Por: Eduardo Sadot-Morales Figueroa – @eduardosadot – sadot16@hotmail.com 

Los mexicanos que deciden buscar oportunidades en EEUU siguiendo el sueño americano, algunos agotados de buscar empleo, otros insatisfechos con el sueldo que perciben porque han sufrido los pagos demasiado bajos, los mismos que son así para quienes tienen una profesión estudios o un título, con mayor razón son precarios para quienes no alcanzan más allá de estudios de escuela primaria en el mejor de los casos.

 

Hago un recuento del universo de personas, amigos, conocidos, otros que salieron de su patria, México buscando más recursos y me encuentro por ejemplo, unos que estudiaron hasta profesional en México, lo que no podemos ignorar que sus estudios le costaron a los mexicanos, sus capacidades y formación les brindó la oportunidad de seguir estudiando en el extranjero algunos sin beca y fueron cooptados por instituciones extranjeras de USA o de otros países y no regresaron a México, lógico y nada censurable, pues el sueldo que ganarían con esos estudios por supuesto que no se compara con lo que pudieran ganar si vivieran en México, es lo que se llama fuga de cerebros, fuga que continúa hacia otros países por ejemplo en los países árabes ha crecido, de la población de total de extranjeros contratados, el 10% son mexicanos, la fuga de cerebros sigue siendo un problema nacional, ellos de alguna manera ya resolvieron su problema existencial y futuro.

 

Otros casos provienen de lugares de provincia donde la comunidad tienen como meta en sus comunidades terminar la secundaria para irse a trabajar “al gabacho” porque sus tíos, hermanos, parientes o amigos ya viven allá, y vienen en las fiestas del pueblo para acreditar lo bien que les ha ido.

 

Recuerdo un pueblo de Michoacán como ejemplo, Tanhuato, pero igual puede ser cualquier lugar de Zacatecas, Puebla, Guanajuato, Jalisco, Oaxaca, donde en la fiesta del pueblo los llegados de EEUU contratan a los grupos o bandas musicales durante horas o días para recorrer el pueblo con la música y anunciar que han regresado – solo a la fiesta claro – y con mucho dinero.

 

Los hay, también quienes luego de cometer algún error de juventud, involucrarse en grupos delincuenciales o hasta a consecuencia de algún pleito de jóvenes o asesinatos juveniles, huyen a los Estados Unidos, algunos nunca regresan, con el pretexto de que es difícil porque tendrían que volver a pasar ilegales y temen no correr con la misma buena suerte por tanto temen perderlo todo  también temen encontrase con la justicia que les haga pagar pecados pasados.

 

Es común que con pocos estudios, solo con primaria, en México las posibilidades de empleo bien remunerado son imposibles, mientras que en la pizca o en trabajo rudos el pago en dólares siempre resulta más atractivo.

 

El universo de migrantes mexicanos es muy grande y diverso, su motivación también como su preparación es heterogénea, pero lo que es el denominador común cuando se les pregunta, es que el gobierno los obligó a irse y por qué consideran qué fue el gobierno, por su gestión y administración, el culpable de que no tuvieran pago digno, sin embargo cuando están en los Estados Unidos no le atribuyen al gobierno de aquel país la bonanza de sus oportunidades, ahí si son ellos con su esfuerzo los arquitectos de su éxito, se olvidan que en su país, tiraban basura en las calles, que no cumplían con las más elementales reglas de civismo y con la poca información que reciben desde México alguna tendenciosa y tergiversada es suficiente para que se consideren salvadores – con su voto – de un pueblo al que siguen añorando y amando pero sin reconocer que su comportamiento en el extranjero es muy distinto al que observan en su nuevo país.   

 

Inclusive a veces algunos mexicanos asumimos con compasión que aquellos que se fueron lo hicieron porque fueron corridos injustamente por el gobierno y culpamos al gobierno de ello, cuando si revisamos un poco, son muchos y muy variados los motivos y factores que les hicieron vivir en Estados Unidos.

 

La gratitud y el amor a la familia les hacen enviar remesas y sus ahorros a los padres hermanas o hermanos queridos, se ven grandes construcciones en algunos de esos poblados, prosperas y abandonadas en espera de que algún día regresen, condición que nunca sucede.

 

Me pregunto qué pensarán – si es que se enteran o se interesan – de la conducta insolente y mal educada de su presidente Trump durante su visita a Londres frente a la reina Isabel, el símbolo de la Gran Bretaña o el Reino Unido, uno de los países más poderosos del mundo, cuando llegó en visita de Estado diez minutos después. O la descortesía de Melania la primera dama que fue incapaz de cumplir con el protocolo británico de ofrecer una caravana a su majestad – por cortesía o educación – porque  diferencia de su esposo, ella no es jefe de Estado, o la insolencia de Trump de no esperar a la reina por tratarse de una dama pero aún más de avanzada edad – por si no fuera suficiente que se trata de la reina de otro país – para comportarse o intentar comportarse con educación, pero como decía mi abuelita, la educación es como los dientes, cuando no tienes, se nota.

 

Pero no pasaron muchas horas cuando en su visita a Helsinki para entrevistarse con el presidente de Rusia, Putin un hombre ex agente del servicio de inteligencia de aquel país, gran político y profundo conocedor de la política y del lenguaje corporal, lo hizo esperar ¡una hora! Y solo después llegó Vladimir Putin a entrevistarse con Trump, ello ha provocado la hilaridad de muchos ciudadanos del mundo a quienes el hombre del bisoñé zanahoria no les simpatiza, el tema se volvió aún más adverso a Trump, cuando la prensa preguntó si Rusia habría intervenido en la elección americana que le diera el triunfo sobre Hilary, a lo que Trump precipitadamente y solícito contestó que no.

 

Ello provocó que al preguntársele a Putin, este cómodamente solo citara lo que ya había dicho su presidente, una situación y una cumbre muy incómoda y poco edificante para el hombre zanahoria. Ello me hace preguntarme, que pensarán nuestros hermanos mexicanos que votaron por Trump, porque aunque no lo crean los hubo. Me pregunto si están bien informados, incluso de esto y aún más ellos mismos que votaron en México con odio y furia, alguna vez pensaron que el ejercicio de ese voto no era de generación espontánea ni una graciosa concesión de un gobernante sino consecuencia de la sensibilidad del gobernante o Partido que quizá repudian.

 

Finalmente me pregunto si piensan que a México solo le deben el haber nacido aquí, o reconocen lo poco o si se les hace poco o mucho al menos a quien les enseñó leer y escribir o es muy poco para lo que merecían o que es mínimo comparado con lo mucho que creen le dieron en ese poco tiempo que vivieron en México a su Patria, no lo sabemos solo ellos lo saben.  

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