¿Sabe usted lo que estoy aprendiendo con el nuevo gobierno de Estados Unidos?  Que es más ruido el que hace, que las nueces que mueve.

Ya usted concluyo seguramente que hay que tener cuidado con Donald Trump, porque a veces parece que los tornillos los trae flojos, y a veces parece que ya perdió algunos.

Lo que es nuevo es que el Señor Presidente Trump habla y habla… y no concreta nada con hechos… con obras, con acciones.

Véalo usted por usted mismo; analice y compare.  Vea resultados… desde el 20 de enero todo ha sido, francamente puro cuento.

–      Que va a deportar a 11 millones de indocumentados, que ya siempre no.

–      Que va a sacar a Estados Unidos del TLC, que siempre ya no.

–      Que va a deportar a los criminales empezando las 12 del día de su toma de posesión… y ahora resulta que a los 680 que deportaron son parte de uno de los últimos planes de deportación que dejo el gobierno de Obama.

Por todo esto le quiero contar algo que usted no sabe, Trump habla mucho y hace poco, porque no tiene a quien haga el trabajo, porque su gobierno a 5 semanas de haber tomado posesión es: Una concha vacía.

Sobre eso, es este artículo.

Para empezar, le contare que vi con cierta diversión como la fecha para que los Secretarios de Estado y de Seguridad Nacional viajaran a México, la fecha llegó y se fue… y Rex Tillerson y el general John Kelly, con su presencia, sus declaraciones y sus discursos, levantaron más polvo que cualquier otra historia en los últimos meses.

En Estados Unidos, al contrario que en México, la novedad de la historia esta duró apenas unas horas del miércoles 22 y el jueves 23.

Hubo en Estados Unidos, enormes expectativas cuando los dos miembros del gabinete del Presidente Donald Trump se reunieron, primero con miembros del gabinete mexicano y después con el mismo Presidente Enrique Pena Nieto.

Pero después hubo calma cuando se dieron cuenta de que los secretarios americanos no se comprometían en público a nada nuevo.  La inquietud que hay en Washington es que los secretarios no se comprometieron a mucho porque los dos secretarios, al igual que los otros 14 que conforman el gabinete presidencial americano, saben que ni ellos ni los demás tienen aún, el aparato que un gobierno necesita para gobernar.

La situación es muy seria y muy poca gente se da cuenta de que el Presidente Trump necesita nombrar… Si, nombrar, con nombre y apellido a más de 4 mil funcionarios que conformaran la parte central de su administración.  Y considere usted lo siguiente, el gobierno de Estados Unidos es uno de los más grandes y más complicados y difíciles de manejar de todo el planeta.

Cuando usted ve a Trump en la televisión, tiene a todas estas personas alrededor de él y pareciera que la Casa Blanca está operando con todos los cilindros.

Esa impresión me entristece mucho informarle… Es falsa.

Si usted pregunta que ha pasado y porque no hay gente trabajando en el gobierno le van a responder que son los condenados demócratas que siguen entorpeciendo los procesos de confirmación para todos los nominados presidenciales.   Y déjeme aclararle, hay dos cosas mal con la afirmación del Presidente Trump de que los demócratas del Senado demoran las confirmaciones de sus elecciones en el Gabinete.

Trump es el único culpable.

Porque él, es el responsable de nombrar a más de 4,000 funcionarios.  4,000 nombramientos que tiene que hacer el mismo Trump, y que mientras los días pasan… no hace, a pesar de que esos retrasos están impidiendo que su gobierno camine.

5 semanas desde que asumió la presidencia, y Trump no ha nombrado a ningún funcionario de segundo nivel -Los subsecretarios, los secretarios asistentes, los secretarios y subsecretarios adjuntos.

En el gobierno de EEUU no existe la figura del Oficial Mayor, pero hay directores y administradores que cubren esas funciones y que para estas fechas, deberían estar en esos puestos.  Lo que ocurrió es que los que ya estaban renunciaron cuando se acabó el otro gobierno y la mayoría se negó a quedarse con esta nueva administración.

Los secretarios adjuntos- los directores, los subdirectores en cada uno de los 16 departamentos del gabinete son necesarios para que el gobierno opere.

Cualesquiera que sean los méritos de sus diversos secretarios de gabinete, esas habilidades profesionales y gerenciales se quedan en el aire porque en lugar de tener secretarias o departamentos funcionando, lo que tienen son solamente; Conchas vacías.

Parte de los problemas del pobre Secretario Tillerson a quien la prensa americana critica diariamente se deben a que no tiene quien lo respalde y quien en realidad haga el trabajo.  Han pasado ya 35 días sin que en el Departamento de Estado se tenga una sesión de información para la prensa.  Estas sesiones al igual que las de la Casa Blanca son diarias, pero la del departamento de Estados no ocurre porque no hay ni funcionarios ni portavoces.

Con el debido respeto, ese es un escándalo. Y si no hay funcionarios yo pregunto, con quien o con quienes el gobierno mexicano va a hacer los seguimientos de los acuerdos de México.

Gerónimo Gutiérrez, nuevo Embajador de México en Washington; te deseo mucha suerte.

Y lo hago porque tradicionalmente, en el caso que nos ocupa de México y Estados Unidos en momentos críticos, serían los subalternos de alto nivel en el Departamento de Estado -el Secretario y el Subsecretario de Estado para Asuntos Políticos, el Secretario y el Subsecretario de asuntos hemisféricos los que- tendrían a su cargo hacer los muchos seguimientos, llamadas telefónicas y reuniones cara a cara, para entablar la discusión y análisis específicos para continuar.  Pero no hay ni siquiera voceros para tener una sesión de información con la prensa internacional, dígame usted si va a haber gente de alto nivel.

Y esto es grave porque es toda esa gente que falta es la que alivia y resuelve las preocupaciones específicas, esa es la gente que remodela las muchas imperfecciones que quedan de los acuerdos no concretados, sino solo platicados como los que alcanzaron los secretarios americanos en México.

Esa gente es la desenmaraña los malos-entendidos.

Las relaciones complicadas como la relación de México y EEUU particularmente en épocas de crisis requieren prácticamente de atención diaria.

Esto es mucho mayor que solo lo que pueden hacer las embajadas, Gerónimo Gutiérrez nuestro nuevo embajador de México en Washington se va a encontrar con que no hay con quien trabajar.

Y lo peor es que tampoco puede la administración Trump hacer mucho para emitir nuevas políticas públicas, evaluar nuevas tendencias o abordar y enfrentar nuevas amenazas.

Después de las reuniones entre los dos gabinetes el de México y los dos Secretarios de Trump el Comité de subdirectores del Consejo de Seguridad Nacional haría el trabajo de seguimiento.  Esa gente estaría encargada de los análisis iniciales- y sobre todo de aclarar todo tipo de cuestiones que se quedan en el aire.

Esto no es poco común, por eso existe ese personal de seguimiento.

Imagínese una relación tan complicada como la de EEUU y México, y en momentos en que la relación esta irritada, y los funcionarios molestos y cuando las diferencias de idioma y de cultura se hacen cada vez peor.

Si va a renegociar el tratado de libre comercio, ¿con quien lo va a hacer?

El Secretario de relaciones Exteriores de México, Luis Videgaray me dijo en Washington, que los dos Presidentes pena y Trump habían acordado que el seguimiento de la relación seria con los contactos de los dos gabinetes.

Pero yo no veo como se pueda hacer todo esto cuando no hay ni un solo directo o subdirector que llene las funciones de analizar ordenar, catalogar y dar seguimiento a las órdenes de los secretarios.

Los funcionarios de niveles altos y medios, los que trabajan directamente bajo los secretarios del gabinete necesitan tener coordinación, y eso necesita resultar en informaciones y análisis, para que todo esto en un trabajo de coordinación interdepartamental se convierta en políticas públicas.

Para decirlo simplemente, para que las palabras y las promesas del presidente se conviertan en hechos.  Pero eso es lo que no hay en Estados Unidos.

Hay algunos secretarios adjuntos y secretarios asistentes y hasta sub-secretarios que son interinos, pero es gente que quedo de la administración Obama, y por lo tanto, y en eso tiene razón Trump, no se les puede confiar.

Además, los que quedaron son demasiado inexpertos. La mayoría de los funcionarios de nivel medio de Obama dejaron sus trabajos y detuvieron todas sus funciones, el día de la toma de posesión ya sea por su propia elección o por la insistencia del equipo de Trump, de que se salieran de sus puestos.

Los funcionarios de este nivel, Sub Secretarios- Secretarios adjuntos y lo que aquí llaman “Assistant Secretaries” son nombrados por el presidente, y eso ocurre cuando las ranuras, por decirlo de alguna manera de personal ya han sido colmadas con burócratas.

El problema es mayor cuando usted considera que muchos de estos funcionarios requieren de una confirmación del Senado.  Ese proceso complicado y dependiente de los calendarios legislativos es lo que retrasa tanto todo, y es el camino critico cada vez que hay una transición entre una elección presidencial y el comienzo del mandato de un nuevo gobierno.

Algunos presidentes dan a los secretarios de gabinete el margen de maniobra para escoger sus propios subalternos o para rechazar a los que los mismos departamentos o secretarias les ofrecen, pero sólo hasta cierto punto y en ocasiones eso no es suficiente.

Complíquelo usted con un presidente como Trump, que no quiere un gabinete que sea demasiado independiente; Para el, poner a su propia gente en posiciones clave es una forma de mantener el control.  Pero seamos francos y sinceros nadie conoce a tanta gente.

Muchas veces los funcionarios salen de las enormes campañas presidenciales, pero cheque usted, ¿se acuerda?  La campana de Trump estaba formada por 70 u 80 miembros constantes y por la familia del candidato.  Y toda esa gente ya está en el gobierno.  Faltan 4 mil más.

En esta administración, James Mattis el nuevo Secretario de Defensa y rex Tillerson en el Departamento de Estado han ya rechazado tener cerca de ellos a varios de los ideólogos de Trump.

Y lo mismo les ha ocurrido a los secretarios; Elliot Abrams a quien alguno de ustedes recuerda, porque fue el Secretario de Estado encargado de la política latinoamericana con Bush papa y el Secretario de Estado para asuntos de Derechos Humanos con Ronald Reagan fue seleccionado por Tillerson como su Sub-Secretario.  Pero Trump lo veto, porque Abrams cometió la indiscreción de criticar al nuevo presidente en un obscuro articulo publicado por un sitio en internet.

Imagínese usted la complicación que representan ese tipo de delicadezas presidenciales.  Por lo general, y naturalmente las nuevas administraciones tardan algún tiempo en encontrar su base, y ese retraso en la dotación de personal y de funcionarios y organizadores no importa mucho porque las crisis raras veces ocurren tan pronto.

Pero Trump genera mini-crisis casi diariamente.

Ningún otro presidente hace victima a otros jefes de estado de sus rabietas, y sus berrinches.  Ningún otro jefe de estado desata tormentas de confusión usando twitter.

Para Trump gobernar significa aumentar las tensiones y fomentar nuevas incertidumbres.

Por ejemplo; antes de que un presidente llame a otro jefe de estado, sus asistentes y los miembros de sus gabinetes les informan sobre las principales cuestiones relativas a ese país, sobre las posiciones de ambas partes, y las agencias de inteligencia le dan al Presidente también en ocasiones información confidencial sobre las peculiaridades personales del jefe de estado a quien esté dirigida la llamada.

Para los jefes de países particularmente importantes, los presidentes reciben carpetas de información para leer por adelantado.

Trump no lee ninguna carpeta y no escucha los informes, a excepción de un punto o dos que recibe informalmente.

Por eso es que los líderes extranjeros sacuden la cabeza en confusión cuando escuchan lo que Trump hace con el teléfono.

No creen que la razón es que Trump no cree en nadie más que él y por eso sus llamadas telefónicas son tan torpes y tan hostiles.

Todo lo que hace este presidente es desconcertante y encima de todo habla de más.   El presidente francés François Hollande les dijo a sus ayudantes que por lo que Trump parece preocuparse más, es por el dinero que Estados Unidos gasta en el resto del mundo como ayuda extranjera.

Esto para el Presidente Hollande y para cualquier otro jefe de estado que lo escuche solo significa una cosa, Trump no tiene ni idea del funcionamiento del Presupuesto de Estados Unidos.  Si lo supiera entonces sabría que esa es una cantidad tan pequeña que no asciende ni siquiera a representar un punto de porcentaje en el cuantioso gasto público de Estados Unidos.

 En otra llamada telefónica, cuando el presidente ruso, Vladimir Putin, preguntó acerca de extender el tratado de reducción de armas nucleares del nuevo START de Obama, Trump se burló del tratado como un mal acuerdo que le da a Moscú una ventaja, en parte porque no estaba familiarizado con el tratado.  La realidad requiere que ambas partes reduzcan sus arsenales nucleares a niveles iguales y que, por su parte, otorgue a los Estados Unidos derechos de inspección sin precedentes, una ventaja que le costó a los otros presidentes mucho trabajo negociar y que ahora por torpeza, Trump quiere echar a la basura.

Todo esto que le cuento no sería tan grave si el nuevo presidente tuviera asesores, consejeros, profesionales y gente con experiencia que le aconsejaran y que le pusieran en papel lo que el Presidente quiere esbozar como política pública.

El problema es que no tiene a toda esa gente y así solo hay información suelta… no directrices de un gobierno serio.

Donald Trump hoy en el momento en que usted está leyendo esto, no tiene aparatos de política exterior, ni de política doméstica, ni consejeros, ni viejos sabios con experiencia, ni siquiera jóvenes ideólogos y locos que influyan en él; lo único que tiene es a unos cuantos secretarios del Gabinete y algunos asesores de la Casa Blanca, que tienen poca experiencia en la administración de burocracias federales y que no están de acuerdo con las premisas básicas de los gobiernos anteriores.

En resumen, en el gobierno federal de los Estados Unidos de Norteamérica, no hay ni bases establecidas de política doméstica ni de política exterior, lo único que existe son una serie de clichés sobre cómo hacer que “América sea Primero” y como hacerla “ganar” en todo.

Dígame usted, con eso que va a pasar con los acuerdos a los que se llegó en México y cómo va a ser la renegociación del TLC,

Por eso es que todo son palabras y nada de hechos y o logros, y mientras lo único que existe es un Presidente que parece alegremente inconsciente de que su administración está lanzando amenazas que se toman en serio en el mundo entero, mientras el sigue girando sin un rumbo fijo.

Sad, (triste) como le gusta decir en sus tweets.  ¡Sad!

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