Por: Dr. Annabel Clavellina

Entre  los caminos entrelazados, juntamos las conciencias individuales de todas las épocas, destinos y personajes, que van formando creencias compartidas, para impulsar una fuerza en conjunto en una determinada etapa, ocasionando un efecto físico en el mundo y en cada ser.

Mentes unidas en un solo pensamiento o emoción, serán creadoras para manifestarse en un sistema determinado, dándole vida propia. Los temores individuales más profundos, se convierten en sentimientos colectivos, cuando  vienen como “fenómenos en oleadas”: economía abrupta, ambiente poco solidaria, pérdida a la autonomía, soledad, enfermedad, pérdida y cada historia individual, incrementará o diluirá de manera global la incertidumbre y el miedo generado.

Esa cascada irremediable de fenómenos físicos, que detonan todas las células conectadas a la programación tatuada desde tiempos inmemorables de la infancia, y vida dentro del vientre materno, activan mecanismos viejos que  manifiestan dolor, sufrimiento, opresión, ansiedad, duda, reflejados en el cuerpo físico.

¿Evitar el miedo?, ¿rechazarlo?, ¿proyectarlo? O ¿ignorarlo? Se convierte en una de tus mejores herramientas de supervivencia, para la lucha adaptativa dentro de la selección natural en nuestra propia evolución individual.

Los miedos ilusorios, que han sido creados desde las más recónditas programaciones inconscientes se transforman en no reales, sin verdad, inventados desde nuestras áreas de carencia y heridas no resueltas;  hostilidades en estados mentales y fijaciones que ofrecen una “protección intelectual” y de la psique,  que obstruyen el verdadero sentido de la neutralidad, esencia pura,  auténtica y real.

Preparando y fortaleciendo una mente hacia una confrontación compasiva y amorosa, abrazando los miedos para transmutar inseguridad en confianza, desigualdad en unidad, confusión en claridad, enojo interno en apertura, irrealidad en existente… Reconocer los caminos constantes para encontrar trayectos alternos, convirtiendo el temor en nuestro aliado, cultivando la fe poderosa de nuestros propios procesos de creación  y del alcance mental al poner a prueba la capacidad de desmantelar ideas preconcebidas.

La transformación hacia lo verídico y positivo, de tu propio estado artificial, se cultiva desde esa semilla de imparcialidad, sin prejuicios, en quietud, sosiego y reposo, para identificar la verdadera realidad del mundo interno en aparente “oposición” con el externo. La conexión profunda,  que surja de la energía en movimiento, podrá concebir formas de discernimiento para sosegar cualquier tipo de intranquilidad, malestar e incomodidad que te impida desaparecer los vestigios de temores adquiridos en tu línea de la vida.

“El único ente al que debemos temer es al miedo mismo”

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