Por: Julio César Silva Cetina

En varias partes del país se ha denunciado irregularidades en el manejo del erario. No importa el color partidista de los gobernantes. El señalamiento es el mismo: corrupción, saqueos y muchas otras arbitrariedades.

Hay quienes dicen que cuando empiecen a salir con precisión los datos sobre las irregularidades que hubo en el manejo del erario quintanarroense en la administración anterior el escándalo será mayor que el de Veracruz… y lo que ocurrió en el Golfo fue descomunal.

Hace unos días Rafael del Pozo Dergal, Secretario de la Gestión Pública de Quintana Roo, afirmó que el daño al patrimonio quintanarroense “fue brutal” y no solamente está la deuda re documentada, la “venta” de predios que compraron a precio de tianguis amigos y familiares de los funcionarios del Gobierno de Roberto Borge, boquetes financieros en áreas tan sensibles como la salud y educación.

También están recursos que fueron ejercidos sin comprobación alguna y que ahora mismo la federación está pidiendo su reembolso, lo que sería un tiro mortal para la administración de Carlos Joaquín que trata de restablecer el orden.

“Lo más difícil es restaurar el orden. En esa tarea estamos al mismo tiempo que documentados las irregularidades de funcionarios de la administración anterior, con el fin de que rindan cuentas a la sociedad”, señala Del Pozo Dergal.

Entre créditos fiscales y recursos etiquetados, la federación observó irregularidades en el manejo de por lo menos $7,000 millones de pesos y son los que se teme en el gobierno de Carlos Joaquín pida su devolución.

No se trata de una cifra menor. Los $7,000 millones de pesos equivalen al presupuesto de tres años de Cancún, donde vive el 50% de la población quintanarroense.

Pero el pequeño gran detalle no está en la documentación de las irregularidades, sino en la contundencia que debe haber para aplicar la ley en contra de quienes delinquieron con la desaparición de esos recursos.

Roberto Borge y sus cercanos hicieron “bullying” político a la oposición hecha gobierno. Exhibieron la incapacidad de ésta para ejercer recursos federales que tuvieron que devolver, la tacharon de inepta, incapaz.

¿Qué calificativos merece Borge y los suyos?

No solo en Quintana Roo. En varias partes del país se ha denunciado irregularidades en el manejo del erario. No importa el color partidista de los gobernantes. El señalamiento es el mismo: corrupción, saqueos y muchas otras arbitrariedades.

Nuevo León, Sonora, Coahuila con los Moreira, Tamaulipas, Veracruz, Puebla y varios lugares más donde ha habido cuidado para que las irregularidades no trasciendan, ofenden a un país que parece haber perdido la capacidad de asombro.

En el mismo Congreso de la Unión hay ejemplos conocidos de excesos y falta de transparencia.

Pero hasta ahora no ha servido de mucho el que se sepan esas irregularidades, porque lo que campea es la impunidad, los acuerdos políticos con los que se pactan el congelamiento de las investigaciones.

En Quintana Roo Carlos Joaquín ha reiterado que no hay pacto con nadie y que no habrá impunidad, pero también pide tiempo para documentar las irregularidades y evitar que por algún pequeño detalle alguien no la pague.

¿Y en el resto del país?

 

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