TRES SECRETARIOS DEL GABINETE AMERICANO, DOS DE ELLOS GENERALES, TIENEN UN PACTO EN EL GOBIERNO: NO DEJAR QUE TRUMP SE ACERQUE A LOS CÓDIGOS DE DISPARO DE LAS ARMAS NUCLEARES.

Por Armando Guzmán | @armandoreporta | guzmanmediagroup@aol.com

Aquí en Washington, los funcionarios al máximo nivel del gobierno han intentado tranquilizar a los periodistas, corresponsales y columnistas asegurándonos que James Mattis, el Secretario de Defensa, John Kelly el Chief of Staff de la Casa Blanca y Rex Tillerson el Secretario de Estado tienen un pacto diseñado para asegurar que uno de ellos estará siempre en el país vigilando lo que Trump hace.  Y esto es obvia y evidentemente para evitar que en un momento de descuido, este presidente nos lleve al fondo del abismo.

A estas alturas lo que le pregunto a mis amigos es si ya se cansaron de la pesadilla diaria o si les sigue divirtiendo la comedia de errores diarios del gobierno y del presidente americano.

 

Hace un año, nadie en Estados Unidos, y me voy a atrever a decir,  nadie en el mundo entero, hubiera creído que estaríamos viviendo en lo que parece una tempestad cómica traída a nosotros por un personaje de comedia.

 

Una amiga me respondió el otro día, diciendo que debería reconocer que la presidencia de Donald Trump es totalmente shakesperiana,  y tengo que reconocer que tiene razón y que William Shakespeare, estaría hoy de acuerdo en que la presidencia de Donald Trump que comenzó como drama, se ha convertido en comedia y tiene todo el potencial de terminar como tragedia.

 

En México me llama la atención que la cuestión de Corea del Norte asusta a algunos y divierte a otros… porque no creen que esto termine mal.

 

Pero yo quiero avanzarle lo que tengo dando vueltas en la cabeza y platicarle como acabamos de terminar dos semanas de absurdos y errores diarios en que un par de líderes regordetes y medio locos que exigen fidelidad y lealtad absoluta a quienes los siguen, tienen todos los días al mundo entero preguntándose si estamos a punto de conocer en persona y en esta vida lo que es un  invierno nuclear.

 

Alguien más de la gente que conozco en Washington me decía también que no estaba seguro de si las amenazas locas de Donald Trump habían ya asustado Kim Jung-Un el líder de Corea Del Norte.

 

Y mi amigo me decía, con toda razón:

 

Yo no sé si los norcoreanos ya se asustaron, pero de lo que si estoy seguro es que todo esto, ya me asusto a mí.

 

Escuchaba la otra noche a León Panetta que fue, director de la CIA y también  Secretario de Defensa con Barack  Obama, que le decía a Wolf Blitzer de CNN, lo mismo que me dijo mi amigo en Washington.

 

A Panetta le asusta que Trump pierda el control que es un control que en la realidad nunca ha tenido, y que esta situación se salga de lo que sería un manejo razonado de un  país que ha tenido armas nucleares durante 70 años, y siempre ha actuado con entera responsabilidad.

 

El nerviosismo de los líderes y los mercados mundiales no fue tranquilizado por la Casa Blanca, porque no tiene como tranquilizar a quienes están espantados porque el presidente parece que disfruta su papel de líder de pacotilla en una comedia de televisión.

 

Aquí en Washington, los funcionarios al máximo nivel del gobierno han intentado tranquilizar a los periodistas, corresponsales y columnistas asegurándonos que James Mattis, el Secretario de Defensa, John Kelly el Chief of Staff de la Casa Blanca y Rex Tillerson el Secretario de Estado tienen un pacto diseñado para asegurar que uno de ellos estará siempre en el país vigilando lo que Trump hace.  Y esto es obvia y evidentemente para evitar que en un momento de descuido, este presidente nos lleve al fondo del abismo.

 

La Revista “Político”, publicó recientemente como esta no es la primera vez que gante razonada y razonable tiene que cuidarle las manos a un loco que controla los códigos nucleares, ocurrió ya cuando el Secretario de Defensa de Nixon, James Schlesinger, se preocupó tanto que reveló algo que muy poca gente sabía; que Nixon era un borrachín, con afición extrema a Johnny Walker – y que en sus noche de locura y soledad en la Casa Blanca les gritaba a los líderes del Congreso: “Puedo ir a mi oficina, coger un teléfono y en 25 Minutos, millones de personas estarán muertas”.

 

Tan preocupado estaba Schlesinger que le ordenó a los altos comandos militares comprobar con él como Secretario de Defensa o con Henry Kissinger en el caso de que el Presidente Nixon, ordenara cualquier maniobra que involucrara a las armas nucleares.

 

Nunca nadie creyó que Trump disfrutaría de amenazar con el uso de las armas a quienes se cruzaran en su camino. Si usted se acuerda este hombre conquistó a los americanos pobres que son los que en las ultimas 7 décadas ha terminado siendo carne de cañón en las guerras americanas. Blancos pobres con muy pocas alternativas para ganarse la vida y que han visto en las fuerzas armadas, el ejército, la marina de guerra, la aviación y la infantería de marina, una fórmula para educarse y para más tarde encontrar trabajos dignos, o para después del servicio o quedarse siendo militares hasta que el tiempo y la suerte les diera la posibilidad de un retiro pobre, pero con seguridad y seguros médicos.

 

Esa gente pobre es la que vio en Trump una esperanza y hoy son los que están más sorprendidos que nadie, de que cada acción de este presidente, es en contra de ellos, los pobres y a favor de los ricos como el presidente.

 

Con locos como el norcoreano, no es sorpresa que haya esas amenazas, pero para que usted vea como el poder se sube a la cabeza con más facilidad que el whisky,  ahora, ya no solo Trump amenaza con usar a las fuerzas armadas contra Corea del Norte, sino también… ¡contra Venezuela!

 

Puede usted creer que Trump este amenazando “con una posible opción militar” a Venezuela.

 

Por eso digo que las burlas tienen mucha razón de existir porque, analice usted por un momento y compare a estos tres hombres salidos de mundos totalmente distintos:

 

Por un  lado vea usted a Trump que es un presidente, nos guste o no, democráticamente elegido; Kim en Corea del Norte y Maduro en Venezuela son dos déspotas que nadie eligió y que aun así, como Trump parecen estar viviendo en bizarros mundos de fantasía en donde mentir y engañar en público, son las normas de conducta diaria.

 

El biógrafo principal de Donald Trump un hombre llamado Michael D’Antonio escribió recientemente que “Kim Jon Hun entiende Trump mejor a Trump, de lo que el mismo presidente americano se entiende a sí mismo”.

 

Y agrega que Trump “Solamente se siente cómodo dominando cuando obliga a otros a la sumisión”. “Cuando eso no ocurre”, dice su biógrafo, “Trump experimenta una incomodidad casi física porque se siente inseguro”. Pobre Trump.  “No conoce otra forma de lograr el estatus al que aspira”.

 

Le cuento todo esto para que vea la forma en la que en la capital americana mucha gente se ha pasado las dos primeras semanas de agosto, no en las casas de la playa, o siquiera en las piscinas, sino preguntándose en las oficinas y las salas de estrategia a donde diablos nos está llevando este presidente.

 

Un columnista nacional muy leído en EEUU, David Brooks, escribió recientemente que después de que el Washington Post publicara las transcripciones de las conversaciones de Trump con el Presidente de México y el Primer Ministro de Australia, sus amigos le habían sugerido que esas transcripciones eran lectura obligatoria.  Pero cuando Brooks estaba por hacerlo una voz en su interior le dijo, “no lo hagas”. A la voz la siguió, un mensaje de su cerebro diciéndole… “Ya estamos llenos de Trump, ya no podemos dedicarle más neuronas”.

 

Y David Brooks siguió escribiendo lo siguiente;

 

… “For the past two years Trump has taken up an amazing amount of my brain space. My brain has apparently decided that it’s not interested in devoting more neurons to that guy. There’s nothing more to be learned about Trump’s mixture of ignorance, insecurity and narcissism. Every second spent on his bluster is more degrading than informative”.

 

… “Durante los dos pasados años Trump, ha tomado una cantidad impresionante del espacio en mi cerebro. Y mi cerebro ha decidido que no está ya interesado en seguir dedicándole más neuronas a este tipo.  Ya no hay más que se pueda aprender acerca de Trump, que es en realidad una mezcla de ignorancia, inseguridad y narcisismo.  Cada segundo dedicado a su fanfarronería es más degradante que informativo”.

 

Yo le tengo que confesar que a mí me ocurre lo mismo, ya estoy cansado de 200 días que más parecen y se sienten como si hubieran sido ya 10 años. El problema es que no es tan simple como decir, que ya no voy a escribir sobre la fanfarronería del presidente americano. Y no lo hago, porque quiero que usted tenga una idea muy clara de lo que se dice por parte de la mayoría de este país que cada mañana amanece preguntándose… ¿Cómo va a terminar el día?

 

Y AHORA EL TLC:

 

Después de amenazas, de subidas y bajadas del peso, llegamos a la fecha cero. El día en que el gobierno de EEUU tendrá que sopesar la realidad de la vida y la economía diaria de todo Norteamérica con las promesas hechas por el presidente Donald Trump durante la campaña de renegociar al Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

 

Después de amenazas, berrinches y amenazas de terminar con el TLCAN, Trump ya suavizó su postura y ahora vamos a una renegociación que tendrá necesariamente que hacer a este acuerdo, un curso de acciones y negocios más dinámico, más moderno y más eficiente para los 3 socios: EE.UU., Canadá y México.

 

Pero no le voy a mentir suavizando o endulzando la información, anticipe usted que las conversaciones  que están por empezar para rehacer el polémico acuerdo que hace ya 23 años, eliminó las barreras comerciales entre los tres países, se espera serán más que difíciles, espinosas.

 

La primera ronda estará ocurriendo de miércoles a domingo aquí en la capital de Estados Unidos. Trump convirtió al NAFTA en un tema que definió a su campaña y a su presidencia.  El candidato Trump y el Presidente Trump más tarde han dedicado mucho tiempo a criticar el acuerdo. A llamarle un “desastre” para Estados Unidos, porque engañó a millones de trabajadores estadounidenses y los dejó sin empleo y sin esperanza.

 

La realidad es muy distinta y esto lo saben desde Trump hasta todos los que están metidos en la renegociación. Edward Alden uno de los miembros del directorio de la organización llamada Consejo de Relaciones Exteriores en Washington nos dijo recientemente que NAFTA, como le decimos al TLC en EEUU, se había convertido en una pelota política muy útil.

 

“Para Donald Trump esto fue tan central en su campaña que él sentía que no tenía más remedio que proceder”, nos dijo Alden.

Quien después agregó: “Creo que en algún momento el Presidente Trump tiene que salir con algo que él pueda llamar “una victoria”.  Y eso es lo que representa el mayor peligro. Que este presidente no se quedará contento hasta obtener en esta negociación con México y Canadá, algo que pueda mostrarse fácilmente como un triunfo de estrategia y de negociación”.

 

No creo, finalizo diciéndonos Alden, que Trump se conforme y simplemente acepte algo que podría no parecer una victoria.  Será difícil que acepte algo que no tenga muy palpables, muchas nuevas ventajas para Estados Unidos.

 

Usted ya ha escuchado la mayor queja de Trump con el TLCAN:

 

Lo que el presidente ofrece como prueba de que ha habido una desventaja comercial internacional para EEUU durante 23 años, en un cambio dramático pero imaginario y no real en el equilibrio comercial de Estados Unidos y México.

 

Trump ha insistido en que desde el inicio del tratado en 1994, el balance comercial entre los dos países pasó de ser ventajoso a EEUU para ser una ventaja desmedida de ganancias para México.

 

Trump dice que a los americanos esto les ha resultado en un déficit de 64.000 millones de dólares anuales, cuando en 1993, EEUU tenía un superávit comercial con México de 1,300 millones de dólares anuales.

 

De lo que Trump no habla, es que de acuerdo con los analistas el llamado “NAFTA” ha sido un cimiento de la economía mexicana, con un registro total de 80 por ciento de las exportaciones mexicanas a su llamado vecino del Norte.

 

Esta relación ha creado nuevos segmentos en la economía mexicana y cualquier cambio tendría un impacto en los productores y en los agricultores mexicanos.

 

Y es que el acuerdo de Libre Comercio de América del Norte, impulsó significativamente el sector automotriz de México, que creció debido a su oferta de mano de obra barata.  Es cierto por tanto que los fabricantes estadounidenses cerraron muchas de sus fábricas en su país de origen, porque tenía más sentido producir más barato en México.  Pero eso afecta también a la contabilidad de la balanza comercial, no es que EEUU haya estado perdiendo a propósito frente a México, lo que ocurre es que la contabilidad que se hace ignorar a propósito que muchos de los bienes contabilizados como productos mexicanos, son en realidad productos americanos producidos con dinero americano, por trabajadores mexicanos para el mercado de EEUU.

Ignorar ese aspecto de NAFTA es el peor error en este momento.

 

Pero hay un problema que podría ser más político que real si usted quiere. El hombre que está a cargo de las negociaciones por parte de EEUU, el nuevo Representante Comercial Robert Lighthizer, ha insistido en decir recientemente que… “Demasiados estadounidenses se han visto perjudicados por las fábricas cerradas, los trabajos exportados y las promesas políticas rotas”.

 

Lo que no sabemos es si Lighthizer, está convencido de lo que dice, o solo está tratando de ganarse la simpatía del presidente al que sirve con la lealtad incondicional que Trump exige.

 

En cualquiera de los dos casos, eso convierte a Lighthizer en una parte fácil con quien negociar.  Lo que le quiero contarle, es que hay una gran expectativa de que a pesar de que estas serán negociaciones entre 3 países, la realidad es que cada negociación tendrá vida propia. La de México con México… la de Canadá, con Canadá.

 

La de México bajo los tenores que le acabo de contar; la de Canadá, con ajustes que serán más uniformes, pero también más difíciles porque ya existen varios puntos de tensión.  Americanos y canadienses están peleando desde hace un año en 4 sectores, los lácteos, el vino, los granos y las maderas.

 

No hay que engañarnos, lo que dicen quienes saben y conocen de este proceso es que será un camino largo, hostil, lleno de curvas peligrosas y lleno de baches y engaños.

 

PERO HAY VARIAS COSAS POSITIVAS QUE RESALTAR:

 

Mientras que Estados Unidos bajo Trump ha llevado a los 3 países a forzar la agenda de NAFTA, los tres países han acordado que revisar el acuerdo traerá también beneficios: Considere usted que después de casi un cuarto de siglo en el que han ocurrido los avances tecnológicos más importantes en la historia de la humanidad, es necesario actualizar un instrumento nacido antes del surgimiento de la Internet, el ciberdinero, y las ventas y compras en línea.

 

En el Instituto Peterson de estudios económicos en Washington me han dicho que… “Cada país siente que tiene mucho que ganar al seguir estas negociaciones”.

 

Los funcionarios del gobierno de EEUU dicen que quieren un resultado rápido de las conversaciones, pero los expertos creen que un acuerdo rápido es poco probable.

 

Por ahora empezaremos con la iniciación de las conversaciones que nos dará una idea del tono que tendrá toda la negociación. Después las conversaciones y la negociación entera seguirán en México en una segunda ronda de conversaciones a partir del 5 de septiembre.

 

La primera ronda es básicamente para presentar algunas ideas iniciales y para que cada lado explique sus metas y su posición inicial.

 

Probablemente los negociadores no cubrirán los temas más polémicos en la primera ronda, aunque por lo que dice Lighthizer espere usted que haya mucha estridencia al famoso lema aquel de… “América primero”.

 

Los negociadores mexicanos y los canadienses necesitarán de mucha paciencia para tratar con el equipo de Trump, y eso naturalmente podría causar problemas. Por eso será necesario que haya cabezas frías y con mucho, mucho juicio en la mesa de negociaciones.

 

A Estados Unidos y sobre todo a México les interesa que estas conversaciones terminen rápido porque en el lado mexicano en el 2018, habrá elecciones presidenciales. Pero, y esto es más realista, los expertos me dicen que ellos predicen que las conversaciones requerirán alrededor de dos años.

 

Lo que le quiero dejar al final es un convencimiento de que en EEUU hay millones de negocios, empresarios comerciantes e industriales que han ganado mucho dinero con El Tratado de Libre Comercio.

 

México está trayendo a un experimentado equipo de negociación, que lo primero que deberán asentar es que los beneficios de negocios han sido para los 3 países y que al sector económico de la agricultura en el caso de México ha convertido a muchos empresarios estadounidenses en millonarios. Cambiar las cosas podría dañar a los americanos con mucha fuerza.  Por eso es que los expertos en el Centro de Estudios Económicos Peterson y en el Consejo de Relaciones Exteriores dicen que los negociadores mexicanos tienen mucha inercia y mucha influencia corriendo a su favor.

 

“México también tiene mucha influencia creada por la riqueza que ha creado en muchos de los sectores de la economía americana”.

 

Si esto se altera es cierto que México lo resentirá, pero con igual fuerza lo resentirán también millones de empresarios y negocios en los Estados Unidos.

 

Por eso anoté al inicio de este párrafo, lo que los estadounidenses que saben están diciendo… Que México está llegando a estas negociaciones en Washington, con mucha influencia estadounidense hablando y abogando a su favor.

 

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