Por: Erick Guerrero Rosas | @ericktvazteca  | Presidente de Consejo Editorial y Director General

No, no es un título amarillista, sensacionalista, para llamar su atención amigo lector. Tampoco se trata del típico ardid de mercadotecnia que utilizan algunos medios de comunicación para “jalar” un mayor número de lectores. No…es una realidad: PEMEX el gran orgullo de la nación, el principal sustento para las finanzas del gobierno en el pasado, hoy está quebrado y le voy a explicar porqué.

Si usted consulta cualquier diccionario (como “La Gran Enciclopedia de Economía” que puede checar en línea) y se va al vocablo “quiebra técnica”, encontrará esta definición: “Una situación en la que el valor del pasivo de una empresa es mayor que el valor del activo, de manera que la empresa tiene un patrimonio neto negativo”.

Si usted me permite expresarlo en términos coloquiales para que no quede flotando ninguna duda en el ambiente, es como si una familia típica de clase media urbana debiera al banco una hipoteca por su casa de 1 millón de pesos (pasivo). La familia, desesperada, trata de vender todo aquello que tiene de valor (activo) para evitar que le embarguen, los desalojen del inmueble: joyas, autos, muebles, todo, y aún así no logran cubrir la totalidad de la deuda, porque sólo alcanzan a reunir, digamos, unos 850 mil pesos.

El valor de sus activos (850 mil), no alcanzarían a cubrir su pasivo (deuda por 1 millón). Esa familia tiene un patrimonio neto negativo (o faltante para cubrir el 100%) por -150 mil pesos. Está en quiebra técnica. Vamos, ni siquiera llevando a la casa de empeño hasta al perico (como decían nuestros abuelos), lograrían pagar completo.  Pues bien, en esa situación se encuentra PEMEX.

Tome en cuenta este dato: de acuerdo con información de la propia empresa (“Situación Financiera de Pemex, Consolidado”), en millones de pesos a diciembre de 2017 el valor total de sus activos es de 2,132,002, mientras que el valor total de sus pasivos asciende a 3,634,355. ¿El resultado? Un patrimonio neto negativo de -1, 502,353. A eso se le llama quiebra técnica en México y en China. En cualquier parte del mundo.

Obviamente esto no quiere decir que PEMEX esté a punto de desaparecer como empresa de un día para otro, de bajar la cortina y despedir a su personal. La quiebra técnica es una situación delicada, crítica, pero no de muerte inminente, irremediable.

¿Se puede salir de esa situación? Si PEMEX logra, con un buen Plan de Negocios elevar la producción de petróleo y por lo tanto, aumentar su nivel de ingresos, mejorar su flujo de efectivo; si lograra reducir de manera importante sus gastos de operación para generar ahorros y también refinanciar sus deudas (aplazar los pagos de capital para no verse tan ahorcada), entonces tendría un respiro y poco a poco iría mejorando su situación financiera para que el valor de sus activos vaya creciendo, se fortalezcan y sus pasivos disminuyan para que dejen de convertirse de esta manera en una amenaza.

En el caso de la familia, es como si al padre le aumentaran el sueldo en su trabajo, cancelaran vacaciones y otros gastos no tan urgentes, vendieran uno de sus autos y el otro lo meten de taxi para mejorar sus ingresos, negocian con el banco que les da una prórroga para pagar su hipoteca y uno de sus hijos consigue beca en la universidad con lo que se ahorran una colegiatura: con todo esto ganan tiempo, reducen costos y mejoran sus ingresos, su flujo de efectivo para pagar y reducir la deuda.

Se hacen más rentables, más productivos, pues para no depender de rescates o ayudas ni de más deuda. Esa es la clave.

Pero aquí está el problema: los grandes expertos en la materia, los inversionistas más importantes a nivel mundial, los que prestan dinero a PEMEX (comprando o invirtiendo en sus bonos de deuda) para permitirle sobrevivir hasta la fecha, dudan que eso sea posible. No creen en las medidas anunciadas por el actual gobierno para salvar a la irónicamente llamada (tomando en cuenta las actuales circunstancias) “empresa productiva del Estado”.

“Aunque le aventaran 20 mil millones de pesos a PEMEX este año, de poco o nada serviría…las cifras que arroja la empresa constantemente no es como vivir quincena a quincena, es como sin saber si podrás comer mañana y eso alerta a cualquiera”, dijo Gonzalo Monroy, director de GMEC, una firma de consultoría especializada en el sector petrolero en una entrevista que concedió a Bloomberg Businessweek el pasado mes de abril.

Y son escépticos por varias razones. Aquí algunas de las más importantes:

  • Si PEMEX no se vuelve una empresa más productiva, más rentable, es imposible que gobierno federal con rescates pueda mantenerla con vida indefinidamente o mantenerla a flote reduciéndole la carga fiscal.

Y aunque el gobierno asegura que la economía mexicana crecerá este año 2% lo que en teoría le daría recursos suficientes para apoyarla o reducir el pago de impuestos, las proyecciones de los expertos, bancos, fondos de inversión, consultorías e instituciones más reconocidas a nivel nacional e internacional, apuntan a un crecimiento de tan sólo 1.3% en 2019, lo que reducirá los ingresos de gobierno federal haciendo la carga aún más pesada.

  • PEMEX es la empresa petrolera más endeudada del mundo con alrededor de 103,000 millones de dólares. Y enfrenta importantes vencimientos: en 2021 deberá pagar 11,155 millones de dólares (mdd), en 2022 serán 5,532 mdd., en 2023 6,463 mdd., y en 2024, el último de la actual administración, 10,843 mdd. En total serán casi 34,000 mdd, una carga bastante fuerte para las finanzas públicas.

Y aunque no faltará quién diga que se pueden refinanciar esas deudas saliendo a colocar bonos en distintas monedas, lo cierto es que las tasas de interés apuntan a que seguirán subiendo en los próximos meses lo que encarecerá todavía más el costo de esa deuda.

De hecho PEMEX colocó en el pasado mes de abril bonos de deuda por 1,500 millones de euros a un plazo de 7 años (vencen en 2026) y por otros 1,000 millones de euros a 20 años (vencen en 2039) pero ya tuvo que pagar el doble de la tasa de interés que pagaba en el sexenio anterior porque se han elevado los niveles de riesgo.

  • Es urgente revertir la caída en la producción de petróleo. En 2004 producía 3.4 millones de barriles de petróleo al día; en 2018 cayó a la mitad: 1.7 millones de barriles diarios. Sus reservas estratégicas son tan raquíticas que apenas alcanzarían para cubrir 3 días de consumo, según datos de PEMEX.

Y aunque gobierno federal asegura que logrará elevar la plataforma de producción a 1.9 millones de barriles de petróleo al día para 2020, la mayoría de los especialistas lo dudan porque los requerimientos de capital para conseguirlo son más altos de lo que el gobierno pretende o puede inyectar ahora.

De ahí que las tres calificadoras más importantes a nivel mundial (Standard & Poor´s, Moody´s y Fitch Ratings), aseguran que construir la refinería de Dos Bocas en Tabasco es una mala decisión y piden que las autoridades reconsideren para mejor canalizar esos miles de millones de dólares a lo realmente prioritario y urgente: elevar la producción de petróleo con el fin de mejorar el flujo de efectivo. El gobierno, sin embargo, se niega a hacerlo.

¿Cuál es el peligro? El gran riesgo es que esas calificadoras rebajen en algún momento (último trimestre de este año o en el primero de 2020), la calificación crediticia de PEMEX con lo que sus bonos de deuda caerían en grado especulativo o categoría de “bonos basura”. En este caso el impacto para la economía mexicana sería fuerte: el dólar podría irse momentáneamente arriba de los $22.00 x dólar, ejerciendo presión al alza para la inflación y las tasas de interés internas así como crecimiento económico a la baja.

Ahora sí que como dicen los valet parking en los estacionamientos o los famosos “viene-viene” en las calles amigo lector: “aguas, golpe avisa”. Conste que sobre advertencia, no hay engaño.

Pero lo que más me preocupa, además de la precaria situación de PEMEX y su posible degradación crediticia, es la necedad de Andrés Manuel López Obrador. “Pemex es fuerte y solvente”, dijo a la prensa en respuesta a un análisis de Bloomberg que tuvo importante repercusión entre las élites financieras a nivel mundial.

Y aunque el Presidente prometió en campaña no mentir a la población, esto no es cierto. Actuó con el hígado. Como decía Diego de Saavedra Fajardo, escritor español del siglo XVII: “Los políticos se empeñan en cubrirle el rostro a la mentira para que parezca verdad, disimulando el engaño y disfrazando los acontecimientos”.

No Don Andrés Manuel: PEMEX no está sano, ni es solvente…está en quiebra técnica.

 

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