Por Gustavo Arballo

Las elecciones en Estados Unidos, en la que resultó ganador Donald Trump y que lo convierten en el próximo Presidente de nuestro principal socio comercial, definitivamente ha ocasionado una ola de reacciones, y desafortunadamente el primer efecto fue la incertidumbre en la economía mundial y la afectación en nuestra moneda. Esto es un tema que nos preocupa a todos.

Aunque la llegada de Trump a la Presidencia de Estados Unidos genera mucha incertidumbre también es una gran oportunidad para que en México retomemos con mayor fuerza las políticas de integración de contenido nacional, de proveeduría local y en el sector de la construcción también enfocar nuestros impulsos a privilegiar a las empresas mexicanas micro, pequeñas, medianas y grandes en la obra pública.

Las empresas mexicanas tenemos la capacidad técnica y de conocimiento, así como la experiencia para competir por obras importantes. Es por ello, que ante la coyuntura actual, es importante empujar la inversión física, apostarle a la inversión productiva, en infraestructura, en hospitales, escuelas, centros de salud, carreteras, logística.

El sector de la construcción si se verá afectado por la paridad peso-dólar. Aunque muchos empresarios procuran no trasladar los costos, la realidad es que es muy complicado resistir los mismos precios cuando los insumos, la maquinaria y equipo, el acero, y muchos elementos que se cotizan en dólares suben sus costos y eso obviamente afecta los presupuestos.

México debe seguir una ruta de desarrollo de crecimiento interno, de desarrollo con su propia gente. Además tomemos en cuenta que el sector de la construcción genera círculos virtuosos muy importantes con sus más de 70 ramas industriales que se activan con proyectos por lo que la actividad económica y la generación de empleo es muy alta.

Por otro lado, en días recientes fue aprobado por la Cámara de Diputados el Presupuesto de Egresos 2017 por lo que ya empezamos su análisis y es muy probable que se vayan dando ajustes para privilegiar la obra pública para que eso nos de una ventaja y un panorama más promisorio.

Estamos ya casi al cierre del año 2016 y en el sector de la construcción también estamos a la expectativa. Nuestras estimaciones de crecimiento para este año se mantienen entre 1.5 y 2% para nuestra industria y hemos exhortado a las autoridades a que se agilicen los procesos licitatorios para que precisamente arranquen más temprano, es decir, en los primeros meses del año.

Esto nos daría mayor capacidad de maniobra a las empresas. Al mismo tiempo, el sector de la construcción sigue dinámico en la parte privada. La inversión privada sigue creciendo y ofreciendo una alternativa positiva de desarrollo para las empresas mexicanas.

Las principales áreas de oportunidad en México para la celebración de asociaciones público-privadas son: suministro de agua, saneamiento, generación de energía, telecomunicaciones, hospitales, centros penitenciarios, escuelas, carreteras, ferrocarriles, puertos, transporte, industria petroquímica y gas natural. Esto abre la puerta para cientos de proyectos que, de ser bien aprovechados, podrían detonar el desarrollo de diversas zonas del país, así como la generación de una diversa gama de fuentes de empleo.

Para la industria de la construcción las reformas estructurales recientemente implementadas, deberán impulsar el crecimiento económico de México sustentado en fundamentos sólidos que flexibilizan y dan certeza jurídica a los agentes económicos que participan en el proceso productivo nacional.

Todas las reformas son importantes e integrales, pero sin duda, las de mayor impacto en el crecimiento económico de la industria de la construcción, por orden de importancia, serán: la energética, la de telecomunicaciones y la financiera.

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