El Consejo Coordinador Empresarial expresa su absoluta condena a la lamentable expresión del director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), que califica de “valientes jóvenes” a quienes asesinaron a uno de los empresarios más destacados que ha tenido este país, Eugenio Garza Sada.

No es valiente quien busca privar a una persona de su libertad.

No es valiente quien planea un secuestro para financiar armamento ilegal para actividades ilícitas.

No es valiente quien asesina a un hombre de bien.

No es valiente quien se escuda en la violencia como vía de cambio.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador impulsa un proceso de pacificación y reconciliación nacional. El propio Presidente ha basado su narrativa en transformar al país por la vía pacífica. En estos postulados, los empresarios coincidimos con el Presidente, y le manifestamos nuestro apoyo irrestricto para que la sociedad recupere la paz que hoy tanto necesitamos.

Por eso, es incomprensible que un funcionario público, un representante del gobierno mexicano, enaltezca la violencia como forma de expresión. Es incomprensible que un funcionario, que además es historiador de profesión, se vuelva un apologista de la violencia, un defensor del delito.

El asesinato de Don Eugenio Garza Sada fue, simple y llanamente, un crimen artero y cobarde, que terminó con la vida de uno de los empresarios más íntegros que ha tenido nuestro país. Un empresario visionario y con profundo compromiso social. Un empresario que impulsó los derechos de los trabajadores a la vivienda, a la salud, a la seguridad social, incluso antes de que existieran las instituciones gubernamentales dedicadas a ello.

Un empresario que luchó por la educación y creó instituciones académicas para elevar los niveles de preparación de los jóvenes mexicanos. Un empresario comprometido, que contribuyó a la sociedad para elevar sus niveles de bienestar.

 

Reconocemos la importancia de las declaraciones de la Secretaria de Cultura, pero exigimos también una disculpa pública y una rectificación por parte de este funcionario.

La sociedad se encuentra hoy muy lastimada; estas expresiones sólo profundizan las heridas.  Por ello, no debemos dejar pasar un episodio como este, que no sólo merma la imagen pública de un gobierno comprometido con la pacificación del país, sino que abona al clima de violencia social que hoy vivimos.

 

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