Por: Javier Díaz Brassetti | @Javierexpresion | FB/Javier Díaz Brassetti

Llega a tiempo, obedece tus instrucciones, llévate bien con tus compañeros, responde cuando se necesita, busca apoyo y consejo cuando te haga falta, participa con el grupo, no hagas que otros trabajen por ti, no faltes.

Estas son cualidades mínimas -ahora les llaman competencias- con las que quien tiene un empleo debe cumplir para trabajar para sí mismo o para otros. Depende de la empresa o de la actividad si se deben agregar conocimientos técnicos, lealtad a la marca, honradez, fidelidad, facilidad de palabra, resistencia, idioma extranjero, habilidad de negociación, etc., etc.

Para trabajar en el futuro, un sistema educativo sano orienta hacia estas competencias, enseña la mejor manera de desarrollarlas o, todo lo contrario. Cuando el horario de entrada se adapta a la necesidad familiar y cada uno va llegando a la hora que puede, aún en la sierra, no se forma en la persona el hábito de la puntualidad.

Cuando a niños y jóvenes se les alienta un espíritu creativo lejos de la materia, y la idea es que alienten su imaginación por encima de un objetivo preciso, olvidemos que puedan entender y llevar cabo unas instrucciones.

Si en la escuela se atiende a la filosofía de moda: primero estás tú, sigue los consejos de “El Secreto” de Rhonda Byne y la Ley de la Atracción, estudios basados en el trabajo de William Walker Atkinson, que promueven el egocentrismo y el egoísmo, entonces, en el futuro no podremos contar con individuos que cooperen con otros para lograr un buen trabajo en equipo.

Participa, di lo que piensas, interrumpe todas las veces que lo requieras, porque los cerebros creativos pocas veces son ordenados. Ya veremos el resultado que obtenemos, rebeldes capaces de meter la pata antes de hacer una segura reflexión.

¿Qué tipo de persona queremos?, bueno, es el tipo de persona que tenemos que ir formando. El World Economic Forum mide desde 1979 el nivel de productividad de un país, y en la última medición México sigue ocupando el lugar 51 de 137 evaluados.

La Educación es la ciencia para el futuro y si en el colegio no importa la memorización de contenidos y todo se lleva a que los discípulos entiendan, comprendan y analicen, el hábito de la memoria se habrá desperdiciado y recordar los PINS, las claves de acceso, los passwords, creará tremendos conflictos en el próximo futuro.

Hoy, lo que puede resultar grave es que no se establece con claridad la relación estudiante-trabajador, estudiante-ciudadano, estudiante-familia, no está quedando claro para qué mandamos a nuestros hijos a la escuela. No serán desempleados sino in empleables.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) mide por medio de un estudio trienal practicado a jóvenes de 15 años en todo el mundo, jóvenes que están a punto de concluir su educación obligatoria, cuánto han adquirido de los conocimientos y habilidades fundamentales para una participación plena en las sociedades modernas.

Este Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos, denominado PISA. evalúa hasta qué punto los estudiantes alcanzan los niveles para desarrollarse y competir en el futuro. Los últimos resultados arrojan que, de 70 países, México tiene el lugar 58 en Ciencias, 55 en comprensión de lectura y 56 en desarrollo de las matemáticas.

De acuerdo con estas cifras, no es posible mejorar en Productividad. Nuestro sistema Educativo no va a ninguna parte, porque si bien hay planteamientos de Métodos que puedan permitir el que un mínimo grupo social sea empleado o ponga su propia empresa, la gran mayoría está enfocada sólo en el presente, olvidando que no se puede medir si no se evalúa y si no hay evaluación exigente, no se sabe cómo resolver un problema ni cuál puede ser el camino para resolverlo.

Casi el 87 por cuento de las escuelas en México son públicas, ¿hay una voluntad por formar seres humanos que puedan desarrollarse en el futuro?, ¿Hay ya un método sin contradicciones que provoque y procure una sociedad de bienestar?

En Educación, no nos equivoquemos, el futuro se hace en el presente.

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