Por: Armando Guzmán | @Armandoreporta | guzmanmediagroup@aol.com

Por eso digo que, de lo que todos nos debemos dar cuenta hoy, es que después de Trump Estados Unidos no va a ser ya el mismo que fue.

Hoy en este país casi una cuarta parte de los Millennials, piensa que la democracia es una mala forma de gobernar un país. Casi la mitad de ellos preferirían a un líder fuerte.

Como en estas cosas de las acusaciones por hostigamiento y agresión sexual tiende todo a cambiar de un minuto a otro, la verdad es que cuando usted lea esto, las 4 mujeres que tienen procesos legales contra el Presidente Donald Trump por haberse portado con ellas… “Indebidamente”, habrán ya crecido en número a las 19 que hemos contado o  se habrán reducido en número también, después de recibir  algún tipo de compensación por su silencio.

Aquí tengo que decir algo que a lo mejor usted, nunca me va a perdonar… Voy a decir que: Yo sinceramente voy a extrañar a este presidente cuando se le acabe esta, que ha sido para él y para el mundo entero… La aventura pública y política más extraña de la historia moderna.

Aunque ha habido otros ejemplos de políticos y hasta presidentes que se han comportado así, como el señor Trump… ¿se acuerda de Silvio Berlusconi en Italia?

Vamos a hablar más sobre eso, pero antes tengo que contarle que la aventura y la diversión con esta historia del abuso de este hombre en contra de cuatro mujeres hasta hoy, podría representarle buenas y malas noticias:

Las malas: nuevos riesgos legales y políticos, que ni imaginamos aun.

Las buenas: beneficios legales y políticos que ni imaginamos aun.

Los 4 casos legales involucran a:

  • Karen McDougal,  una ex “Playmate”  modelo de la revista Playboy  que dice haber sido su amante.
  • Verano Zervos, una ex concursante del programa de televisión “El Aprendiz”  que acusa al presidente de conducta sexual inapropiada.
  • Jessica Drake, una “estrella” porno, si así se le puede llamar, que acusó a Trump de manosearla, besarla y ofrecerle $ 10,000 por actividad sexual en el mismo torneo de golf en el que se encontró con: Stephany Clifford, cuyo nombre de batalla es: Stormy Daniels, una actriz porno que se está peleando con Trump porque el presidente a través de sus abogados le pago hace meses 130 mil dólares para que no divulgara los detalles de sus encuentros sexuales con él.

Le voy a decir, que el señor Trump tenga estas propensiones a emociones fuertes no me sorprende.  De lo que estoy admirado es que, la hipocresía no lo deje aceptar estas aventuritas y seguir con sus maldades diarias, con las que nos entretiene a todos… para bien y para mal.

Entre estos últimos, los de para mal,  están mis buenos amigos del partido republicano que… Angustiados, están hoy rasgándose la ropa, pensando en los meses – de aquí a Noviembre- en los que seguramente tendrán que sufrir la ignominia y la humillación de diariamente enfrentar en los periódicos, la televisión, la radio e Internet, a las múltiples escaramuzas legales, que contra el presidente como líder de su partido, se les aparecerán todos los días que vienen de aquí a las elecciones de medio término en noviembre.

Imagínese, lo inimaginable; el glorioso partido republicano, tradicionalmente el de los valores morales y familiares… metido hasta el cuello en los sórdidos escándalos de prostitutas de lujo con su líder, el Presidente de Estados Unidos.

Me pregunto, que pasaría en México si su presidente estuviera metido en 4 o 19 escándalos así; me pregunto qué pasaría si esto le ocurriera al presidente de Francia o de Brasil, o al de Tombuctú. Lo único que hoy tenemos como referencia ocurrió en Italia hace algunos años durante el reinado de Silvio Berlusconi.

De esos años, de todos esos escándalos aprendimos lecciones que es importante recordar hoy. La primera, por cierto sagrada en teoría política, es que… Cuando se violan las normas de lo que en el Hemisferio occidental conocemos como comportamiento público aceptable, es muy difícil encontrar la brújula otra vez.

Silvio Berlusconi no fue solo un millonario “bribón” con hipersensibilidad y alto apetito sexual,  fue también, una referencia clara y contemporánea  a lo que ocurre cuando las instituciones públicas del gobierno se debilitan.  Y con eso me permito agregar yo, fue el ejemplo más claro que cuando eso ocurre los países no vuelven a ser los mismos.

El otro día estuve en una discusión acalorada en una conferencia en Nueva York, en donde los nuevos maestros de la teoría política decían, ante el asombro de muchos, que el riesgo de que con Trump y después de él, en Estados Unidos quedemos igual que como quedo Italia después de Berlusconi.

¿Qué ocurrió en Italia? pregunta usted;  bueno, ocurrió que el centro político se derrumbó y que con eso las tradicionales categorías políticas de las izquierdas y las  derechas normales dejaron de existir y de aplicarse.  Y mi querido amigo, aquí viene lo más sorprendente… Cuando eso ocurre, surgen dominantes en la escena política, nuevos y extraños grupos que están compuestos por gente más loca de lo que jamás pudimos haber imaginado.

Si Estados Unidos sigue el ejemplo italiano, le aseguro que en menos de 10 años, estaremos viendo hacia atrás, compungidos y llenos de nostalgia extrañando a Trump y considerándolo un referente; una especie de faro guía de relativa normalidad.  Y, por cierto, si Estados Unidos sigue el ejemplo italiano, Trump y su influencia, nunca desaparecerán.

Votantes mexicanos tengan mucho cuidado, y lean esto con atención:

Silvio Berlusconi llegó al poder por las mismas razones por las que Trump y otros populistas han llegado al poder en la historia del mundo entero: Los votantes estaban asqueados por las élites gobernantes que les parecían corruptas y fuera de contacto con el pueblo y con su realidad de todos los días.

Fue entonces que surgió el odio por lo que parecieron inundaciones inmundas de olas de inmigrantes.  Como hoy en Estados Unidos, los votantes frustrados con el estancamiento económico y disgustados, frustrados y amargados por los valores culturales de los urbanitas cosmopolitas, vieron en un cambio populachero, la salida a sus frustraciones.

No hay mejor unión que la que surge de las divisiones”  este es un viejo proverbio chino que acabo de inventar para esta columna.

Aunque en realidad los políticos populacheros han usado ese mismo concepto para triunfar.  Lo han usado, dividendo a sectores de la población y poniéndolos unos contra  otros.  “Los que tienen contra los que no tienen” es el ejemplo clásico. Por cierto cuando usted vea a políticos oportunistas con mensajes así, ¡corra! porque incluso para pensar en algo tan simple, no hace falta mucha inspiración o talento político… Lo único que hace falta es oportunismo.

En Italia como presidente,  Berlusconi no hizo nada para abordar los problemas centrales de un poder económico desgastado, como Trump, más que ayudar a zanjar las divisiones, el las hizo más profundas.  Como Trump, Berlusconi,  degrado el discurso público y con él la vida política de una democracia con muchos años de existencia. Lo que Berlusconi hizo se parece mucho a lo que está haciendo Trump, dándole vida a un creciente número de extremistas locos nacionalistas e irracionales… Finalmente Berlusconi en Italia, como hoy Trump en Estados Unidos, sin ningún remordimiento, debilitó a las estructuras del gobierno, y ofendió a la decencia básica de una Italia tradicionalista con sus fiestas sexuales de Bunga Bunga y por si fuera poco, con eso contagió a muchos poderosos con una prosaica locura que hizo pública y generalizada.

Por eso digo que, de lo que todos nos debemos dar cuenta hoy, es que después de Trump Estados Unidos no va a ser ya el mismo que fue. Hoy en este país casi una cuarta parte de los Millennials, piensa que la democracia es una mala forma de gobernar un país. Casi la mitad de ellos preferirían a un líder fuerte.

Y finalmente hoy en el 2018, después de solo 15 meses del gobierno de Donald Trump, uno de cada seis estadounidenses de todas las edades apoyaría tener a un gobierno militar.

Como si todo lo anterior fuera poco, y para sellarlo con algo único, hoy estamos viendo con la boca abierta, como surge un enorme escándalo internacional sobre el uso indebido y no autorizado de Facebook, y de quien sabe cuántas otras redes sociales.  En un episodio único en la historia, estamos viendo como los hechos demuestran que en la campaña presidencial del 2016, la gente de Trump, ideo mezclar a la mercadotecnia, con la Internet y con eso aprovechar la necedad de la gente a repetir cuanta babosada les llega por las redes sociales.

La gente de Trump; Brad Parscale principalmente que de haber manejado la campaña digital del presidente en el 2016, se convirtió ya hoy en el director de la campaña de reelección del presidente para el 2020. Parscale fue el principal, promotor de estas ideas, pero fue secundado por Jared Kushner el yerno del presidente y por Steve Bannon su ideólogo. Fueron ellos y algunos otros que  trajeron a Estados Unidos, a la firma británica Cambridge Analytica.  El objetivo de usar a esta estructura de análisis electoral era la elaboración de un estudio de perfiles profundos y análisis de mercado, para eso necesitaban la alianza y el consentimiento de Facebook, con eso se definirían varias cosas para la candidatura presidencial de Donald Trump y sobre todo: Los temas que más hondo le llegarían a los americanos.

A cambio y a través de “Cambridge Analytica” la campaña de Trump obtendría; la ubicación física, le edad, el ingreso, y la raza que mejor identificaría a gente dispuesta a ser manipulada con mensajes políticos pero sutiles de Trump.   Todo esto además definiría el contenido y los temas principales a los que todo ese enorme segmento de la población americana respondería.

Definiendo a esos votantes y a los temas que más les llegaban, Trump definiría a su base y aumentaría considerablemente las oportunidades de ganar la elección a la presidencia del país más poderoso de la tierra.

Fue de eso que salió el muro, fue de eso que salió el nacionalismo y la oposición a la globalización.  Fue de eso, que salió el odio a los inmigrantes y a todos los que no son blancos típicos de Estados Unidos.

Eso me lleva a mi último punto en esta columna, que es precisamente el deterioro del debate causado por las redes sociales. Todos inocentemente aún a estas alturas hemos asumido que Internet nos llevaría a una comunicación libre y que eso a su vez nos conduciría a mejores tiempos de entendimiento, de comunicación y hasta de paz.

Bueno, que zoquetes resultamos todos. La Internet no es más que otro instrumento que los humanos usamos para crear polarización, universos alternativos de información y el surgimiento de la autocracia. Muchas gracias, Mr. Trump, sin usted si es que algún día llega esa hora… ya nunca seremos los mismos que algún día fuimos.

 

 

 

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