Por: José Manuel Urreta Ortega | Presidente del CCE en el Estado de Veracruz y Coordinador de CONCAMIN para la Zona Oriente de México | @ManuelUrreta

México tiene el privilegio de contar con una extraordinaria ubicación geográfica al compartir más de tres mil kilómetros de frontera norte con la mayor economía del mundo, y al mismo tiempo estar conectado por vía marítima con 131 países y más de 490 destinos de los 5 continentes; al ser nuestro país uno de los de mayor apertura comercial internacional integrada por diversos acuerdos con naciones europeas, asiáticas y americanas, las líneas navieras más importantes del mundo arriban a nuestros puertos.

En la actual coyuntura política y económica tanto interna como global uno de los temas de mayor interés para los representantes de la marina mercante mexicana ha sido aumentar las operaciones de transporte marítimo o cabotaje en aguas nacionales, una actividad que según datos del Poder Legislativo se mantiene estancada con un crecimiento de apenas poco más de dos puntos porcentuales en toda una década; por ello debemos implementar los estímulos necesarios que promuevan mayores inversiones productivas para optimizar infraestructura y renovar la flota, así como impulsar políticas públicas que fomenten un mayor tráfico marítimo ante la competencia de embarcaciones extranjeras, en un marco ordenado de transparencia y equidad pero también de eficiencia normativa pues hoy en día la ley somete a transportistas a los mismos procedimientos legales y fiscales que a importadores y exportadores, restándoles oportunidades y competitividad.

En efecto, es una tarea nada fácil pero sí es imprescindible al tomar en cuenta lo que diversas voces de los sectores público y privado vienen afirmando desde hace años, en el sentido que el sector marítimo mexicano ha sido abandonado sobre todo porque las oportunidades inherentes a esta actividad para mejorar la competitividad nacional no han sido comprendidas y por tanto debidamente aprovechadas en nuestro beneficio.

Al considerar datos como que más del 80 por ciento de la actividad petrolera nacional se efectúa en el mar, o que el transporte marítimo genera hoy alrededor de 300 mil empleos directos e indirectos altamente especializados que son oportunidades de desarrollo para nuestros jóvenes, atenderemos a la importancia de contar con una flota marítima competitiva y dar mayor participación a los buques nacionales en las operaciones nacionales de tráfico y el comercio exterior.

Promover una mayor participación de servicios de transporte marítimo, además, podrá contribuir a desahogar la saturación de vías de comunicación e incluso disminuir accidentes carreteros en territorio mexicano; no es una cuestión de competencia entre tipos de transportes sino de complementariedad, pues está plenamente demostrado que las economías que han logrado avanzar hacia sistemas integrales multimodales entre ferrocarriles, transportes terrestres, marítimos y aéreos, aprovechando las ventajas de cada uno, son al mismo tiempo las naciones más competitivas.

Es justo reconocer que en tiempos recientes se han revalorado estas oportunidades, y ya hay varias propuestas sobre la mesa para atenderlas. Hace poco más de un año CONCAMIN presentó a la Comisión de Marina de la Cámara de Diputados una propuesta integral para reactivar y fortalecer el cabotaje marítimo en México; asimismo, debemos recordar que en las negociaciones para la modernización del TLCAN el sector empresarial mexicano solicitó impulsar un sistema de cabotaje regional que permita a las embarcaciones de los tres países hacer servicios de transporte de mercancías entre cualquiera de los puertos de la región pues, como se ha señalado, al haber quedado fuera este tema del acuerdo original a instancias de Estados Unidos su exclusión sólo otorgó ventajas logísticas a las empresas y naciones asiáticas que son competidoras de las nuestras.

A través de la Cámara Mexicana de la Industria del Transporte Marítimo (CAMEINTRAM) a cargo de Luis Manuel Ocejo Rodríguez, los empresarios del sector hemos acordado aprovechar el momento de renovación de poderes para promover desde ahora políticas públicas orientadas al fortalecimiento y modernización de esta actividad, así como establecer las condiciones legales y normativas que nos permitan competir y tener éxito a nivel internacional durante próximos años.

En el marco de la Política Industrial que han anunciado diversas voces del próximo gobierno es imprescindible la existencia de una política pública específica dirigida a la marina mercante a fin de reducir costos y tiempos administrativos, modernizar procedimientos, definir instalaciones y áreas particulares para la manipulación de carga pero sobre todo para reducir los costos que implica la concesión de operaciones portuarias y volver más eficientes los procesos logísticos de la entrega de mercancías en y desde puertos mexicanos.

Al interior de organismos como CONCAMIN y CAMEINTRAM, los representantes del sector marítimo del país continuaremos trabajando juntos para consolidar el cabotaje mexicano, y hoy mantenemos renovados esfuerzos para exhortar a legisladores y autoridades a una revisión de la normatividad actual, convencidos que, así como en los astilleros se construyen las embarcaciones, en nuestros puertos se construya la competitividad mexicana y nuestra consolidación como plataforma logística para el comercio internacional.

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