Por: Joaquín Quiroz Cervantes | @joaquinquirozc | Fb/PorLaLibreColumna

Esa solidaridad tan mexicana, en donde sin distinciones sociales, económicas, o de cualquier índole volvieron a hacer a México uno solo, hombres y mujeres fueron llegando con  picos, palas, cucharones de cocina, cubetas, botes de basura y lo que se encontraran o se les ocurriera para ayudar.

Para muchos un trágico deja vu de hace 32 años de lo que hoy se recordaba como el septiembre más triste de la Ciudad de México y en general del país, sin embargo en esta macabra fecha la tierra volvió a estremecerse en el centro del país para dar paso a un sismo que cuenta decenas de muertos entre la llamada Ciudad de los Palacios y los Estados de Morelos y Puebla.

Irónicamente a las 11 de la mañana había un simulacro en la conmemoración del Día Nacional de Protección Civil en el que se recordaba a todos aquellos que hacía 32 años morían en un terremoto, y pasada la 1 de la tarde de este mismo 19 de septiembre volvió a sacudirse la tierra en la ciudad más grande del mundo.

A 32 años de distancia, en donde México es tan distinto y tan igual, distinto porque hoy las redes sociales jugaron su papel protagónico, y a través de ellas la gente se enteró e incluso algunos fueron rescatados gracias a contar con sus dispositivos móviles y con ellos enviar señales y mensajes al exterior.

En retuits, compartir, replicar los mensajes iban girando de computadora en computadora, tableta, celular y demás dispositivos móviles,  este terremoto en la Ciudad de México, apenas dos semanas habían transcurrido del sismo que se suscitó la noche del jueves 7 y que se sentía en el centro del país hasta Quintana Roo, y que no había pasado del susto para muchos no así para compatriotas en Oaxaca y Chiapas.

Hoy gracias a esa tecnología de la internet, pudimos ver en tiempo real y viralizado como colapsaban edificios, como había desesperación, y otros más daban cuenta y testimonio de lo que pasaba, viéndolo en nuestros dispositivos ya no quedó en la egregia crónica hecha hace 32 años por Jacobo Zabludovsky a bordo de su automóvil con un precámbrico teléfono móvil que hoy sirve de testimonio en las más prestigiosas escuelas de periodismo del país.

 

En eso fue diferente este sismo de el del 85, sin embargo fue muy similar o igual en ver la solidaridad de la gente, quienes así nomás se les vio llegar a los sitios colapsados a brindar ayuda a remover escombros, a tratar de rescatar vidas humanas, lo mismo vidas perrunas o felinas atrapadas en los escombros.

Esa solidaridad tan mexicana, en donde sin distinciones sociales, económicas, o de cualquier índole volvieron a hacer a México uno solo, hombres y mujeres fueron llegando con  picos, palas, cucharones de cocina, cubetas, botes de basura y lo que se encontraran o se les ocurriera para ayudar.

Las autoridades haciendo lo propio, el Ejército, Marina, Policía Federal haciendo lo propio con Protección Civil, ERUM, y demás cuerpos de rescate principalmente en la Ciudad de México, con sentimientos encontrados éramos testigos en ver a través de las redes o la televisión la desgracia de muchos y por otro lado la solidaridad de otros.

En donde vienen muchas preguntas cómo un pueblo tan unido, solidario y entrón puede estar tan jodido, cómo por estas desgracias somos un solo ser, sin embargo a la hora de escoger candidatos o equipos de futbol o demás nimiedades la desunión es lo que nos caracteriza.

Esos ejercicios que nos dejan pensando muchas cosas, es algo de lo bueno que sale dentro de toda esta desgracia, de aquellos que de un momento a otro les cambió o incluso perdieron la vida, fenómenos como estos definitivamente  nos hacen recordar aquella frase de que Dios perdona siempre, el hombre a veces, la naturaleza nunca, nuestra solidaridad con quienes están pasando terribles momentos.

Las fuerzas armadas y los diversos niveles de gobierno hacen su labor, lo mismo los cientos, los miles de voluntarios que han vivido esta tragedia y desde diversas trincheras que han sido parte del aliento y de sobrellevar estos tensos momentos que vive la nación mexicana.

Entre versiones distintas de la información, entre el retwitteo de cosas reales, rumores, borregazos, en algunos casos el enterarnos que en plena tragedia hay quien anda asaltando, otros más haciéndose pasar por Topos y rescatistas sin serlo, y para colmo falsa alarma de nuevo sismo, que por fortuna solo quedó en un amarguísimo trago.

En el tintero político la voz ciudadana que grita y exige no más dinero a partidos políticos a propósito de 2018, y que mejor esos recursos sirvan para la reconstrucción del herido México, que nuevamente demuestra su fortaleza por contar con lo mejor de el mismo que es su gente, la buena no los malandros que andan haciendo su agosto en pleno septiembre.

Hemos podido ver el oportunismo de unos, la apatía de otros, y el respetable público sobre todo en redes sociales, que como dijera el mismísimo Enrique Peña Nieto ningún chile les embona, que sí los políticos apoyan a damnificados malo porque quieren reflector, que si no lo hacen igual son apáticos dimes y diretes que continuaremos escuchando en el tribunal del Facebook y el twitter.

Así pues mis cinco lectores que aún mucho veremos los próximos días sobre lo que vendrá pasando después del funesto 19 de septiembre de 2017 que nuevamente vuelve a marcar a México tal y como lo hizo hace 32 años, en donde diversas historias, vivencias se relatarán por mucho tiempo más.

En este mosaico de tragedia salió a relucir en muchos integrantes de la grey política, el protagonismo, los que desearon aprovechar la desgracia para el reflector, y otros más que ayudaron, hicieron y calladitos se vieron más bonitos.

Vimos también aquellos que así nomás salieron fotografiados cargando cajas de víveres en sus poses simuladas más armadas que fiestas patronales de provincia, en donde demuestran su verdadera personalidad ¿a quién creen que engañan?

Mucha gente ayudando sin tomar la selfie, o presumirlo es lo que más vale sin duda, ayuda a carretadas sale sin interrupciones, en donde población civil, instancias y cientos de personas dan lo mejor de sí para buscar ayudar a quién más lo requiere lo cual se aplaude y mucho.

CURVA PELIGROSA….

En el tema de los damnificados, sin duda el rescatista político será el PRI junto con el gobierno federal, ya que  el tricolor, con la acción de haber devuelto recursos a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, con la presencia que harán los funcionarios del gabinete de Enrique Peña Nieto subirán harto sus bonos.

Ahí piezas como Miguel Ángel Osorio Chong, José Antonio Meade Kuribreña, Aurelio Nuño Mayer, sin duda aprovecharán la coyuntura de reconstrucción para caminar por los diversos sitios que requieren ayuda  y colocarse una estrellita, esto ante la mirada molesta y criticona de Andrés Manuel López Obrador y los aspirantes panistas a la presidencia de México.

Políticamente esta desgracia bien trabajada muchos dividendos puede dejar al PRI que con este movimiento telúrico se despierta y se mueve, aprovechando las circunstancias a su favor, en tanto la oposición se queda con palmo de narices en la crítica, interesante escenario.

 

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