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miércoles, noviembre 30, 2022

SE ACABARON LAS PRIMARIAS, ES HORA DE HACER CUENTAS.

ColumnasSE ACABARON LAS PRIMARIAS, ES HORA DE HACER CUENTAS.

Por Armando Guzmán

La razón es que ahora el juego de los números nos dará una indicación muy clara de quien llegará con ventaja a la elección general y quien se quedará atrás. Es como anticipar el futuro viendo al pasado reciente.

Los números sirven para darnos cuenta de que al final con todo y la novedad de Trump como candidato, Hillary Clinton tuvo más votos reales, mayor número de gente votando por ella que el número de gente que tuvo Trump.

15,889,551 votos para Hillary Clinton

13,406,108 votos para Donald Trump.

¿Por qué estas cifras son importantes? Porque cuando quitamos el cuento de los delegados y de los porcentajes en cada elección queda el número de gente que creyó suficiente en un candidato como para asegurarse que votaba en las primarias.

Pero, ¡gran sorpresa! Hillary Clinton tuvo menos gente votando por ella en el 2016, que los que tuvo en el 2008. Exactamente 15,889,551 que son menos en casi 3 millones de votos de los que tuvo en el 2008.

Donald Trump tuvo más gente votando por él esta vez que nunca antes en la historia de otro candidato republicano en las primarias. Casi 13 millones y medio. 13,406,108.

La marca anterior la tenia George W Bush, que en las primarias del 2000 saco 12,089,564 votos. Saque cuentas, Trump le ganó por mas de un millón 400 mil votos.

Lo curioso es que en el 2016, en total entre todos los candidatos republicanos sacaron: 30 millones 335,825 votos.

Los demócratas, Hillary, Sanders y los demás sacaron en total 28 millones 559,859. Casi 2 millones menos. 1,775,966 para ser exactos. Si esta fuera una elección general, los demócratas hubieran perdido por esa cantidad.

Trump se quedó con otra marca en el 2016, la de ser el primer candidato presidencial en la era moderna que sacó más dinero de su propio bolsillo para financiar su propia primaria.

Y eso nos lleva a los otros números,los del dinero.

Estas son las cuentas que más gustan, especialmente porque hacen ver lo grande que es la industria política de campañas y elecciones.

En el 2016, cada candidato presidencial serio, debería tener por lo menos apalabradas ya, donaciones por mil quinientos millones de dólares. Lo que en EEUU conocen como un billón y medio de dólares.

Pero por lo que estamos viendo Trump se está quedando muy corto… y podría ni siquiera llegar a los 500 millones de donaciones populares.

Hillary lleva apalabrados más de 300 millones de dólares, Trump, un poco más de 59 millones.

Lo más incómodo de la política es sentarse con un teléfono en la mano y una lista de posibles donantes en la otra y marcar y marcar, y marcar para venderse al primer postor que salga, ni siquiera al  que le de al político más dinero, el juego consiste en hacerle caso no al que dé más dinero, sino al que dé más dinero sin tantas condiciones.

Hasta los políticos más cuadrados hacen la pena a un lado y le piden dinero a quien le pase por enfrente.

El problema no es el dinero.

El problema es que Trump con discursos

preparados… es ¡aburrido!

Pero a Trump le da pena. Y simplemente rehúsa ser parte de estos donativos y está atrasado en el dinero y la cantidad que debería haber ya recogido no solo para su campaña, sino para el partido republicano en sí.

El jueves 9 de junio la ciudad de Nueva York más de 70 donadores fuertes del partido republicano le leyeron la cartilla a Rience Priebus el presidente del partido y en menor volumen lo hicieron también con Trump. Eso hizo que hubiera un cambio y que en lugar de las peroratas que lo han hecho tan celebre, Trump se redujera a pronunciar un discurso con tele-prompter… y horror… el resultado fue que Trump con discursos preparados, ¡es muy aburrido!

En su campaña hay gente ajena que pide dinero a los votantes… y me cuentan que Trump está preocupado porque se da cuenta que él mismo aunque tuviera el dinero no va a sacar lo que aquí llamamos un billón de dólares para divertirse como candidato y al final ni siquiera ser un opositor peligroso.

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