El respetado botánico y ecologista, ha fallecido esta misma mañana en compañía de sus nietos y mientras escuchaba la Novena Sinfonía de Beethoven, tras recibir una droga letal con la ayuda de médicos, según cuenta la ONG en un comunicado, titulado El último día del profesor David Goodall.

La fundación agrega que el profesor “ha pedido que su cuerpo sea donado a la medicina” y que, de no ser así, sus cenizas sean esparcidas. No quiere funeral ni ceremonia de homenaje. “David no cree en la otra vida”, concluye la nota.

En una conferencia de prensa dada este miércoles, Goodall dijo que esperaba que su “partida” hiciese que las cosas cambien en su país y se permita que las personas mayores puedan decidir cuándo y dónde desean morir.

“No soy feliz. Quiero morirme. No es particularmente triste, lo que es triste es que me lo impidan. Mi sentimiento es que una persona mayor como yo debe beneficiarse de sus plenos derechos de ciudadano, incluido el derecho al suicidio asistido”,  explicó a la cadena de televisión australiana ABC el día de su 104 cumpleaños,a principios de abril.

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