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REFORMA ENERGÉTICA ¿MALA COMUNICACIÓN O MALA DECISIÓN?

ColumnasREFORMA ENERGÉTICA ¿MALA COMUNICACIÓN O MALA DECISIÓN?

Por: MBA Ramses Pech

Ingeniero Químico especialista en procesos petroquímicos con Maestría en Administración de Empresas. Experto con 22 años de experiencia en la industria de hidrocarburos, geotermia, energía y economía, actualmente se desempeña como asesor en proyectos de energía y economía tanto para la industria privada nacional e internacional, como para gobiernos. Es Colaborador en medios de comunicación como CNN, FORBES, BBC , NT24, El Norte, Reforma, Milenio, Imagen Radio, Excélsior y ahora Círculo Rojo. Es socio del Grupo Caraiva y Asociados.

En México no sabemos hacer negocios entre nosotros mismos. Por la disputa del poder de percepción que cada uno de nosotros tenemos, nuestras negociaciones se basan en forma unilateral y no de compartir el mercado basado en las capacidades de cada uno en forma conceptual, operativa, financiera o de cualquier otra índole; solo se basa en una agenda oculta de interés de captación de beneficio económico y no de índole de desarrollo de la sociedad para el crecimiento del país.

Esto lo podemos ver en la Reforma Energética que al día de hoy nadie entiende el por qué y para que se realizó, siendo un porcentaje mínimo que ha comprendido en forma teórica pero no aplicada a un modelo de negocios de largo plazo.

Realizan muchas pláticas, congresos, exposiciones, opiniones, comentarios de café, discursos y todos ellos se centralizan en un alto porcentaje en dos temas: • PEMEX y CFE su futuro. • Precios del petróleo Este es el principal problema que tenemos en México que no sabemos pensar en un modelo de negocio de largo plazo. Cabe aclarar que nosotros no tenemos la culpa así fuimos concebidos y acostumbrados por los monopolios, creados para cubrir necesidades de un pueblo y no de una nación. Esto podemos homologarlo como el caso de la tenencia a carros que se creó en 1968 para poder tener recursos financieros para las olimpiadas; a lo cual se quedó estancado y acomodado en una agenda oculta para la población. Hoy a nuestros días fue tal la costumbre que nos volvimos autodependientes de nuestros propios errores de planeación que siempre contarían los estados y la nación.

Con las políticas energéticas, no hay una definición o línea de tiempo a seguir; debido a que solo se han basado en la concepción de la industria de hidrocarburos y no del cómo generar energía en un todo y para todo. Esto es una costumbre que se quedó para comodidad de todos nosotros, muchos decimos que son los gobiernos, y la realidad es un todo. Esto debido a que cuando te acostumbras a que te den algo sin esfuerzo no reclamamos, pero cuando nos indican que ya no habrá más por cuestiones económicas de corto plazo, empiezan los antagonismos y definiciones erróneas del por qué se tiene que cambiar.

Reforma energética no es una estructura de redefinición nueva de las políticas energéticas de México, esta data desde 2008 pero nació prematura y tuvo que permanecer en una incubadora por más de seis años para su maduración o entendimiento del por qué o el cómo. Fue una estrategia mala de la nación no haberla concebida en su totalidad, siendo esto una característica de nosotros los mexicanos apostar al tiempo de que las cosas se den, sin basarnos en una planeación del tiempo y no que el tiempo planee por nosotros.

La miopía de negocios energéticos empezó en 1976 con Cantarell, al engolosinarnos solo en petróleo de extracción y no de transformación. Basados en los ingresos de corto plazo por precios del barril que entraban en la ley de ingresos, destinaban para el gasto corriente en su mayoría y no de reinversión de planeación de largo plazo de la industria.

En el 2000 empieza a subir el precio del barril y aumentamos la producción en 2004. Pero después de 10 años hemos perdido casi más de 1.4 millones de barriles diarios de producción de crudo y el precio del barril de 90 dólares en promedio anual en los últimos cinco años, ha caído a 25 dólares promedio proyectados para el 2016. ¿Por qué continuamos hablando de una empresa PEMEX o CFE, si son del pueblo y/o nación? No ha quedado claro que estas empresas no debieron ser parte de la economía mexicana después de su concepción y control de su objetivo, sino que fueron parte de un ingreso de la nación para satisfacer la demanda de un pueblo basado en un gasto corriente social. Debieron ser parte del mercado económico de una nación de crecimiento de políticas energéticas.

PEMEX y CFE fueron concebidas para crear la red, estructura, normas, control y aseguramiento de cada uno de los objetivos que eran extraer el crudo y generar electricidad. Pero esto debió dejar de hacerse una vez establecido, siendo cómodo para la nación por muchos años dejar a ambas como la caja chica para el gasto corriente. Ahora que estas empresas no generan lo esperado, para lo que se creyó que eran; deben transformarse para poder asegurar que la nación no pierda recursos financieros para el gasto del presupuesto de egresos, asumiendo que ambas se sujeten a reglas de mercado, que paguen los derechos o impuestos que se generen por su actividad, en una libre competencia con otros entes en el mercado que técnicamente y económicamente están mejor posicionados a nivel mundial para generar un negocio que genera ganancia a los inversionistas. PEMEX está en la quiebra, la respuesta es no. Está en la quiebra la gente pensante que no entiende que ésta ha dejado ser parte de la nación para crear ganancias basadas en un presupuesto asignado de inversión y no de egresos de una nación. PEMEX antes estaba bajo un régimen de paraestatal que tenía que ejercer todo el presupuesto asignado. Basándose en una planeación anual y no de largo plazo, se tenía dos objetivos de cumplimiento si se ejercía o sub-ejercía lo asignado. Ahora el dinero asignado es de inversión que genere una ganancia o flujo de efectivo para poder invertir en nuevos negocios, o en tecnología que le ayuden a crecer, o en mantener su cuota de mercado en un largo plazo basado en una asignación de áreas de extracción de crudo. La pregunta ahora debería ser en estos tiempos de incertidumbre ¿es necesario que PEMEX esté en toda la cadena productiva de la industria de hidrocarburos? La respuesta es no, solo debe estar en áreas que conoce como las extracción de crudo en superficie y en su comercialización. Debido a que por años se asignó un presupuesto de inversión de alrededor del 80 a 85 por ciento del total asignado de PEMEX a PEMEX exploración y producción, la mayor parte de su actividad se concentra en este rubro.

CFE está en quiebra, la respuesta es no. Está en desventaja en un nuevo mercado de creación, generación y trasmisión de electricidad que por ahora mantienen gran parte del mercado. Esto ante la falta de una inversión directa privada, debido a que esta última fue limitada desde el 2010 a generar su electricidad para su propio uso y a lo cual las inversiones realizadas solo fueron para cubrir la necesidad de capacidad requerida por cada una de ellas. CFE tiene que ser sincero consigo misma con base a su estructura de costos administrativos y sobre todo operativos para poder tener precios de electricidad competitivos en un mercado abierto que inició este primero de enero del 2016. Es sabio reconocer que las tarifas eléctricas son caras en más de un 123% comparadas con otros países como EUA. Pero la realidad radica, no en el precio colocado por la nación, sino el dónde viene la información para el cálculo del precio. Todo proviene de los datos de la CFE, los cuales requieren una revisión exhaustiva de cuánto cuesta generar un KW, trasmitirlo y cobrar lo que realmente se cobra. Si prorratear el exceso de electricidad en un área que se usó y cobrar en base a una regulación del factor de potencia que es consumido por el usuario. Además los nuevos reguladores deberán eliminar las más de seis tarifas y dividirlas por el rubro de usos comercial, industrial, agrícola y doméstico eliminando las áreas geográficas y mejor por costo de materia prima a donde el usuario pueda decidir con qué tipo de empresa contratarse. Es decir, no es el mismo costo producir por energía eólica que hidráulica, esta última es más barata hoy día fluctúa entre 55 a 60 centavos de pesos mexicanos el KWH y con el gas entre 75 a 85 centavos. Es decir el negocio está en la transmisión y distribución, recordando que las redes ahora son de la nación y no puede haber discriminación para la trasmisión de la electricidad a cualquier parte del país.

Entonces el precio del Petróleo, influye en nuestra economía, la respuesta es no. Actualmente solo representa la exportación del crudo a EUA y a otros países el 8 al 12% dentro de la ley de ingresos, disminuyendo para este 2016 y esperando que aumenten al considerar el precio del barril previo por parte del a SHCP a 35 dólares promedio anual. Pero ¿realmente es un negocio vender el crudo? La respuesta es no, es transformarlo. En México carecemos de esta forma de adquirir un valor adicional de crudo como materia prima. México depende mucho de la percepción y de la estabilización del consumo mundial. En ello México no influye. Y lo hará al menos que aumente su producción a más de 3.5 millones de barriles diarios. Pero esto no es posible debido a que la nueva forma de hacer el negocio llegó y se hizo tarde. No fuimos preparados bajo una estrategia de política energética de largo plazo, debido a que no tenemos centros de: • Almacenaje de crudo, gas, petrolíferos. • Construcción de nuevos ductos de crudo, gas o poliductos. • Nuevas refinerías o petroquímicas. Entonces mejor concentrémonos en mantener la producción de crudo y reactivar la producción de gas en México, reactivando en este último la cuenca de burgos para poder aumentar el consumo de gas equilibrando las importaciones.

Entonces ¿qué es la reforma energética? a) Es un modelo económico de largo plazo en donde la nación reduce la inversión otorgada a empresas productivas del estado como PEMEX y CFE, para que no intervengan en toda la cadena de su industria y se dediquen a lo que han realizado por muchos años, reduciendo con esto el riesgo del dinero que no tiene retorno y basado en una utilidad. b) La nación se concentrará en una captación de ingresos basada en derechos e impuestos que paguen las empresas en un mercado abierto en la cadena energética total y no puntual. c) Inversión de capitales privados que generen flujo de efectivo a la nación, basado en creación de proyectos que generen empleos, pero siempre y cuando estos sean consumidos por México o puedan ser exportados a otras partes del mundo como el crudo o la electricidad. Es decir, proyectos para la necesidad de un mercado, no crear un mercado que no tiene una necesidad. d) La creación de nuevos entes reguladores como CENACE, CENAGAS, ASEA. Fondo Mexicano del Petróleo y fortaleciendo a SENER, CNH, CRE y SHCP para la toma de decisiones de largo plazo basados en una política energética, no de extracción de crudo, si no de generación de energía. Estrategia de largo plazo basada en la materia prima que se use. e) La ruptura de modelos de negocios monopólicos a una transformación de una industria de mercado abierto, en donde el riesgo lo asume este último y no la nación. f) Creación de políticas energéticas de largo plazo que asienten las bases para poder adaptarse ante los cambios geopolíticos continuos, no basados en las decisiones de una administración, poderes legislativos o judiciales, sino de una planeación a largo plazo que asegure a la nación su autosuficiencia continua. g) Creación de las bases para que México pueda tener una autosuficiencia energética interna y no depender de las condiciones geopolíticas para cubrirlas. Que le falta: a) Entender que no fue creada por una administración, surgió de las necesidades no cubiertas por la nación de un plan de largo plazo nunca gestado. b) La inclusión de nuevas materias primas para generación de electricidad dentro de la ley de transición energética, no basada solo en la tecnológica renovable, si no en la forma de emisiones que generan al ser quemadas por su combustión. Como es el caso del gas natural que emite menos dióxido de carbono comparada con otras materias primas. c) La concepción de que no solo existe gasolina o diésel como combustibles para la parte motriz de ignición de una combustión, si no existen combustibles alternativos como el gas natural, etanol, metanol y otros. Basados en que somos uno de los principales ensambladores de carros en América Latina y el mundo, por qué no realizar convenios para que algunos carros se dejen en México, para que sean armados bajo el concepto de combustibles alternos. d) Incluir la forma como se conceptualiza la combustión de materias primas para generar energía, esto con el sentido de poder tener control en el tipo de contaminantes que se expanden a la atmósfera en las ciudades de nuestro país, bajo el concepto de reducción de dióxido de carbono. e) Permitir a los empresarios la forma de materia prima para generar su electricidad o el poder calorífico bajo normas de combustión reguladas de emisión, es decir que el gas natural sea parte de la transición energética como alternativa de materia prima. f) PEMEX y CFE, alinearlas a un modelo de negocio para un pleno conocimiento y capacidad de ejercer sus actividades basados en presupuesto de inversión que cubran sus costos operativos y administrativos, basado en una estructura de negocio con un concepto de tener el 100% por ciento del mercado. g) Tener antes de finalizar el 2016 todas las regulaciones en las importaciones, comercialización, almacenaje, transformación, construcción, movilidad o distribución de materias primas, productos transformados o generación para que la nación asegure una estabilidad energética para la próxima década y así generar una política de autosuficiencia para el 2035.

La reforma energética no es PEMEX, CFE o las decisiones de la nación. Es una transformación total del entendimiento de un negocio monopólico a uno abierto, que genere estabilidad económica, social y financiera de México, excluyendo a la política la cual deberá cambiar en ser una administradora y reguladora de la reforma para un bien común y no de una comunidad que tiene una agenda oculta que no se ha compartido en un mercado cerrado de más de 80 años.

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