Han concluido las llamadas precampañas que ciertamente de tales no tienen sino el nombre, y que con singular alegría todos los partidos políticos decidieron hacerlas como si en realidad se hubiera planteado competencia al interior de cada uno, y menos aún de las coaliciones registradas.

 

En los hechos los tres partidos que conforman cada una de las coaliciones que se registraron para las elecciones presidenciales optaron por un método bien arraigado en la cultura posrevolucionaria mexicana, el dedazo.

 

La integrada por MORENA, el Partido del Trabajo PT y Encuentro Social ES, denominada Juntos haremos historia, pre postuló –como su homóloga frentista– sólo a un aspirante, Andrés Manuel López Obrador, quien recorrió por enésima ocasión el territorio nacional realizando hasta el triple de eventos que sus similares de los demás partidos, prácticamente todos masivos; punteando siempre en las encuestas, mantuvo su ventaja en las mediciones con un ligero incremento respecto de antes de iniciar el periplo.

 

La formada por el Partido Acción Nacional PAN, el Partido de la Revolución Democrática PRD, y Movimiento Ciudadano MC a la que han denominado Al frente por México, determinó que su candidato presidencial sería el que seleccionara el PAN, a través de sus métodos estatutarios, y al efecto sólo se registró Ricardo Anaya Cortés, quien hizo de todo, desde música del TRI hasta el estribillo viralizado por Yuawi, se subió a andamios, confrontó al personal del CISEN que daba seguimiento a su persona, y sí, también promovió su precandidatura, sin más nadie inscrito la votación fue un trámite meramente jurídico y logró alzarse con la nominación que será formalizada en los próximos días.

 

Finalmente, la coalición Todos por México que integran el Partido Revolucionario Institucional PRI, el Partido Verde Ecologista de México PVEM, y Nueva Alianza PANAL, hizo suya la precandidatura de José Antonio Meade Kuribreña, quien también sin rivales frente a sí, dedicó su tiempo y viajes por el país a que la militancia de tales institutos políticos lo conociera, con apenas éxito concluyó, y en breve también será ratificado como candidato presidencial.

 

Anaya y Meade forcejaron por un breve lapso para ver quién tenía el segundo y el tercer lugar, siendo Meade el tercero en prácticamente todas las mediciones realizadas por las diversas empresas encuestadoras, incluidos los ejercicios que realizan algunos periodistas en las redes sociales.

 

Meade Kuribreña ha batallado para alcanzar a Anaya Cortés porque carece de dos elementos importantes de los que sí goza el queretano, el conocimiento de la población y el respaldo unánime de su partido –unánime, desde luego, tras la salida de Margarita Ester Zavala Gómez del Campo de Calderón y la declinación negociada de Rafael Moreno Valle– y de los otros dos partidos políticos que le respaldan en el Frente.

 

El candidato priista no es priista, pero tampoco verde, ni pertenece al magisterio, vaya ni siquiera había simpatizado previamente con alguna de esas tres opciones partidistas, ya que la otra fuerza política de la que llegó estar cerca fue el PAN, al servir bajo el gobierno del esposo de doña Margarita.

 

Deviene en muy complicado que sin apenas operación cicatriz los militantes y simpatizantes de esos partidos lo arropen, por más que él lo pida abierta y francamente.

 

La pesada losa que carga sobre sus espadas no es, sin embargo, esa orfandad partidista, sino que el electorado que no lo conocía, de pronto lo empezó a conocer como el candidato de Enrique Peña Nieto, siendo el presidente el más impopular de la historia moderna de México, Meade la tiene muy compleja, sobre todo porque ha decidido no deslindarse del mexiquense, sino apoyar las acciones, estrategias, reformas y resultados del gobierno del que fue parte apenas hace unos meses.

 

Meade es el tercero, y no lo es de gratis, sino como la suma de todas esas desventuras que le están ocurriendo, y puede ser el tercero que habiendo sido postulado por el PRI pierda la Presidencia de la República, porque como bien Usted recordará, en 2000 resultó derrotado el priista Francisco Labastida Ochoa, y en 2006 resultó literalmente barrido por sus oponentes el tabasqueño, también tricolor, Roberto Madrazo Pintado; por lo que además de ir tercero en las encuestas, resulta del todo curioso que todo indica que será el tercero de los aspirantes priistas que no alcancen el triunfo.

 

Si bien es cierto que las encuestas no son modelos predictivos para determinar el comportamiento de los electores, sino una fotografía del momento preciso en que se levantan, y que además en cada ejercicio demoscópico influye el método, los sistemas de procesamiento y hasta la interpretación profesional de los mismos, no deja de ser revelador que en todas aparece lejos del triunfo.

 

Meade no es un hombre carismático, todo lo contrario, es más bien soso, distante de la masa que eventualmente lo votaría, suele hablar en un monotono cansino, aspirando y exhalando ruidosa y descompasadamente; luce desganado, y como ahora anda vestido de manera informal, sin traje cortado a la medida, ni la aura de secretario de Estado, además parece que tiene sobrepeso.

 

El excanciller peñista no logra conectar con los oyentes a sus eventos, los que por otra parte no atinan a ser masivos ni privados, sus bromas se han prestado a malos entendidos, a veces por elementales y otras por excesivamente elaboradas, en todo caso lo contrario a graciosas.

 

Durante el mes de diciembre y parte de enero el promocional en el que nos desea felicidades en las fiestas de Navidad y Año Nuevo apareció con su esposa, la que por cierto sí hizo “click” con la gente, pero al poco rato dejó de aparecer, con lo que se perdió el buen efecto que tuvo.

 

Así es, José Antonio Meade Kuribreña es el tercero, y a menos que ocurriera un verdadero milagro, algo así como una nueva multiplicación de los panes y de los peces, no podemos aventurar su victoria electoral el 1 de julio; será pues en los anales de la historia el tercero de los aspirantes presidenciales priistas que no sea Presidente de México.

 

Caso aparte, y materia de una reflexión cada uno, son Andrés Manuel y Ricardo, el primero lidera las encuestas, el segundo es un claro segundo lugar, muy por encima de Meade, el tercero; sólo ellos serán el tema en los próximos meses, sin duda.

 

 

 

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