MORENA ¿PARTIDO HEGEMÓNICO?

el cambio de régimen que viene para México

 

Por: Erick Guerrero Rosas

 

Enrique Peña Nieto probablemente será recordado como el último presidente emanado de las filas del PRI, no sólo por la grave derrota (histórica) que sufrió éste partido el 1 de julio, sino también por la pérdida sustancial de prerrogativas electorales y del manejo de jugosos presupuestos a nivel federal, estatal y municipal que lo dejarán prácticamente hundido, en bancarrota.

 

El llamado en otros tiempos “partidazo” y su formidable estructura electoral (salvo honrosas y contadas excepciones regionales), se les irán diluyendo a sus líderes y militantes como agua entre los dedos con el paso del tiempo, para convertirse tan sólo en un recuerdo; en un testimonio de glorias pasadas. Y esa estructura electoral (no tengo ninguna duda), pasará a manos de MORENA. Muerto el Rey, viva el Rey.

 

Algunos internautas se burlan de la “4ª Gran Transformación” que promete AMLO en su sexenio. Hicieron circular en redes un post donde se aprecia en una primera instancia el logotipo del Partido de la Revolución Mexicana o PRM que surgió tras el conflicto armado (primera transformación), para luego convertirse en Partido Nacional Revolucionario o PNR (segunda transformación), posteriormente en Partido Revolucionario Institucional o PRI (tercera transformación) y terminar finalmente con el logotipo de MORENA (cuarta transformación).

 

Pero créalo, porque como dicen por ahí: “entre broma y broma la verdad se asoma”. Se lo digo no sólo por la aplastante victoria de Andrés Manuel López Obrador que según me han confesado algunos operadores de MORENA ni siquiera ellos mismos se la esperaban o no al menos en la forma tan amplia y contundente en la que se dió, sino porque si algún talento tiene el famoso “Peje” digno de destacar y que nadie le puede regatear, ese talento es precisamente el de formar y consolidar maquinarias electorales…estructuras, cuadros partidistas, pues.

 

 

Dígame usted si no: tras el fraude cometido por el sistema a Cuauhtémoc Cárdenas en las presidenciales de 1988, el Frente Democrático Nacional que a la postre se convertiría en PRD, quedó debilitado. No estaba en condiciones de competir con fuerza en términos electorales. Pero López Obrador como presidente del partido empezó a tejer una red de promoción del voto a través de las llamadas “brigadas del sol”, que llevaron al Ing. Cárdenas a una contundente victoria para asumir la Jefatura de Gobierno del entonces DF en las votaciones intermedias de 1997 y posteriormente al propio AMLO en el 2000.

 

Gracias a ese trabajo, el PRD mientras tuvo al Peje en sus filas (hasta 2013), se convirtió en el partido dominante, hegemónico en la CDMX: mantuvo mayoría en la Asamblea Legislativa todos esos años sin interrupción, el control de la mayor parte de las Delegaciones Políticas y redujo a su mínima expresión la estructura electoral del PRI quienes sólo pudieron mantener el control absoluto sobre los pepenadores, perdiendo a todos los demás gremios (como taxistas, boleros, ambulantes, etc.).

 

Ya para las elecciones intermedias de 2015 vino la caída del PRD y el ascenso de MORENA. Eso no es ninguna casualidad. Patético se vió un derrotado Jesús Ortega (visiblemente contrariado) al declarar a la revista Proceso inmediatamente después de la elección presidencial que la derrota de su partido, el PRD (quedando cerca incluso de perder su registro), fue “por culpa de Andrés Manuel”.

 

Vea usted lo que hizo AMLO con MORENA a tan sólo 4 años de su creación: quedar como primera fuerza electoral a nivel nacional, obtener una victoria aplastante sacando una ventaja de más de 20 puntos sobre sus competidores con el 53% del total de los votos, ganar 6 gubernaturas, mayoría en 17 congresos estatales así como mayoría en la Cámara de Diputados y en la de Senadores en el Congreso de la Unión.

 

¿En qué momento se da la caída de un régimen y el advenimiento de otro? Juan J. Linz dio la respuesta a esa interrogante en un estudio clásico, célebre, titulado “La Quiebra de las Democracias” que publicó a principios de la década de los años setenta tras un largo, bien cuidado y riguroso análisis:

 

“La caída del sistema es normalmente el resultado de un cambio en la lealtad de los ciudadanos que no se sentían comprometidos, como resultado de una crisis de legitimidad, eficacia o efectividad. Si no hubieran dejado de ser leales, los gobernantes anteriores hubieran podido resistir el cambio”, asegura el Profesor Linz.

 

Esa fue la herencia del sexenio peñista: la pérdida de lealtad y el quiebre de la democracia, derivado del hartazgo, el descontento, los escándalos de corrupción, los elevados índices de violencia e inseguridad que fueron provocados, alimentados constantemente  por un gobierno tan impopular como incapaz.

 

Ahora, del 1 de diciembre de 2018 en adelante, con un importante presupuesto a nivel nacional en sus manos para duplicar la pensión a adultos mayores, hacer crecer los apoyos, las becas, los subsidios, el gasto social a niveles récord, históricos, sin precedentes en la historia del país, veremos un fuerte, visible (y hasta cierto punto inevitable), cambio de lealtades partidistas.

 

El aumento que esto traerá consigo en la popularidad de López Obrador, a la par de la fuerza que le traerá también el crecimiento de las redes clientelares, de las estructuras partidistas de MORENA que correrán en paralelo al gasto social, es lo que le dará la oportunidad de concretar más adelante, durante la segunda parte de su sexenio, su famosa “4ª Gran Transformación” del país: convocar a una nuevo Congreso Constituyente para acomodar las reglas del juego a su visión de país, objetivos e intereses.

 

No pretendo de ninguna manera comparar a AMLO con Adolfo Hitler (sería una locura, una barbaridad, una falsedad), pero déjeme decirle amigo lector que si existe algún ejemplo histórico que demuestre lo que puede llegar a hacerse en términos políticos gracias a un aumento de la popularidad del máximo líder, combinado con el crecimiento de una sólida estructura partidista, ese ejemplo lo dio el famoso Führer, al hacer éste juramento a sus seguidores en Leipzig, Alemania, en un famoso discurso pronunciado en 1930:

 

“Penetraremos las organizaciones legítimas y de esta forma haremos de nuestro partido el factor decisivo. Una vez que tengamos el derecho constitucional para hacerlo, modelaremos naturalmente el Estado según el molde que consideremos adecuado”.

 

MORENA se convertirá en el nuevo partido hegemónico, dominante. Se va a adueñar y quedar en el poder durante un buen tiempo. Y vendrá la 4ª Transformación a través de una nueva Constitución.

 

Ese es el cambio de régimen que se avecina para México.

 

 

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