Por: C.P.C y M.I: José Raúl Rangel Romero | contactomex@ceiconsultores.com.mx

Cuenta la anécdota que la conductora de un auto descapotable, al pasar al lado de otro vehículo que iba en sentido contrario con la ventanilla abajo, le gritó: “¡Cerdo!”. El conductor del vehículo se sorprendió ante el grito, y no encontró razón para tal insulto, ya que no estaba invadiendo el carril contrario, iba a velocidad moderada y respetaba todas las señales de tránsito. Lo único que pensó fue: “Vieja loca, además de que no sabe manejar, me insulta sin razón”, y siguió su camino.

Este episodio sucedió cuando los dos automovilistas estaban en la curva más cerrada de la carretera. Para sorpresa del hombre, justo al final de la curva, en su carril se encontraba un cerdo desorientado y sin saber cómo regresar al campo. No quiero contarles cómo terminaron el conductor, el vehículo y el cerdo.

¿Por qué cuento esta anécdota? Bueno, hay que entender primero qué es un paradigma.

La palabra paradigma proviene del griego paradeigma, que quiere decir ‘modelo’, ‘patrón’ o ‘ejemplo’.

En otras definiciones más actuales, un paradigma es la forma básica de percibir, pensar, valorar y actuar con base en una visión particular de la realidad. Es un conjunto de reglas y disposiciones (escritas o no) sociales, económicas, culturales, institucionales, políticas, individuales, tecnológicas, que hacen dos cosas:

  • establecer o definir límites
  • indicar cómo comportarse dentro de los límites para tener éxito

En el ejemplo, si el conductor hubiera dejado de lado sus paradigmas, probablemente habría entendido que el mensaje de la señora era advertirle que había un cerdo que invadía el carril justo al salir de la curva, y que por la velocidad, lo único que ella pudo gritar fue cerdo; sin embargo, de acuerdo a su realidad, el conductor pensó que la señora lo estaba insultando sin motivo alguno.

Nuestras ideas y pensamientos son un reflejo de nuestra realidad del mundo. Por ejemplo: si una persona se siente mal, el paradigma social indica que lo mejor es que consulte a un médico, pero si lo mismo le sucede a una persona indígena, probablemente su paradigma le marque acudir con un chamán.

Los paradigmas se utilizan todo el tiempo, algunas veces de forma inconsciente, y otras, conscientemente. Es necesario tomar en cuenta la percepción del mundo de la otra persona o sociedad para comunicarse, negociar o hacer tratos de una forma más sencilla.

La cadena de comida rápida McDonald’s tiene un nivel de ventas en la India bastante redituable. Nos preguntaremos cómo logró esto si ese país no consume carne de res debido a su cultura. La respuesta es que en la India McDonald’s hace sus hamburguesas de pollo. Si esta empresa no hubiera roto sus paradigmas, seguramente habría tenido un gran fracaso en la India.

Es peligroso confundir los paradigmas o no entender cómo funcionan ni cuáles son las consecuencias cuando elegimos unos u otros. Hay unos que ayudan y otros que perjudican. Es decir, los paradigmas tienen dos caras, una positiva y una negativa:

  • por un lado: nos ayudan a ver la realidad, a entenderla, a guiarnos en ella y a tomar decisiones;
  • por otro lado: nos ciegan ante la realidad, nos esconden ciertos datos que pueden ser críticos y nos ponen trampas.

Los paradigmas son la contraparte de los principios, ya que los principios son iguales para todos, en tanto que los paradigmas son distintos para cada ser humano. Los paradigmas no son la realidad, pero son los anteojos que nos permiten verla, comprenderla y tomar decisiones.

Principios Paradigmas
Definición Son leyes naturales o verdades comunes y fundamentales La forma en la que un individuo percibe, entiende e interpreta el mundo que lo rodea
Temporalidad Eternos Cambian de tiempo en tiempo, de época en época
Espacialidad Universales Particulares, están basados en la interpretación que cada persona tiene sobre un mismo evento
En relación con el ser humano Externos a nosotros Dependen de la experiencia personal o social (cultural)
Modo como se manifiestan Operan con o sin nuestro entendimiento y aceptación Influidos por nuestro entorno, por nuestros valores sociales.
Resultados Producen resultados predecibles Resultados impredecibles, acordes a cada individuo
Fuente: Elaboración propia con base en Jorge E. Puga y Clementina Cedillo: Reingeniería personal, empresarial, familiar y de México  (Principios vs. paradigmas)

Recordemos que los paradigmas son reglas de acuerdo a nuestra percepción del mundo, a nuestra realidad, pero todas las percepciones son diferentes y válidas; entonces, no solo se pueden cambiar los paradigmas, sino que es necesario hacerlo.

En la segunda mitad del siglo XVIII, los modelos de administración fueron exitosos para un paradigma reconocido por la comunidad de los negocios de esa época: una sociedad industrial que consideraba al obrero como parte de la maquinaria, donde este no tenía derechos y solo obligaciones, y donde todo se desarrollaba en un mundo predecible. Afortunadamente las condiciones han cambiado. En consecuencia, el futuro no puede observarse a través de la vieja manera de pensar y administrar; actualmente las personas constituyen uno de los recursos más valiosos de las empresas.

El futurólogo Joel Arthur Barker en su libro Paradigms: The Business of Discovering the Future plantea que las personas podemos asumir tres roles distintos respecto a los paradigmas:

  1. El creador o inventor de paradigmas: Son pocas las personas que tienen la capacidad para crear un nuevo paradigma. Los casos más usuales son los científicos que rompen viejos paradigmas para crear y comprobar nuevos, como cuando Copérnico planteó que la Tierra giraba alrededor del Sol. Estados Unidos es considerado el país creador de paradigmas a nivel mundial, gracias al número de inventos que ha producido: la electricidad, la bomba atómica, el automóvil, etcétera.
  2. El pionero de paradigmas: Es la persona que decide arriesgarse y comprometerse con un paradigma nuevo a pesar de que existen pocos datos o evidencias de que este es mejor que el paradigma anterior. El país pionero de paradigmas es Japón, ya que adopta paradigmas existentes y los desarrolla hasta llevarlos a un nivel de excelencia. Por ejemplo, las filosofías de calidad como la de mejora continua de calidad o la metodología justo a tiempo.
  3. El colono: Mientras que un pionero se aventura a explorar un territorio nuevo para trazar mapas a partir de su aventura, el colono no se arriesga, busca seguridad; utiliza los mapas trazados, pues le dan certidumbre. Difícilmente busca cambiar paradigmas y mucho menos crear nuevos.

Un cambio de paradigma comienza cuando se acumulan en exceso cuestiones que salen del marco ordinario de pensamiento y que el paradigma actual no puede explicar. Para lograr cambiarlo se debe:

  • tener la capacidad para comprender realmente la situación más allá de la percepción;
  • descubrir y aceptar que hay más de una respuesta correcta;
  • ejercitar la imaginación, habilidad para encontrar lo que no se ha encontrado;
  • focalizar el problema y establecer prioridades;
  • establecer los caminos para cambiar del paradigma presente al futuro.

A continuación presentamos una pequeña prueba para ver qué tan fijos tienes tus paradigmas. Observa las siguientes imágenes e indica qué ves.

Seguramente viste una rana, pero ¿viste al caballo?

Y ahora, ¿qué ves?

¿Es un pato o un conejo?

Los paradigmas son más comunes de lo que imaginamos, porque son funcionales y nos ayudan en muchas cuestiones. Pero los humanos tenemos la capacidad de elegir cambiarlos y adaptarlos como mejor nos resulten. Hay que recordar que siempre hay más de una respuesta correcta.

No podemos escaparnos de los paradigmas; todos somos prisioneros. Sin embargo, debemos estar alertas, ser precavidos y cuestionar constantemente los paradigmas bajo los cuales actuamos para que no se vuelvan obsoletos. Tanto las personas como las organizaciones necesitamos evolucionar, cambiar constantemente y a pasos agigantados; de acuerdo a la velocidad con la que actualmente se mueve el mundo, ya no es viable sentarnos y esperar a que el futuro nos alcance.

Recordemos que no solo se pueden cambiar los paradigmas, sino que es necesario hacerlo. Actualmente la única práctica válida es la de evolucionar, es decir, innovar, cambiar y adaptarse, ya que, como decía el científico alemán Helmuth Wilhem, el cambio es la única cosa en el universo que no cambia.

 

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