Por: Gustavo de Hoyos Walther, Presidente Nacional de la COPARMEX | @gdehoyoswalther | fb/ Gustavo de Hoyos

El fortalecimiento democrático de nuestro país es un proceso de gran trascendencia que aún está inacabado. Para seguir avanzando en él, es indispensable garantizar los espacios para la pluralidad de voces, así como la efectiva relación de pesos y contrapesos en el ejercicio del poder.

Los organismos constitucionales autónomos conforman un ecosistema de contrapesos en beneficio directo de los ciudadanos. En conjunto con la plena inclusión de la sociedad civil organizada, forman los pilares indispensables para la toma de las decisiones más relevantes para el país.

En COPARMEX creemos que corresponde a un sistema de mayor profundidad democrática garantizar la existencia de espacios para la participación efectiva de la ciudadanía.

Rechazamos cualquier intento de concentrar el poder en una ideología o en una persona. México ya tiene experiencia en lo que es tener un presidencialismo imperial, en el que una sola voz mandaba, y no lo queremos repetir.

Problemática. En los últimos días, los mexicanos hemos sido testigos de una polarización exagerada en esta materia. Quien no piensa como el presidente es tildado de conservador o como un obstáculo para el progreso de México. Nada más alejado de la realidad dentro de una democracia que se ha ido fortaleciendo en las últimas décadas.

Sociedad Civil. Desde el Poder Ejecutivo, se ha tildado con estas etiquetas hasta las Organizaciones de la Sociedad Civil, quienes, a diferencia de la agenda política, siempre han trabajado por México.

Es innegable la aportación de estas organizaciones a la democratización del país. Por mencionar un ejemplo, la movilización sin descanso de los colectivos sociales permitió abrir el debate para la aprobación de la Guardia Nacional y con ello contar con una perspectiva ciudadana consiguiendo una iniciativa consentida por expertos y por la sociedad que logró una mayoría histórica en el Congreso.

Las descalificaciones a la Sociedad Civil, lejos de construir, nublan el debate para la generación de mejores políticas públicas. Es una falta de respeto a la labor de estas organizaciones no reconocer su contribución en frentes como la educación, la transparencia, la seguridad pública, solo por mencionar algunos ejemplos.

Organismos Autónomos. Además del embate del que han sido víctimas las Organizaciones de la Sociedad Civil, también los órganos autónomos como la  Comisión Reguladora de Energía (CRE) y su presidente, nos ha dejado ver que en menos de 100 días, el aparato estatal puede volver a trabajar en servicio de intereses políticos particulares.

Es bastante revelador que, después de que el presidente de la Comisión Reguladora de Energía cuestionara el perfil de las ternas de las propuestas, para integrar ese órgano, el Gobierno Federal iniciara una investigación contra él por un posible conflicto de interés.

Así como en la CRE, estamos viendo más estrategias contra los organismos autónomos del país, piezas clave de nuestra democracia, como las propuestas de recortes presupuestales que ya están afectando al INE y al INEGI.

Preocupa que el presidente quiera hacer creer a los ciudadanos que fueron engañados sobre la necesidad de que existieran organismos autónomos con expertos independientes. Parecería que, precisamente por eso, sólo se le quiere dar prioridad a la ideología y a las propuestas de los perfiles propuestos y no a su conocimiento o experiencia.

Si a esto sumamos las nominaciones de perfiles cercanos al presidente para ocupar las más altas posiciones del Poder Judicial, nos hace pensar que en esta administración no se tolera a quien piensa diferente y se prefiere tener personas afines e incondicionales en lugar de ciudadanos dispuestos a cuestionar.

Para COPARMEX, los organismos constitucionales autónomos, si bien perfectibles y mejorables son una condición necesaria para velar por los intereses de la ciudadanía frente a los intereses de pequeños grupos, sea en los mercados, en la economía o en la política.

Hacemos un llamado para que prevalezca el diálogo respetuoso y constructivo entre gobierno y sociedad civil, reconociéndose mutuamente el papel que cada uno tiene para hacer mucho por el país. Lo sucedido la semana pasada con la aprobación de la Guardia Nacional con mando civil es una muy buena señal de apertura y cercanía al sentir ciudadano, esos ejemplos tienen que repetirse.

Hoy es necesario reflexionar lo que nos ha tomado como país para llegar hasta nuestro marco institucional actual. Han sido décadas de grandes logros conseguidos por ciudadanos para la constitución legal de los órganos autónomos.

Para no echar por la borda estos avances, consideramos prioritario que dentro de los perfiles propuestos para estas instituciones se le dé un justo peso a la experiencia y a los conocimientos, especialmente cuando hablamos de sectores estratégicos y de alta especialidad para el país.

La autonomía y la eficacia de estas instituciones recaen en su capacidad para la toma de decisiones, y en su gestión presupuestaria, y especialmente en los perfiles adecuados para integrarlos. Cualquier acción que afecte estos elementos irá en perjuicio directo de sus resultados.

En Coparmex creemos en un presidencialismo acotado, respetuoso de la división de poderes, de la soberanía entre niveles de Gobierno, y con pleno respeto por la autonomía de los organismos, y eso fortalece nuestra democracia.

No podemos volver al presidencialismo imperial. Como país, nos ha costado mucho dejar ese modelo que marcó la mayor parte del siglo pasado. Rechazamos tajantemente cualquier acción por ser la única voz que se escuche. Tan sólo desearlo es alarmante y peligroso.

Nuestro país no puede regresar al autoritarismo del siglo pasado, en el que las voces opositoras eran disminuidas o hasta calladas. Hoy, debemos seguir en el camino de la consolidación democrática, en el que se respeten y escuchen a los órganos reguladores que aportan al equilibrio de las decisiones más importantes para el país.

Asimismo, reconocemos la labor de la Sociedad Civil y agradecemos sus contribuciones, tan necesarias hoy como lo han sido siempre.

Respaldamos a los organismos autónomos del país, pues reconocemos que fueron creados por y para la defensa de la ciudadanía. Su voz experta e independiente es necesaria para nuestra democracia.

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