Por: Enrique Guillén Mondragón | @eguillen_m | Fb/EnriqueGuillenMondragon

La recuperación económica que vivirá el país debe ser inclusiva con su industria, pues así alimenta un círculo virtuoso donde se fortalece al mercado interno de producción a través del consumo. El sector productivo nacional está preparado para participar activamente en la reconstrucción material porque tiene la capacidad productiva y de proveeduría que este reto exige; mientras que la reactivación económica está orientada a reestablecer las unidades productivas responsables de la generación del 70% de los empleos: las Pymes.

El reto que actualmente enfrenta México no tiene parangón, esta es la primera vez que tenemos ocho entidades con declaratoria de emergencia de forma paralela, mientras que la temporada de lluvias y huracanes se mantiene. Asimismo, no es equiparable la respuesta ante una emergencia que puede ser pronosticada, como en el caso de los huracanes, frente a una que es impredecible, como los pasados sismos del 7 y 19 de septiembre.

En la primera etapa de respuesta ante la emergencia, la prioridad para la sociedad, el sector privado y las autoridades fue salvar vidas y prestar ayuda a los damnificados. Sin embargo, en el mediano plazo, Canacintra considera que, además de mantener el apoyo solidario, hay que pasar a la segunda etapa post emergencia: la de recuperación, la cual se divide en dos dimensiones paralelas, por un lado, está la reconstrucción material y, por el otro, la reactivación económica. Asegurar las fuentes de empleo de las familias, es un factor esencial para la reconstrucción de la vivienda.

En la fase de construcción, la industria jugará un papel fundamental con sus capacidades productivas; mientras que, en la fase de recuperación económica, los industriales impulsaremos una política industrial enfocada en la recuperación de las pymes ubicadas en zonas siniestradas. Hay dos elementos transversales para esta etapa: la transparencia en el uso de recursos, tanto públicos como privados, y la inclusión de criterios multidisciplinarios.

La reactivación económica debe partir de proyectos específicos enfocados en las actividades económicas predominantes y en los sectores productivos presentes en cada zona. Es decir, respetando la vocación económica de cada región, deberán implementarse proyectos donde los empresarios locales trabajen en coordinación con las autoridades locales y las organizaciones empresariales y camerales.

 

Las alianzas estratégicas entre pares serán esenciales para la reactivación económica. Conscientes de la importancia del trabajo conjunto, Canacintra ha implementado desde este año un mecanismo llamado Integradora Canacintra, que busca reunir a Pymes para que juntas participen en proyectos de proveeduría y consoliden compras; el mensaje es muy claro: unidos somos más fuertes. Bajo esta primicia y en la actual coyuntura de recuperación post-emergencia, a los empresarios nos conviene hacer equipo para levantarnos más rápido.

 

La recuperación económica que vivirá el país debe ser inclusiva con su industria, pues así alimenta un círculo virtuoso donde se fortalece al mercado interno de producción a través del consumo. El sector productivo nacional está preparado para participar activamente en la reconstrucción material porque tiene la capacidad productiva y de proveeduría que este reto exige; mientras que la reactivación económica está orientada a reestablecer las unidades productivas responsables de la generación del 70% de los empleos: las Pymes.

 

Los esfuerzos, planes y recursos del sector público y la iniciativa privada que serán destinados a la reactivación económica, están enfocados en las empresas legalmente constituidas y en los empleos formales, por lo que está coyuntura es la ocasión para retomar el tema de la formalización pues aun subyace un 56% de la población económicamente activa que está empleada en el sector informal, lo cual pone a las familias en una situación de doble vulnerabilidad y precariedad: además de haber sufrido afectaciones económicas y patrimoniales, no disponen de seguridad social, derechos laborales ni reconocimiento jurídico que los respalde.

 

Para Canacintra, hay dos elementos clave para aumentar la formalización: la simplificación de trámites fiscales, administrativos y laborales ante instancias públicas; además de la creación de incentivos para la formalización mediante el acceso a financiamiento y beneficios para los trabajadores y sus famil

 

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