La división de Manlio Fabio Beltrones del panorama político nacional en el marco del actual proceso electoral. ¿Cómo salir triunfantes de una elección que sirve de antesala para el 2018?

El pasado 18 de agosto de 2015, Martha Anaya cabeceaba su columna “Alhajero” publicada en el Diario 24 Horas con un singular título: ¿Qué le ven a Beltrones?. La pregunta de Anaya venía a colación por la inminente llegada de Manlio Fabio Beltrones a la dirigencia nacional del PRI. En un ejercicio interesante, Martha se dio a la tarea de recabar opiniones de diversos priístas destacados. Por ejemplo Roberto Madrazo, ex presidente del PRI, decía que le gustaba Beltrones “porque lo conocemos y al mismo tiempo nos conoce”. Gustavo Carvajal Moreno, también ex presidente del partido afirmaba contundente: “¡Porque llegó uno de nosotros!”. En tanto que Marta Solís Campos, subsecretaria de cultura del PRI decía: “no te hagas bolas, nos emociona porque es como cuando llegó (Luis Donaldo) Colosio: ¡es uno de los nuestros!”. Y así sucesivamente la constante en la opinión en la entraña  del PRI se resumía al sentido de identidad y arraigo que representa Manlio Fabio Beltrones al interior del partido: es un priísta, punto. Diputado Federal por primera vez en 1982, Senador en 1988, Gobernador en 1991 y luego nuevamente repitiendo tanto como Diputado Federal y Senador, dueño de un currículum político como pocos, Manlio Fabio Beltrones encabeza una institución política con 87 años de vida que se juega en las próximas elecciones su futuro político inmediato en medio de un país que cada día aborrece más a los políticos pero que paradójicamente vive profundamente politizado. Hábil, sumamente inteligente y ciertamente como uno de los actores políticos más experimentados, Manlio Fabio Beltrones representa la transición política entre la generación que construyó los cimientos de la democracia y la generación que debe afianzarla y garantizar su preservación. En el marco del actual proceso electoral, CÍRCULO ROJO lo entrevistó en exclusiva para conocer de cerca su visión, sus expectativas y su legado.

¿Cuál es su expectativa de cara al actual proceso electoral que vive el país?

Lo que nos reportan en las 12 entidades en que habrá cambio de gobierno, más el proceso de Baja California en que se renovarán los cinco gobiernos municipales y la elección de los asambleístas en la Ciudad de México, nos despierta optimismo. Las campañas de nuestros candidatos avanzan muy bien, la ciudadanía acoge nuestras propuestas y apoya con marcado entusiasmo a nuestro partido.

Este proceso significa un gran reto para todos los partidos políticos, en la medida en que son comicios simultáneos en 14 entidades que se efectuarán dentro de un marco legal renovado, con un nuevo INE y organismos estatales fortalecidos. Por primera vez está en vigor la figura de candidatos independientes para gubernaturas, presidencias municipales y diputaciones locales, de tal manera que los ciudadanos tienen más opciones y la competencia es muy reñida y exigente para todos.

Nos hemos preparado bien y ordenamos nuestros procesos internos con abundantes diálogos y negociaciones, para lograr unidad con inclusión entre nosotros y enfrentar la competencia de manera cohesionada, de modo que damos certidumbre a los ciudadanos de que nuestros candidatos son la mejor opción de gobierno. Esperamos unos comicios concurridos y con plenas garantías para que los electores ejerzan su derecho de votar libremente y en paz, con la seguridad de que su decisión será respetada.

Usted ha hablado de ganar nueve de doce gubernaturas, sin embargo, el panorama se ve complicado en Zacatecas, Puebla, Tlaxcala y algunos otros estados. ¿Qué le hace estar tan seguro de que saldrá victorioso su partido en por lo menos nueve estados?

He dicho que un buen resultado sería ganar nueve gubernaturas de las 12 en juego, si se considera que ese es el número de entidades en que somos gobierno. Queremos ganar más, no nos gustaría tener menos. No tenemos una bola de cristal. El signo característico de las elecciones democráticas es la incertidumbre.

Y qué bueno que así sea, pues en la actualidad nadie tiene asegurado el triunfo de antemano. Como partido nos preparamos para ganar en cada entidad y encada distrito y municipio en juego, porque tenemos a elementos muy competitivos con gran capacidad y experiencia en cada contienda. Estamos seguros de que refrendaremos la confianza de los ciudadanos como el partido de la preferencia mayoritaria en el país.

Andrés Manuel López Obrador y su nuevo partido han sido una singular revelación en el plano político. Morena ha crecido proporcionalmente como ningún otro partido en un muy corto tiempo. ¿Qué lectura política, qué mensaje encuentra usted en esta situación, como máximo dirigente del partido en el poder?

Todas las fuerzas políticas que cumplen con los requisitos y las reglas que acordamos entre todos y que hacen valer las nuevas instituciones, son bienvenidas. Ojalá se conduzcan con verdadero espíritu democrático y republicano y respeten las decisiones que tomen los ciudadanos aunque no los favorezcan; no se vale que sólo reconozcan que hay democracia cuando ganan y no cuando pierden, ni que manden al diablo a las instituciones. Desafortunadamente, comportarse como el dueño de un partido político, que lo maneja a su arbitrio y con un tufo marcadamente autoritario, más que avances, puede provocar retrocesos en la democracia.

Se ha hablado de la capacidad que tenía el viejo sistema priista de regenerarse a sí mismo. Casos como los de varios gobernadores de su partido que hoy están en el ojo del huracán me hacen preguntarle si el PRI se sigue regenerando.

El PRI se ha transformado de la misma manera que lo ha hecho el país y ha sido el promotor de cambios trascendentales durante sus 87 años de vida. Esa capacidad de renovación es lo que explica su largo periodo como un actor decisivo en la vida política de México y, en particular, en los últimos años de transformación democrática.

En el año 2000 se dio la primera alternancia y, 12 años después, la segunda, cuando los ciudadanos decidieron que el PRI volviera al poder en el Ejecutivo federal, con el presidente Enrique Peña Nieto como el abanderado, con un proyecto de transformación que había sido pospuesto y era necesario para responder a las exigencias del siglo XXI. Esa es la transformación producida por las reformas que buscan que México recupere la capacidad de generar crecimiento, empleos y de confrontar los problemas de desigualdad y pobreza, cuya solución no se puede seguir aplazando, todo con mayores libertades ciudadanas e instituciones democráticas fortalecidas.

El PRI está seguro de la ruta de transformación nacional y esa es nuestra propuesta a los ciudadanos; para eso,nosotros mismos nos estamos renovando. Sólo quien tiene capacidad de renovación guarda vigencia en la política democrática y eso vale para todos los gobernantes, sea cual sea que provengan.

Dejando a un lado el actual proceso electoral, quisiera que me contara sobre su actividad al interior del partido, ¿cuál está siendo el legado de Manlio Fabio Beltrones en el PRI?

El PRI que estamos construyendo corresponde a la modernización de México de cara al siglo XXI, la cual impulsamos como partido en el gobierno federal. Esun momento de inflexión ante los cambios mundiales y el horizonte local que abrieron las reformas transformadoras en curso. Realizamos una verdadera revolución pacífica en áreas que por mucho tiempo permanecieron inamovibles y derribamos tabúes y viejos prejuicios.

El desafío ahora es construir un partido capaz de mantener el paso y lograr su propia transformación, sin olvidar sus principios originales. Hemos acompañado la experiencia política de nuestros cuadros maduros con el empuje y la capacidad de innovación de las nuevas generaciones, y estamos modernizando nuestros métodos y herramientas de comunicación con los ciudadanos a través de las nuevas tecnologías de la información.

Pensamos en un PRI que además de ser un partido de sectores y organizaciones, sea también uno de causas ciudadanas. Por eso ideamos Internet para Todos, que cubre una necesidad en el mundo actual de cuyos beneficios nadie debe quedar excluido. Para el México del siglo XXI, construimos un partido propositivo y abierto a las nuevas generaciones y con el impulso necesario para lograr que la reformas modernizadoras cumplan cabalmente con sus objetivos y lleven sus beneficios a las mesas y a los bolsillos de los mexicanos.

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