LA PRETENSIÓN DE SER QUIEN UNO NO ES:

Donald Trump, presidente electo de las EE.UU.

Por: Javier Díaz Brassetti.

El escritor Carlos Fuentes fue un duro crítico de aquellos mexicanos que pretenden parecerse a los gringos; cuando menos en dos de sus obras (La muerte de Artemio Cruz y La Frontera de cristal) alude a la pena que les causa a muchos no haber nacido, no vivir al norte del Rio Bravo.

Tú te sentirás satisfecho de imponerte a ellos; confiésalo: te impusiste para que te admitieran como su par: pocas veces te has sentido más feliz, porque desde que empezaste a ser lo que eres… …desde entonces has vivido con la nostalgia del error geográfico que no te permitió ser en todo parte de ellos: admiras su eficacia, sus comodidades, su higiene, su poder, su voluntad y miras a tu alrededor y te parecen intolerables la incompetencia, la miseria, la suciedad, la abulia, la desnudez de este pobre país que nada tiene; y más te duele saber que por más que lo intentes no puedes ser como ellos… 

Éste es el caso de miles de personas que durante meses se han involucrado, incluso comprometido con los candidatos, con las elecciones y con los resultados de los comicios en los Estados Unidos.

No hay memoria de tal cantidad y de tales muestras de rechazo en contra de un candidato Yankee como tampoco hay memoria de tal cantidad y tales muestras de simpatía para un candidato de nación extranjera.

Desde el principio de la reciente carrera presidencial en la Unión Americana, tanto los más connotados especialistas como quienes venden souvenirs en los altos, manifestaron su desprecio por Donald Trump y sus simpatías por Hillary Clinton.

El manejo mediático ha sido espectacular, ningún espacio de noticias o de opinión se ha quedado sin dosis de propaganda pro Clinton, anti Trump. Desde cinco razones por las que Trump debe perder hasta las predicciones de una tal Mhoni vidente; desde las similitudes de Trump con el chamuco hasta la comparación que hiciera Enrique Krauze de Trump con Adolfo Hitler.

Sería una omisión no considerar que el magnate neoyorkino ha dado tela de dónde cortar, pero también sería una grave omisión no considerar que su oponente Hillary Clinton, podía perder.

El caso es que perdió y el caso es que tanto esos tan connotados especialistas como las personas de la calle se hallan tan consternados como después de la goliza que propinó Chile a México en la Copa América.

Ahora todos, todos nos quieren hacer pensar que todos se fueron con la finta, por ejemplo, de encuestas mal reportadas o de las confusiones que provoca un sistema electoral mafufo y anacrónico; nos quieren hacer creer que sólo los tontos, los pobres y los feos votaron por el magnate o que se está cumpliendo un vaticinio del monje francés Michel de Notredame, Nostradamus, que aparece en la cuarteta 81 de la Centuria LXX de sus Profecías.

Resistiéndose a perder, tal vez para no perder la chamba, difunden profusamente imágenes de las manifestaciones antiTrump en Washington DC, en Filadelfia y en Seattle. Toda ocasión resulta propicia para defender, según ellos, el derecho a que nuestro mundo no sea gobernado por un idiota (Alejandro Junco en Reforma), un patán (Jorge Castañeda en Foro TV), o un misógino racista (Loret de Mola en Despierta).

Haberse enganchado con esa furia con la que muchos mexicanos lo han hecho, ya es de sí un error, comprensible en personajes del mundo de la farándula, del show business como Vicente Fernández o como Gael García. No saber que un margen de 5 puntos en una encuesta es prácticamente un empate técnico, segundo error, podría excusarse en quienes no conocemos de estadística.

Oír sólo las voces convenientes, a modo y desestimar y omitir aquellas que no van con nuestros intereses, tercer error, está bien para quienes no llegaron a la universidad; sentir que ya somos americanos porque le vamos a los Delfines de Miami y comemos hot dogs mientras vemos un súper bowl, cuarto error, es comprensible en un muchacho preparatoriano, pero en nadie más.

No haber contemplado siquiera la mera posibilidad del triunfo del adversario, quinto error, es una falta de respeto para quienes creen en nosotros, en nuestras opiniones.

¿Queremos explicar la razón del sorpresivo triunfo de Trump?, pues ya tenemos aquí cuando menos cinco errores cometidos nada menos que por ilustres personajes de los medios que de no haberse enganchado con furia, saber de encuestas, oir las voces del adversario, no sentirse gringos y abrigar otras posibilidades, hubieran podido ayudarnos a todos los demás en nuestra febril carrera contra la ignorancia.

Para adelante, todas son especulaciones, Mientras, Trump es un buen pretexto por ahora para explicar las bajas en los mercados y el aumento en el precio del dólar, el despido en las empresas y el aumento de la contaminación; un buen pretexto para el meme y el chascarrillo, los templos llenos de devotos y los movimientos en el Gabinete.

¿Qué no ha sido una especulación? La pretensión de muchas y muchos de ser quienes no son, de presumir que piensan, sienten y actúan como americanos, que porque hablan inglés o estudiaron en Harmon Hall o en universidades gringas ya entienden el lenguaje de los gringos…, ya son gringos.

Necesitamos urgentemente cambiar el rumbo y no tener más senadores que se enfundan camisetas con un letrero que dice Hillary for President; urgentemente, y no contratar más a especialistas erráticos que culpan a todo el mundo de su falta de tino, que muestran entreguismo a causas y propósitos intervencionistas.

Trump es Presidente Electo de los Estados Unidos, de ellos ¿eh?, de ellos, de nadie más, que se preocupen ellos por resolverlo. Nosotros ya tenemos bastante con hacerles entender a los sabiondos que no deben pretender ser quienes no son.

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