx/columna/salvador-garcia-soto/nacion/la-embajada-que-se-volvio-licoreria

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