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RESULTA QUE TRUMP, SABE LEER EL LENGUAJE CORPORAL

ColumnasRESULTA QUE TRUMP, SABE LEER EL LENGUAJE CORPORAL

Por Armando Guzmán

La otra noche me senté frente a la televisión con la idea de que me torturaría 2 horas viendo las entrevistas que el conductor del programa de las mañanas de la NBC, le haría por separado a Hillary Clinton y a Donald Trump. El programa fue sobre política exterior y sobre defensa.  Imagínese usted, que temas tan serios.

Aunque debo confesarle que no entiendo porque, si estamos en la recta final de la campaña presidencial, siendo un momento tan serio, la NBC insiste en poner al presentador del programa de las mañanas.  Si, reconozco que a lo mejor el tipo es muy simpático, y tiene buen sentido del humor, pero claramente, Matt Lauer está más acostumbrado a entrevistar a la gente del cine sobre sus películas y a los expertos que nos pueden aconsejar que tipo de queso va mejor con vino blanco o vino tinto que a entrevistar a fondo a dos candidatos que quieren más que nada parecer presidenciables.

Y es que dos horas discutiendo defensa y política exterior son más el terreno del presentador de la hora de la cena, que para el de la hora del desayuno.

Le tengo que decir que no me equivoque, este cuate le dejó pasar a Donald Trump cuanta necedad se le ocurrió contarle.  Y a Hillary la interrumpió con mensadas.  Al final yo mismo y mucha gente con la que comente el debate, concluimos que el programa no había estado aburrido y que en cambio había estado “interesante”.  El tipo de “Interesante” que lo deja a uno boquiabierto pensando,  ¿cómo puede haber tanto imbécil en este país que encuentra a este señor Trump, creíble?

Le cuento todo esto, para llevarlo a mi primer punto:

Resulta que en el fin de los años 40’s el Presidente Harry Truman empezó la tradición de darle a los candidatos presidenciales de los dos partidos políticos más importantes de Estados Unidos, el Demócrata y el Republicano, varias sesiones de información secreta con secretos de estado y asuntos clasificados.

Asuntos tan importantes y secretos que solamente son conocidos por los funcionarios de los más altos niveles del gobierno americano; el presidente, el vicepresidente y algunas veces los líderes más importantes del congreso.  Algunos de estos secretos los conocen los Secretarios de estado y de defensa, pero no los secretarios de comercio o de educación.  ¿Me explico?

Si, estos “briefings” contienen secretos de verdad que solo cierta gente debe conocer y debe manejar.

Truman empezó con esta tradición porque él, habiendo sido Vicepresidente de Franklin Delano Roosevelt, no se enteró del “Manhattan Project”  que fue el inicio de la construcción de la bomba atómica, hasta 12 días después de que ya había asumido la presidencia del país, y mucho después de la súbita muerte de Roosevelt.

El Presidente Truman, siendo un buen ciudadano pensó que no seria justo dejar en la obscuridad a los candidatos presidenciales, quienes muy posiblemente estarían tomando decisiones de vida y muerte en solamente unos días más. Claro que Truman había conocido a opositores serios y responsables como el Gobernador Dewey de Nueva York, no a opositores como Donald Trump de Nueva York.

El hecho es que después de las convenciones políticas, Trump y la señora Clinton empezaron ya a recibir estas sesiones.  Para la señora Clinton esto no es nuevo, ella ha conocido de sesiones con información “Top secret”  desde que era Secretario de Estado.

Cada uno de los dos candidatos, hasta hoy ha recibido 2 sesiones de información secreta, no sesiones “Top secret”, pero si sesiones con información suficientemente confidencial y secreta para estar consideradas para el más alto nivel.

Perdone usted toda la vuelta, pero se lo tuve que contar para poner en contexto lo que ocurrió durante el programita este de NBC.

El moderador que siendo una personalidad de la televisión en Nueva York,  desde hace muchos años se lleva de piquete de ombligo con Trump,  le preguntó ¿que había aprendido con estas sesiones de información secreta?

Trump adopto un tono grave, y le contestó, que en primer lugar él no podía divulgar los secretos que ha escuchado, pero que estaba muy sorprendido, porque había aprendido que los informadores de la CIA y del Consejo Nacional de Seguridad claramente viven infelices de que  “nuestros líderes” no han hecho caso de las recomendaciones que estos funcionarios de inteligencia hacen.

Wow, pensé, este va a soltar la sopa.

El moderador pensó lo mismo y preguntó, ¿Cómo lo sabe Mr. Trump?  ¿Como llegó a esa conclusión?

Trump respondió muy serio:  Sabes, soy muy bueno leyendo el lenguaje corporal.

…“You know, I’m pretty good at reading body language”

¿SAY WHAT?

Que este cuate,  ¡lee los movimientos del cuerpo!

Ahora si he visto todo. Ya no pueden contarme nada que sea más increíble.  Donald Trump lee los movimientos del cuerpo humano y no solo eso, sabe y conoce y entiende e interpreta lo que la gente, no dice con palabras.

Y le confieso que eso me hizo pensar.  A lo mejor los oficiales de inteligencia que le mandan a Trump no están contentos con Obama, pero que Trump lo sepa no porque se lo dijeron, sino por la forma en que se mueven durante las dos horas y pico que se han pasado con él en las sesiones de información, no es nada menos que admirable.

Ahora no solo entiendo porque tanta gente lo quiere de presidente.

Y también ahora si que ya he visto lo absurdo, disfrazado primero y presentado después, como una narración seria.

OK, a lo mejor el equivocado hasta hoy he sido yo, y lo que pasa es que no he puesto atención a la riqueza de lenguaje que con los movimientos de su cuerpo dicen tanto de Mister Trump cada vez que esta en público.

Por eso me fui a ver videos de la campaña y mi conclusión es: 

Sus muecas, el movimiento de sus manos y el oscilar constante de su cuerpo, no parecen tener ninguna relación con lo que esta diciendo.

Claro que lo más escandaloso de lo que le acabo de contar, no es lo más absurdo de esta historia.

Lo más absurdo es que decir algo tan jalado por los pelos, horrorizaría a cualquier ser humano con un poquito de sentido común y de malicia, pero lo que a mi me parece todavía más graves que  Trump que dice ser tan inteligente, no se ha dado cuenta todavía que las sesiones de inteligencia son para dar información, no para hacer recomendaciones sobre seguridad nacional con información clasificada secreta.

La gente que hace esto y yo he conocido por lo menos a uno con rango de embajador que ha sido parte del equipo de información a 2 presidentes, son oficiales de inteligencia muy serios y muy respetados en sus campos.

Y aquí está el  señor Trump, el personaje más absurdo que hemos conocido en la vida pública americana, diciendo que entre sus super poderes esta leer el lenguaje corporal de la gente.  Y que los expertos en seguridad nacional que le informan, reflejan con sus movimientos que no simpatizan ni con el Presidente Barack Obama ni con el Vicepresidente Joe Biden.

Ya casi no me acuerdo del lenguaje corporal que aprendí en la secundaria, o quizás antes, en el quinto de primaria.  Era algo así como formar con dos dedos de la mano, el índice y el dedo medio una horqueta y ponerla debajo de la nariz… y acercarla y alejarla varias veces en rápida sucesión.

¿Ya se acuerda que señal le cuento? 

Me pregunto si la próxima vez que este en la proximidad cercana de Trump si yo uso esta expresión de lenguaje corporal, Mister Trump me la leerá correctamente; y me pregunto también cuantos mexicanos quisieran tener esa misma oportunidad.

Le apuesto lo que usted quiera, que son millones.

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