Por: Nicho Hinojosa|@nichohinojosaof

Es sabido que cuando hablamos de política o de políticos, será muy dividida nuestra opinión. Más aún, cuando no conocemos sobre el tema, pero, saber o no saber de política no me quita las ganas de opinar al respecto.

Se dice que muchos años fuimos gobernados por tal o cuál partido. Que cuando se hizo un cambio de gobierno con otro partido estaríamos felices de contentos, que ahora sí habría cambios; y resultó lo mismo. Regresamos al partido de siempre y tampoco nos gustaron los cambios. ¿Qué pasa? ¿Por qué somos esa sociedad que permite que las cosas pasen y después de tantos años queremos que todo resulte favorable en nuestro país?

Al viajar por varias partes del mundo te das cuenta que el ser humano es igual en todas partes. En Dinamarca, por ejemplo, les gusta pagar un alto porcentaje de impuestos, porque esos impuestos se ven reflejados en el país, en los servicios y sus derechos. Pero, ¿Por qué no volamos a ese país y nos quedamos a vivir allá? ¿Por qué no Finlandia, Noruega, esos países tan desarrollados y tan del primer mundo?

México no solo ofrece corrupción, prepotencia, desigualdad, salarios bajos, violencia, no. México ofrece lo que en muchos lugares del llamado primer mundo nunca te van a ofrecer; y es que el amor que aun conservamos entre nosotros, las costumbres, las reuniones, la familia, la libertad de credo, de poder ir o venir a nuestro antojo, todo eso, créanme que no lo hay ni en nuestro país vecino del norte.

Ahora bien, si nuestro actual gobierno trabaja para solucionar los problemas que más nos aquejan, tendríamos la oportunidad de vivir mejor. Empezar de cero, como empezó Hiroshima, Japón después de la bomba atómica. Ahora es una ciudad importante y de relevancia cultural, y eso en tan solo 78 años.

Podemos iniciar con la educación, con los chiquillos. Ellos deben heredar otra cultura. Podemos empezar por tener clases de música desde la educación primaria. Muchas veces se ha intentado, pero no hay suficientes profesionales como para tener maestros de música en cada plantel, a diferencia de los maestros del deporte.

La educación musical ayuda a que los muchachos se distraigan en algo que es verdaderamente sano, y no da chance de pensar en otras cosas. La música te da chance solo de pensar en música.

Podría haber clases de teatro, pintura, fotografía, cine, pero, ¿Es que nos da tanto miedo que los niños sean más inteligentes que nosotros los adultos?

Ya en la educación preparatoria podríamos hacer las direcciones pertinentes que cada chico escoja, y hacer las divisiones por capacidad de cada uno de los alumnos.

Apuesto por los niños, porque los adultos ya tenemos muchos vicios, pero esto no quiere decir que no podamos hacer algunos cambios que favorezcan al avance del país.

Antes de rezongarle al gobierno hagámonos unas cuantas preguntas:

¿Qué puedo hacer yo para contribuir al mejoramiento de la educación en mi comunidad?

¿Participo de manera directa en la formación de la educación en mi ciudad, en mi estado?

¿Me doy el tiempo para contribuir con mi comunidad, ver la manera de ayudar a los que más lo necesitan?

Hazte más preguntas, tú formúlalas, pregúntales a quienes están cerca de ti.

El gobierno solo dirige a los habitantes de un país, y según lo educados, ordenados, organizados, preparados, capacitados que estos estén, podrán hacer mejor su trabajo.

Así no tendremos que dejar pasar otros 70 años sin ver un avance progresivo en nuestra comunidad, en nuestro hermoso país.

Imagina que los niños lo hagan bien.

Imagina que se acuerden de nosotros como la generación que dejó de quejarse para hacer un verdadero cambio, y lograr que cuando hablemos de política o de políticos, sea tan lindo como cuando recordamos una obra musical, un buen gol de un jugador, una construcción maravillosa hecha por un buen arquitecto o ingeniero.

Imagínate, mejor aún, que… que no hablemos de política.

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