Déjeme empezar con una anécdota:

El día en que el Presidente de México cancelo su viaje a Washington DC, un periodista de la cadena de televisión NBC, entro al ala oeste de la Casa Blanca para hacer una entrevista no relacionada a México con uno de los nuevos funcionarios. La Casa Blanca y especialmente el ala oeste es un lugar relativamente chico, la oficina oval esta en esa parte del edificio y aunque no ocurre todos los días, es posible encontrarse con los funcionarios de más alto nivel en el gobierno o incluso con el Presidente mismo. Cuando esto ocurre el protocolo establecido desde hace años para el cuerpo de corresponsales de la Casa Blanca es discretamente dejar que el presidente o los funcionarios sigan su camino, a menos que sean ellos los que se detengan a saludar al corresponsal. Que francamente es lo que ocurre especialmente con los de la televisión.

Peter Alexander que es un extraordinario periodista y que cubrió a Trump en la campaña, cumplió con el protocolo y se llevó una gran sorpresa cuando fue el mismo Presidente Trump quien se acercó a saludarlo. Con mucho tacto, Peter pregunto acerca del nuevo helicóptero “Marine 2” que sirve al Presidente y en la conversación se las ingenió para preguntar también que había acerca de imponer un nuevo arancel a todos los productos que de México entren a Estados Unidos.

Peter por poco pierde el sentido cuando se dio cuenta de que Trump sabía muy poco de la idea.

¿Cómo?

Pero no que es una idea de las muchas que tiene el Presidente para pagar por su dichoso muro.

¿Se da cuenta de con quién estamos tratando?  Esto no es nuevo en el gobierno de EEUU.

Pero estará usted de acuerdo en que es escandaloso darnos cuenta de que en la nueva Casa Blanca hay muchos cocineros y sobre todo que todos meten su cuchara en la sopa.

Los diarios americanos están irritados preguntando a quién se le ocurrió empezar una bronca de este tamaño con un buen socio, pero sobre todo con un socio que es un vecino estratégico.  En su infinita pomposidad la caricatura de Presidente que tenemos en EEUU no se da cuenta de que con sus provocaciones puede alterar profundamente el terreno político de la próxima elección mexicana y terminar con quien verdaderamente le cause no solo agruras, sino una ulcera a la prosperidad macroeconómica a la que México se ha acercado en los últimos años.

En menos de una semana en el cargo, el Presidente Trump levantó sin necesidad el espectro de una guerra comercial, nada más ni nada menos que con el tercer principal  socio comercial de Estados Unidos.

Cuando la Casa Blanca advirtió que Estados Unidos podría imponer un arancel del 20 por ciento a las importaciones mexicanas, no se encontró más que con risas y burlas de todos los rincones de EEUU.

Esta amenaza absurda, no podía haber sido recibida de otro modo porque el remedio sería peor que la enfermedad.

El 18% del total de aguacates que se consumen cada año en EEUU vienen de México, ya no solo de Michoacán sino de Jalisco también.  Estos dos estados, son como usted sabe tradicionalmente expulsores de migrantes a EEUU.  ¿Se le habrá ocurrido al Presidente americano que el hecho de que no haya hordas de migrantes en la frontera procedentes de México es porque ahora están encontrando trabajo en sus lugares de origen?

¿Se le habrá ocurrido que un impuesto de 20 % a esos aguacates lo único que haría sería que el aguacate se vuelva más caro en EEUU?   Se le habrá ocurrido que las burlas y las risas son porque todos en EEUU entienden que un impuesto en la frontera sería pasado directamente a los consumidores de EEUU y que por consecuencia serían esos consumidores americanos los que pagarían por el muro absurdo que está empeñado en erigir.

El berrinche de las tarifas parece ser la última emisión del torrente de mentiras, ideas políticas peligrosas, propuestas absurdas, racistas y nuevas amenazas de la Casa Blanca.

Y todo en menos de una semana.

En menos de 7 días nos dimos cuenta de lo impulsivo y aparentemente ignorante que es el nuevo ocupante de la Oficina Oval.

Y mientras sus asesores no parecen dispuestos a frenar ni sus impulsos ni sus locuras y como en el caso del supuesto arancel muchos de ellos lo que están haciendo es luchar no por ser los que predominen en una lucha ideológica, sino por ver quién puede ser más extremista.

Los americanos se dan cuenta de que es difícil saber hasta dónde llegará este señor, y muchos se están dando cuenta de cómo uso a México y a los migrantes mexicanos para atraerse a los desafortunados votantes blancos a quienes la falta de educación formal y de entrenamiento técnico los llevo a ser las víctimas de una recuperación económica desigual, a los cambios de la tecnología y sí, también a los cambios demográficos de Estados Unidos.

Lo peor es que ahora la visión enferma e ignorante del Señor Trump podría tener consecuencias desastrosas para los trabajadores y consumidores de ambos países.

Y que esto es lo que podría dar al traste con todo lo ganado por los dos países desde que entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte en 1994.

A lo que llamamos NAFTA en Estados Unidos y en Canadá, TLCAN en México eliminó la mayoría de los aranceles (impuestos fronterizos) y otras barreras comerciales entre Canadá, México y Estados Unidos, y eso creó un enorme mercado del tamaño del continente.

Estos acuerdos de unidad de producción crearon lo que estaban diseñados a producir: cadenas de producción de automóviles, de aviones y miles de otros artículos que cruzan las fronteras y proporcionan millones de puestos de trabajo en los 3 países.

Lo que el nuevo Presidente americano parece ignorar es que debido a esa cadena de producción hay partes automotrices que cruzan la frontera entre México y EEUU hasta seis veces, ¡Sí!, seis veces antes de llegar al ensamblaje final.  Eso es lo que resulta de procesos de producción combinada en cadena como las creadas con el TLCAN.

También es cierto que el trabajo que requiere mano de obra más barata ocurre típicamente en México, donde las ganancias son más bajas, mientras que el diseño, la ingeniería y la manufactura avanzada tienden a tener lugar en Canadá y aquí en los Estados Unidos.

Las principales importaciones mexicanas a Estados Unidos sumaron en el 2015, 295 mil millones de dólares. Sin duda la principal es la de vehículos, que en total sumo el último año $74 mil millones de dólares.

Le siguen:

–       Maquinaria y electrónicos $ 63 mil millones de dólares

–       Otros tipos de maquinaria $ 49 mil millones de dólares

–        Minerales y combustibles $ 14 mil millones de dólares

–        Instrumentación medica   $ 12 mil millones de dólares

Quedan aún 83 mil millones de dólares más para productos de todo tipo desde agricultura hasta productos manufacturados a varios niveles.

Según el señor Presidente Trump, México ha tomado ventaja de EEUU por décadas y es hora de cobrárselas todas juntas.

Y yo pregunto, ¿en qué mente inmadura cabe pensar que EEUU, va a dejar que alguien le tome el pelo y saque ventaja?  Si ya se.  Solo se le puede ocurrir a esa cabecita rubia y descocada.

Tome usted en cuenta por favor que imponer un arancel a México significaría retirarse del Nafta.  Que esto perjudicaría profunda y gravemente el flujo de partes y bienes en toda América del Norte y que eso paralizaría la producción en fábricas en Estados Unidos y Canadá.

Un movimiento tan descabellado podría también llevarnos a lo que teníamos meses meses en EEUU, a una escasez aguda de verduras frescas y frutas en las tiendas de abarrotes estadounidenses. Un movimiento tan irresponsable nos llevaría a aumentar el costo de infinidad de bienes de consumo de México.

Si usted recuerda a Bill Clinton le costó mucho trabajo aceptar la idea de George Bush del Tratado de Libre Comercio y terminó adoptándolo como suyo cuando se dio cuenta de que los enormes beneficios económicos transformarían a la economía de México.

Bill Clinton se dio cuenta también de que las empresas y los trabajadores estadounidenses sin un acuerdo de expansión, producción y consumo también sufrirían daños inmediatos.

Y conste que no había en el firmamento en 1993 y 1994 el espectro de un avance y una transformación tecnológica como la que hemos visto.  Quizás si hay falta en alguien es en Estados Unidos, en donde la rapidez de la expansión económica ha costado más trabajos que cualquier acuerdo de libre comercio.

En el mundo irreal de Donald Trump, en esa cabecita rubia y alocada no caben pensamientos como que en caso de poner aranceles como los que su gente está considerando haría que, México tomara represalias con tarifas propias.

Y no importa cómo el Congreso trató de estructurar el arancel, lo que requeriría legislación, probablemente seguiría violando las reglas de la Organización Mundial del Comercio.

Déjeme contarle más sobre las cuentas que le mostré en los párrafos anteriores.

Según Trump el déficit comercial de Estados Unidos con México es una clara muestra de cómo Estados Unidos está siendo estafado.

Pero déjeme contarle algo más:

En el comercio entre los dos países, las importaciones a los Estados Unidos en el 2015 totalizaron $295 mil millones. Pero eso mismo beneficio a EEUU reduciendo el costo y aumentando la disponibilidad de bienes, como aguacates y mangos en invierno.

Es cierto que el déficit comercial con México provocó pérdida de empleos en algunas industrias. Lo que Trump no dice es que puestos juntos todos esos empleos perdidos suman a lo más unos 700,000 puestos de trabajo, y eso ha sido en los primeros 16 años.

Varios estudios muestran claramente y lo han hecho durante años que entre 6 y 7 millones de empleos en Estados Unidos dependen del tratado con México y Canadá, sobre todo de las exportaciones a México, porque lo que nuestro caricaturesco amigo no dice es que México le compra más a Estados Unidos de lo que le compra.

Una razón importante más es que todo ese comercio, elevó también los salarios y el nivel de vida en México, es una razón importante que la inmigración ilegal de México ha disminuido constantemente a través de los años.

Enviar a la economía mexicana a revolcarse en el polvo es la manera más segura de revertir todo lo que le he platicado aquí.  Si a Trump le gustan las crisis migratorias, sus supuestas soluciones no harían más que causar una histórica, y esta vez de proporciones bíblicas.

Los Secretarios de Relaciones Exteriores de México y de Comercio nos dijeron aquí en Washington en la última noche que estuvieron aquí, que seguirían alimentando a la relación entre los dos países y que impedirían a toda costa que se caiga.  Por ahora no hay negociaciones, solo conversaciones porque no hay de qué negociar aun con Trump.

Sin embargo, algo que usted debe saber es que este nuevo presidente no va a dejar esta pelea, porque le resultó enormemente productiva desde el punto de vista político y  debe saber también que no va a descansar hasta que siente a México a renegociar todo el tratado.

Mucha gente, que sabe cómo negociar con los americanos dicen que la mejor forma de hacerlo es jugando “Hardball”.  Yo lo único que sugiero es que la agente que toma decisiones en México se dé cuenta que los republicanos están profundamente temerosos de que Trump está secuestrándolos en callejones sin salida que han sido construidos con su propia imaginación… y que eso les cueste dentro de 2 años su mayoría en el Congreso.

Que si están de acuerdo en poner aranceles sin sentido como los que propone la gente cercana al Presidente, eso sería como darles a los demócratas una ametralladora política con las que los destruirán en elecciones que para ellos serán en solo dos años.

– Donald Trump inventó en solo la primera semana de su gobierno que hasta 3 millones de “ilegales”, votaron en esta elección en su contra y por eso Hillary ganó el voto popular.

– Que el fraude electoral es algo habitual en Estados Unidos.

– Inventó también que México, ha sacado ventaja de una desproporcional balanza comercial diseñada a propósito con el consentimiento de gobiernos anteriores a favor de México.

– Y en los mismos 7 días ha inventado también que la asistencia de la gente a su toma de posesión fue la mayor en la historia, y para eso le ordenó al Departamento del Interior que depende del poder ejecutivo, que busque y dé a conocer las mejores fotografías que demuestren que en efecto hubo más gente en su toma de posesión que en la de Barack Obama en el 2009; reconocida históricamente como la más concurrida en la historia.

– En la primera semana de su gobierno hubo manifestaciones por todo el país y por el mundo entero que, si fueron la mayor muestra de repudio contra un recientemente instalado presidente americano, y eso si Trump decidió, que nunca había ocurrido.

Fuera del muro y de desbaratar al TLC, no hay ningún proyecto concreto que tenga visos de política pública.  En Estados Unidos hoy tenemos a un presidente que gobierna contando anécdotas y que en lugar de pronunciamientos solidos usa a twitter para comunicarse.

Usted dígame cómo vamos a sobrevivir 4 años de esto.

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