“Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”, asegura un conocido refrán, “y amanece en el cóctel”, agregan los bromistas. Sin embargo, cualquiera que sea el caso, la conclusión es la misma: el exceso de confianza es mortal en cualquier terreno, pero sobretodo en el mundo de los negocios.

Viene a colación porque después de meses de incertidumbre, angustia y hasta miedo que provocaron las amenazas de Donald Trump contra México y que llevaron la cotización peso-dólar a niveles históricos (al mayoreo en $21.93 el 19 de enero, justo un día antes de su toma de posesión), ahora ese mismo tipo de cambio ha mostrado una fuerte recuperación que lo hizo regresar a niveles de $18.87 para el 27 de marzo. Una revaluación de casi 14%!

Inmediatamente las expectativas dieron un vuelco. Tras haberse disipado el temor y sentir que Donald Trump ya no es una amenaza tan grave como parecía, al haber moderado su discurso, algunos hombres de negocios creen que lo peor ya quedó atrás. Esperan que el tipo de cambio incluso podría bajar todavía más y acercarse a niveles de $17.00 ó $17.50 por dólar.

Esa impresión fue reforzada por el Dr. Agustín Carstens, gobernador del Banco de México cuando dijo en la Convención Bancaria de Acapulco el 22 de marzo que el peso “debería valer un 10% más”. Pero…¿realmente, en cuestiones de tipo de cambio, estamos ya en el mejor de los mundos?

En este tema es fácil equivocarse amigo lector. Nadie tiene bola de cristal. Sin embargo, me da la impresión de que se está configurando un escenario muy parecido al que se presentó después del asesinato de Luis Donaldo Colosio (el candidato del PRI a la Presidencia de la República en 1994), el año del desplome del peso que desató una grave crisis y que provocó la ruina de aquellos empresarios e inversionistas que no supieron leer correctamente las tendencias del entorno. Le voy a decir porqué.

Justo en el momento del asesinato, daba yo una conferencia en el Hotel María Isabel Sheraton de Paseo de la Reforma en la Ciudad de México con el tema: “Devaluación, ¿el shock del 94?”. Acababa de decirle al público que veía venir el desplome del peso frente al dólar en el mes de diciembre de ese año (incluso lo puse por escrito en un libro), cuando empezaron a sonar los celulares de dos políticos que estaban presentes en el evento. Se levantaron de su asiento y alterados, confirmaron la noticia.

Por un momento hubo confusión y desorden en el salón. Algunos de los empresarios, a gritos, me preguntaban qué iba a suceder ahora. Daban por hecho que la devaluación era inminente y que no sería hasta diciembre como yo decía. Les comenté que era lógico esperar un rebote del tipo de cambio, pero que tenía la impresión de que Banco de México saldría a quemar reservas de divisas para mantener estable al peso, costara lo que costara, al precio que fuera, antes de las elecciones.

Que regresarían algunos meses de relativa estabilidad en la cotización peso-dólar, pero que habría que tener cuidado porque la bomba estallaría definitivamente en diciembre…y así fue: Banco de México logró estabilizar el tipo de cambio lo que hizo creer a muchos que lo peor ya había quedado atrás, igual que ahora.

Entre más pasaba el tiempo (entre abril y la primera quincena de diciembre, durante 8 largos meses), más aumentaba la sensación de que no pasaría nada grave con el tipo de cambio, hasta que estalló la bomba el 20 de diciembre de 1994 y agarró a muchos con los dedos en la puerta. Varios se fueron a la quiebra. Pagaron con su patrimonio el exceso de confianza.

Regresando a 2017, es probable que la estabilidad del tipo de cambio se mantenga durante algún tiempo, pero más allá de Donald Trump, de que aparentemente haya dejado de ser una amenaza, se siguen acumulando presiones en los mercados financieros a nivel mundial que en algún momento van a provocar otra vez una fuerte turbulencia y que la cotización peso-dólar se ubique en niveles cercanos a los $23.00.

Siguen creciendo los volúmenes de deuda en dólares, yenes, libras y euros para bancos, empresas y gobiernos sobretodo de Europa, Asia y América, tanto en economías de países desarrollados como en países emergentes.

Sigue aumentando la especulación en las principales Bolsas de Valores a nivel mundial y siguen creciendo las burbujas de bienes raíces que han disparado el precio del metro cuadrado de los terrenos a las nubes en algunas de las principales ciudades del mundo.

Fondo Monetario Internacional, Banco de Pagos Internacionales, lanzan advertencias en éste sentido. La más reciente fue la que hizo Haruhiko Kuroda, Gobernador del poderoso Banco Central de Japón, al asegurar el 15 de febrero pasado que esos excesivos niveles de deuda, podían sembrar las semillas de la próxima crisis global. “Un nuevo desafío ha surgido”, dijo Kuroda.

Así es que sí no queremos que nos lleve la corriente, si no queremos amanecer en el cóctel ni usted ni yo amigo lector, llegó la hora de tomar precauciones y no caer en un exceso de confianza que financieramente hablando, podría ser mortal…como en el 94.

 

 

 

 

 

 

 

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