Por: Leonel Serrato Sánchez | |Analísta Político

Si alguno de ellos aparece en la boleta del 1 de julio será una vergüenza, pero más lo será si la ciudadanía les concede su voto a sabiendas de que no sólo no son independientes, sino que además son un fraude.

El Instituto Nacional Electoral INE hizo públicos ciertos pormenores del proceso mediante el cual medio centenar de personas fueron por el país recabando firmas para convertirse eventualmente en candidatos independientes a todos los puestos de elección federales, habiendo llamado la atención el de diputados en la Ciudad de México CDMX, el de senadores en los Estados de Chiapas, Jalisco, Nuevo León y Sinaloa, y desde luego el de Presidente de la República.

 

Las aspiraciones a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión por la CDMX llamó la atención no por su caudal, tampoco por el renombre de quienes se inscribieron, sino por el generalizado fraude que hicieron para obtener los respaldos, fue literalmente un cochinero de proporciones descomunales.

 

En el caso del Senado de la República la atención la llamaron los personajes que finalmente obtuvieron el visto bueno del INE, sus biografías tienen mucho qué decir, y seguro su acceso a la Cámara Alta será igualmente llamativa, Pablo Salazar Mendiguchía, quien fuera gobernador del Estado de Chiapas; José Pedro Kumamoto Aguilar, por su notable desempeño como diputado –de origen también independiente– y que se trata de un hombre que representa ya a la nueva generación de mexicanos, esos que denominan Millennials y que han irrumpido en la vida pública con frescura y con signos de limpieza; Raúl González Rodríguez, de sobra conocido por ser doble medallista olímpico, pero también funcionario del gobierno de Carlos Salinas de Gortari como encargado del deporte; Manuel de Jesús Clouthier del Rincón, diputado federal por la vía independiente, el primero en todo el país, hijo del célebre Maquío, y hermano de la actual coordinadora de campaña del licenciado Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial de MORENA.

 

Se trata de figuras notables, quienes –salvo Raúl González– ostentan una enorme credibilidad entre la ciudadanía, y son en sí mismos iconos de independencia política y personal, con toda certeza serán Senadores, y su presencia paradigmática en la vida nacional.

 

En la recolecta de firmas para la elección presidencia cualquier expectativa de que fuera sucia rebasó hasta las más enloquecidas pesadillas, mire Usted:

 

Primeramente se registraron decenas de personas, incluso aquellas que tenían tan escasas posibilidades de obtener firmas como de sacarle agua a una piedra.

 

Esa multitud de “independientes” no resultó serlo en realidad, porque de inmediato se notó que todos, prácticamente todos, tenía nexos con los partidos políticos, algunos abiertamente directos, pero todos vergonzantes e inconfesables.

 

Se echaron por los caminos de Dios de toda la República los tales aspirantes presidenciales, y hubo una mujer que lo hizo como se debería de hacer, pero que a la postre no logró reunir el número de firmas requerido, me refiero a la representante del Consejo Nacional Indígena, María de Jesús Patricio Martínez “Marichuy”.

 

Un comunicador, Pedro Ferriz de Con, muy temprano notó que todo el proceso era una trampa, porque resultaba materialmente imposible reunir las firmas si todo se hacía como lo marcaban las normativas, desde luego que a Ferriz lo descalificaron en los medios de comunicación haciendo aparecer que sus inconformidades y denuncian partían del hecho de que no estaba teniendo éxito en su periplo firmante.

 

La aplicación informática para dispositivos móviles también fue objeto de observaciones y quejas por parte de los aspirantes, porque resultaba compleja, inestable, y también porque sólo funcionaba con sistemas operativos modernos, es decir que en la mayoría de los teléfonos y tabletas definitivamente no lo hacía. Ciertamente que hubo una “actualización” del programa, en medio del proceso, y por ello, tardío.

 

Al final, sólo quedaron tres aspirantes con creciente número de firmas, según los cortes periódicos del INE, y llegando el punto fueron los únicos que rebasaron el umbral que necesitaban, dando paso a la calificación o validación, y entonces empezó el jaleo.

 

En una primera revisión se pudieron percatar los funcionarios del INE que los tres aspirantes tenían una enorme cantidad de inconsistencias, así les llamaron a las irregularidades de todos los tamaños, colores y sabores que exhibieron los ínclitos independientes, por lo que el INE decidió revisar a profundidad todos los apoyos presentados.

 

No se imagine Usted que el personal del instituto se puso a ver uno por uno los registros de ciudadanos firmantes, no fue así, sino que utilizó una serie de potentes programas de computadora que fueron validando las cosas a partir de las diferentes medidas de seguridad auditables por cómputo que tiene nuestra credencial para votar, y entre las terribles cosas que encontraron fueron credenciales falsas, utilización de plantillas sin datos, que sólo rellenaban para efectos de tomarles la foto que exigía la aplicación.

 

La sólo posibilidad de que los aspirantes independientes hubieran falsificado credenciales ya es gravísima, y no lo es menos la indebida disposición de los asientos de la base de datos del Registro Federal de Electores, porque no debe Usted olvidar que el padrón electoral se vendió hasta por Internet.

 

Hubo gavillas que ofrecían por miles credenciales a los posibles candidatos, obviamente bajo un no tan módico precio.

 

El resultado fue un desaseado proceso, falsificado, cuchareado, indigno si estamos hablando de posibles candidatos presidenciales.

 

Con todo y eso, si bien el INE descalificó de entrada al gobernador con licencia de Nuevo León, Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón y al senador perredista por el estado de Guerrero, Armando Ríos Piter, sí admitió a la señora Margarita Ester Zavala Gómez del Campo de Calderón, quien no se libró de ser señalada como que utilizó hasta más de setecientos mil registros “inconsistentes”, entre duplicados, de fotocopias y falsos.

 

Si alguno de ellos aparece en la boleta del 1 de julio será una vergüenza, pero más lo será si la ciudadanía les concede su voto a sabiendas de que no sólo no son independientes, sino que además son un fraude.

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.