Por: Eduardo Sadot Morales Figueroa| @eduardosadot| sadot16@hotmail.com

La corrupción comienza desde el hogar con las mentiras, que suelen ser mentiras piadosas hasta que se vuelven nocivas, México ha hecho grandes esfuerzos – pero insuficientes – para desterrarla de la vida de los mexicanos, cuando su origen está desde la educación en las escuelas y la formación de valores y principios en la casa.

La corrupción tiene muchas caras, mientras más se hacen esfuerzos legales para combatirla, el mexicano encuentra nuevas formas para eludirla y disfrazarla.

La Ley de responsabilidades de los servidores públicos desde la época de la Madrid incluía mecanismos para desterrarla, sin embargo fueron surgiendo nuevas caras nuevas formas de eludir la ley y continuar con viejas costumbres arraigadas. La declaración patrimonial de los servidores públicos así como las limitaciones para recibir dádivas y pagos discrecionales, la ley en su principio prohibía recibir regalos, inclusive se establecieron mecanismos para recuperar los regalos recibidos por los servidores públicos que superaran cierta cantidad, pero ello quedó en el tintero solamente.

Los delincuentes inclusive también encontraron maneras de evadir la ley poniendo en nombre de sus familiares los bienes obtenidos de manera ilícita, sobre el entendido de que de acuerdo a los derechos humanos nadie es culpable de tener un padre hermano hijo o pariente delincuente y los regalos recibidos de ese modo son recibidos de buena fe, sin embargo la ley de Extinción de Dominio reglamentaria del Artículo 22 Constitucional sanciona esa conducta, en la corrupción del sector público, también es común usar prestanombres y poner bienes a nombre de los familiares, así un servidor público podía enriquecerse y poner los bienes a nombre de su esposa e hijos y aparentar no tener nada, no obstante haberse enriquecido ilícitamente. El tema obliga en materia de la declaración llamada 3 de 3 que sean declarados bienes e intereses aun de los familiares, lo que aún no queda regulado ni reglamentado es saber el origen de esos bienes de los hijos y cónyuges, pues en muchos casos no hay manera de explicar la procedencia del origen de los recursos para alcanzar propiedades, esa es la otra cara de la corrupción.

Ha habido casos de funcionarios o jefes de alto nivel que autorizan a sus subordinados gastos y viáticos a sus choferes, secretarios particulares etc., para que quien ejerza los gastos sea su jefe, de manera que el jefe quede inmaculadamente exento de una posible investigación o en todo caso sea el subordinado quien se responsabilice del destino de los recursos.

Otra cara de la corrupción es cuando no hay manera de justificar gastos, porque no nada más son los bienes que pueda adquirir sino el disfrute de viajes, comidas y disfrute de beneficios de los que no queda huella a pesar de que el gasto y daño patrimonial a las instituciones exista.

Durante muchos años fue común que un funcionario tenia cubiertos los gastos de ropa, alimentos, gasolina de los mismos vehículos familiares en uso privado para su familia y su sueldo íntegro podría ahorrarse, es muy difícil fiscalizar lo gastado en transporte, aéreo y terrestre, comidas y hoteles y esa también es una cara de la corrupción que no obstante es difícil de descubrir o queda borrosa su utilización.

En los viajes de los jefes a entidades federativas los responsables de recibir al funcionario se encargaban de sus gastos, lo que le significaba al funcionario un ahorro que no necesariamente declaraba ni comprobaba, y los viáticos los conservaba completos y eso le representa también una ganancia adicional sin estar sujeto a comprobación.

Si hablamos de los partidos políticos, la justificación es mayor pues en toda gira los gastos los absorbe el anfitrión, que se esmera por atender al visitante y este a su vez disfruta sin comprobar absolutamente ningún gasto, y es así como también ve incrementado su economía.

Recorrer el país por ejemplo, cuesta mucho dinero, pero si quienes lo pagan son los que reciben al personaje pues nadie sabe y nadie supo pero la corrupción queda ahí también enmascarada.

En la actualidad los políticos, sobre todo pueden heredar y mantener lujos, viajes, comidas, gasolina de toda una familia de varios miembros y también es otra cara de la corrupción.

Pero el gobierno también tiene otras caras para disimular la corrupción siendo esta aún más grave en perjuicio de los que menos tienen, por ejemplo las aportaciones de patrones y trabajadores para el pago del IMSS y el ISSSTE, en ocasiones no las enteran a esas instituciones y el recurso los gobiernos los usan para otros fines, vamos, a veces jinetean esos recursos retenidos y se los dosifican a las instituciones titulares como forma de corrupción.

El mismo gobierno y los patrones ahora también tienen una forma de corrupción, a sus trabajadores les pagan menos de lo que deben pagarles y lo completan con pagos extraordinarios o fuera de nómina, “el famoso sobre” que dicho sea de paso alcanza cantidades estratosféricas que no paga impuesto desde el gobierno, no obstante que los Bancos y hacienda tienen prohibido enterar pagos en efectivo, que por otra parte, resulta que cuando el trabajador desee jubilarse lo jubilan con su sueldo nominal pero no el real y el pago como jubilado es mucho menor al que recibía durante su tiempo de servicio activo, lo que a la larga es un robo a los trabajadores, esa es otra cara de la corrupción de los patrones, llámense gobierno o iniciativa privada, esa cara de la corrupción es mucho más dañina, porque afecta directamente al trabajador, que después de servir muchos años su pensión resulta ridícula. Ahora que se ha establecido por ley que nadie gane más que el jefe del ejecutivo federal, nos preguntamos si ahora si a los trabajadores se les pagará el sueldo real sobre todo para cotizar lo correcto para el momento de su retiro y pensión, porque si la práctica continúa entonces permanecerá esa vieja cara de la corrupción, quizá con otro nombre pero no deja de ser también corrupción.

Corrupción es también cuando se amenaza a los trabajadores y se les presiona para que acepten renunciar, bajo amenaza de no pagárseles en el momento o que tengan que demandar al patrón sea gobierno o iniciativa privada con el pretexto de que necesitarían demandar y pasar muchos años para ganar y hacer valer sus derechos que finalmente tendrían que compartir por mitad con un buen abogado litigante en materia laboral, es el rostro más patético de la corrupción, sin mencionar los departamentos jurídicos de empresas y gobierno donde como en el caso del Instituto Mexicano del Petróleo y otras instituciones privadas, donde abogados sin ética ni escrúpulos, se han hecho famosos acusando a sus trabajadores de robos o faltas administrativas para correrlos sin cumplir con su obligación de reconocerles sus derechos, esa cara de la corrupción sin duda es la más nefasta grotesca y censurable.

Como vemos no es fácil terminar con la corrupción, parece un monstruo de mil cabezas, parecido a la Medusa, pero habremos de ver si en verdad se logra acabar con todas las caras de la corrupción.

Contratación de incompetentes o irresponsables a sabiendas de su ignorancia poniendo en riesgo a las dependencias es una cara de corrupción que se mantiene junto a una causante de muchos males de México, la impunidad, porque es difícil comprobar la responsabilidad, así se pueden ir descubriendo todos los rostros que enmascaran a la corrupción y donde muchos sabiéndolo y viéndolo se vuelven cómplices y a veces llegan al cinismo de creer que los mexicanos somos tontos o no nos damos cuenta.

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