Por: Dr. Annabel Clavellina

¿Cuándo se tuvo la oportunidad de gestionar la verdadera línea del proceso de evolución propia? ¿Cuántos caminos recorridos se han quedado a mitad de expansión? ¿En qué momento detuviste tu plan personal? ¿Por qué las emociones transgiversaron los momentos creativos? ¿Confusión o desmotivación?

El cierre de grandes etapas, han provocado detonaciones de heridas de pérdida y abandono, duelos no resueltos y sufridos, mentes y emociones dispersas, sensación de desamparo y fracaso, en momentos como vaivén, súbito y de caída, desencadenando tempestad interna, lazos del pasado que se niegan a romper, impidiendo que se abran nuevas conexiones de conciencia y verdad, caminos con empedrados dudosos, laberintos infinitos o atajos con falsas salidas.

La etapa de cicatrización, reconociendo y aceptando, viviendo y experimentando, amar la realidad sin rechazarla, abrazando cada agitación, dramatismo, emotividad, delirio, exaltación y sensibilidad producida por lapsos de conclusión. Los miedos se disipan y ausentan, ante la congruencia de la razón con tus deseos.

La belleza de los nuevos conceptos comienzan a llegar, la primavera emocional se empieza a abrir. Repasando miles de palabras y sentidos que recorren inminentemente mi pensamiento, flujo de ideas y lluvia de destellos, van ahuyentando las sombras de la obscuridad y el fracaso, de la apatía y cobardía, de la ausencia y el remordimiento, la culpa y desesperación, la ansiedad y la tristeza.

Espejos visibles ante ti, cuando las realidades se cimientan y has abierto los sentidos para ver más claramente y desechar la duda de lo ilusorio e inexistente,  creado sólo por ti.

Independiza tu reflexión inconsciente para reestructurar programaciones, abre espacios para mover lo nuevo, descarga y vacía la basura espiritual, permite la entrada de horizontes con vistas infinitas e ilimitadas, transmuta el dolor en agradecimiento, intercambia resentimiento por amor ¡detente!, detén la impaciencia del mañana, cubre y cura la aflicción del ayer, toca la vida de la naturaleza, imagina la propagación de la energía, respira la quietud de tu presente y exhala el sufrimiento de tu juicio.

La costumbre es una fuerza muy poderosa que nos impulsa a mantenernos en la inercia. Se percibe como si fuera más fácil soportar lo malo conocido, que emprender la aventura de lo bueno por conocer. Esos ciclos se abren nuevamente para poner a prueba la fortaleza de tu consciencia. Es hora de despegar.

“Tu liberación interna, encuentra la respuesta para sellar ciclos inconclusos”

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