Por: José Raúl Rangel Romero | contactomex@celconsultores.com.mx

En materia de estrictamente indispensable, si los gastos son “reales” son eso precisamente estrictamente indispensable. Esto nos lleva a que entendamos por gastos “reales”, desde el punto de vista personal y de planeación fiscal lo siguiente: Es el costo o gasto que se necesita para el funcionamiento normal del negocio que nos lleve a generar utilidades o a que camine el ente económico para su supervivencia y crecimiento futuro.

En números anteriores escribí sobre los paradigmas, hoy lo aterrizo desde el mundo fiscal en donde tenemos que partir que paradigma significa: “la forma en la que un individuo percibe, entiende e interpreta el mundo que lo rodea”.

Existen muchos conceptos para ejemplificar los puntos de vista de la autoridad y los puntos de vista del contribuyente. Hoy vamos a comentar dos que podríamos decir que están de moda.

  • Materialización de deducciones
  • Estrictamente indispensable

Con la propuesta de reforma al artículo 5 del código fiscal de la federación del año 2014 en el sentido de modificar la forma de interpretación de dicho artículo que no fuera únicamente en forma escrita, que la interpretación podría ser de otra forma dando cabida al fondo y no únicamente la forma.

Esta situación no se dio, ya que no paso la reforma, sin embargo, hoy en la practica la autoridad se está dando a la tarea de buscar el fondo sobre la forma y así pedirles a los contribuyentes cualquier tipo de pruebas que sin duda van más  allá de lo que exige la ley en forma estricta. Creo que desde mi muy particular punto de vista las autoridades están realizando y exigiendo formas de comprobación que sin duda extralimitan la legislación fiscal, pero que en un afán de cerciorarse de la veracidad de las deducciones las autoridades abusan con esas extralimitaciones.

Como dice el dicho “ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre”. Considero que tanto autoridades como contribuyentes deben poner de su parte y en ese sentido buscar un punto medio para la fiscalización.

Por otro lado, la apreciación de las autoridades en lo que respecta al estrictamente indispensable es verdaderamente cerrado, pues a la autoridad nada le parece que es estrictamente indispensable, por ejemplo si se tienen 6 empleados diría con 4 es suficiente, si se tiene 4 autos diría, con 2 son suficiente, etc.

Amen de las restricciones plasmadas en la propia ley. En otro sentido, el contribuyente trata de colocar más gastos de los necesarios y esto nos lleva a una guerra sin fin.

Conclusión:

En materia de lo que es la auténtica planeación fiscal estos dos conceptos resultan fáciles, ya que en el primero, si los gastos son “reales” no se tiene problemas de materialización.

En materia de estrictamente indispensable, si los gastos son “reales” son eso precisamente estrictamente indispensable. Esto nos lleva a que entendamos por gastos “reales”, desde el punto de vista personal y de planeación fiscal lo siguiente: Es el costo o gasto que se necesita para el funcionamiento normal del negocio que nos lleve a generar utilidades o a que camine el ente económico para su supervivencia y crecimiento futuro.

Queridos lectores como ven al final mi conclusión parecería de apreciación, sin embargo, cuando las cosas son de verdad, no tendremos problemas de demostrarlo.

 

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