EN SUS MANOS ESTAMOS

 TRUMP. PEÑA. AMLO.

Lo que ellos digan, hagan, propongan, impactará la vida de los mexicanos en éste particular año donde nos jugamos el todo por el todo: Gasolinazo. Renegociación del TLC. Incremento en inflación. Estallido social. Inversiones que huyen. Dólar que se encarece… y un largo etcétera. Bienvenidos al 2017.

EL MUNDO HACE APENAS CUATRO AÑOS: ENRIQUE, DONALD Y ANDRÉS.

Era una fría mañana del 15 de enero de 2013 y el Presidente Enrique Peña Nieto se apareció en el Senado de la República. Fue una visita sorpresa, entró con una comitiva amplia más no llamativa, lo hizo caminando y sin que nadie se lo impidiera. No hubo vallas, ni aventones, tampoco mentadas de madre. Eran los días dorados de Peña Nieto en lo que saludaba gente, lo abrazaban y lo mismo los senadores del PAN que los del PRD, le daban un trato muy cordial, ni qué decir los propios priístas. Todo parecía ir de maravilla. En ése entonces no había ocurrido Ayotzinapa, nadie molestaba al presidente por “la casa blanca” y eran los días de luna de miel con Enrique Peña Nieto.

 Durante ésos mismos días de enero del año 2013, el entonces empresario inmobiliario neoyorquino, Donald Trump, escribía para CNN un editorial de opinión en el que hablaba de mantener las fronteras abiertas. Decía Trump que “el derrumbe que casi experimentamos hace unos pocos años dejó claro que nuestra salud económica dependía de la dependencia en los demás para que hicieran lo correcto… Todos hemos empezado a ser conscientes del hecho de que nuestras culturas y economías son interdependientes. Es un mosaico complejo que no puede ser tratado con una fórmula simple para que emerja el patrón correcto. La buena noticia, en cierto sentido, es que lo que se hace nos afecta a todos. No habrá ganadores o perdedores porque esto no es una competición. Es hora de trabajar juntos para que nos beneficiemos todos los involucrados. Nunca antes la frase, ‘vamos todos juntos’ tuvo más resonancia o relevancia”. Es decir, Trump alababa la globalización y pugnaba por la unidad, “dejar las fronteras atrás”, decía.

Simultáneamente Andrés Manuel López Obrador lucía apagado en aquel enero de 2013. Era visto como un non grato dentro del PRD y su organización política alterna que había fundado llamada Movimiento de Regeneración Nacional, era apenas una asociación civil. El ex candidato presidencial se veía debilitado y once meses después sufriría un infarto que lo tendría hospitalizado y fuera de la arena política.

Nadie imaginó entonces que cuatro años después Enrique Peña Nieto no podría pararse en la calle afuera del Senado o de donde fuera sin ser repudiado; Donald Trump enloquecería los mercados con un tweet y cancelaría como Presidente electo de los Estados Unidos inversiones en México con el poder de su persuasión política; y Andrés Manuel López Obrador sería la estrella del momento con MORENA como partido político cobrando fuerza nacional y dominando la capital del país, la Ciudad de México. Nadie.

 LOS RETOS INTERNOS… VENDRÁN DE LOS EXTERNOS.

En el escenario político nacional de aquellos días de 2013 nuestro país estaba sumido más en resolver situaciones internas que dependían de decisiones propias, que afectado por escenarios externos. Si bien la economía global implica una interconexión inevitable que afecta en todos los sentidos la vida económica de cualquier ciudadano en cualquier lugar del mundo, México no era tan vulnerable como lo es ahora a factores hostiles. El año 2017 es el año de la transformación profunda de la vida política en México afectada principalmente por los tres personajes aquí mencionados.

En primer lugar el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, quien tiene la responsabilidad de corregir el rumbo y la política  de su gobierno por una razón muy sencilla, la gran irritación social que hoy en día existe en nuestro país. Los escándalos de corrupción de gobernadores como Javier Duarte y César Duarte, el incremento de las gasolinas sin venir acompañado de una política de austeridad, y el mal manejo de la comunicación política, entre muchos otros factores, han hecho que la ciudadanía se siente irritada, traicionada y lastimada. En consecuencia se tiene un país más polarizado, dividido y molesto.

En segundo lugar está Andrés Manuel López Obrador, quien en contraparte, ante el cúmulo de los errores que viene sumando la administración federal y que han devenido en un amplio descontento popular ha emergido como una opción política viable, basado esencialmente en una premisa: México quiere tener esperanza, él la está ofreciendo y, ante todo, a él se la están “comprando”. Luego entonces Andrés Manuel López Obrador tiene, ahora más que nunca, la responsabilidad de ejercer ése liderazgo moral que le confiere cada vez más un amplio sector de la población para utilizarlo de una manera que sea sana y útil al país, antes que a él mismo.

En tercer lugar, aunque quizás no menos importante que los anteriores, está Donald Trump, el Presidente electo de los Estados Unidos quien hizo de México un tema central en su campaña pero con un sentido despectivo y amenazador. Trump atacó primero argumentando que México mandaba a los Estados Unidos “lo peor” de su gente. Luego amenazó con crear un muro para dividir ambos países. Lo sucesivo fue una retórica contra México y la amenaza constante de frenar las inversiones de Estados Unidos en nuestro país. Primero se pensó que su beligerancia era pura retórica política, sin embargo, ahora que la compañía FORD ha anunciado la cancelación de su inversión por 1,600 millones de dólares en una planta en San Luis Potosí, situación que afectó incluso llevando al dólar a superar los 21 pesos a la venta, ha servido para dejar claro que Trump no está jugando y que sus advertencias y ataques contra México, por lo menos en el terreno económico y el ámbito de la inmigración, son completamente ciertas.

Lo anterior nos deja claro cómo aunque tenemos grandes retos internos que superar, no cabe duda de que será el tema externo (la relación con Estados Unidos) la que más habrá de afectar en la vida interna del país y por ello, es ahí donde reside el mayor reto de este año 2017.

¿QUÉ HARÍAMOS NOSOTROS SEÑOR PRESIDENTE PEÑA?

A propósito de la pregunta que lazó Peña Nieto en su discurso a la nación sobre el gasolinazo, reflexionando sobre qué hacer ante los escenarios políticos que vive México, parece que con mucho sentido común surgen ideas de qué se puede hacer. Sin entrar al detalle técnico, es suficiente plantear que hay ciertas acciones que pudo tomar el gobierno en distintos temas para evitar el choque de trenes social que provocó (como gota que derramó el vaso) éste gasolinazo. Aquí algunas de ellas:

  1. HABER DETENIDO Y PROCESADO A TIEMPO A JAVIER DUARTE EN VERACRUZ.

Por no hablar de más ex gobernadores, parece claro que en el caso de Veracruz era insolente cómo fluían los escándalos y las evidencias en contra de Duarte y el gobierno federal no hizo absolutamente nada. De haberlo hecho, esto hubiera ayudado a mandar un mensaje de no tolerancia a la corrupción.

  1. NO HABRÍAMOS NOMBRADO A LUIS VIDEGARAY SECRETARIO DE RELACIONES EXTERIORES.

Aún entendiendo la amistad de Luis Videgaray con el yerno de Donald Trump y la gestión que éste hizo para la reunión con Trump, es evidente que la población esta irritada, molesta e indignada contra Videgaray. Es un craso error haberlo reincorporado al gabinete. Pudo haber sido embajador en Washington y eso hubiera sido más decoroso y efectivo.

  1. HABRÍAMOS PRESENTADO UN PLAN AGRESIVO DE AUSTERIDAD.

Una propuesta de recorte de sueldo, bonos y prestaciones a funcionarios de primer nivel. Austeridad estricta en el gasto del gobierno federal. Que se viera la buena voluntad y que la población vea que hay empatía. Sí, ya sabemos que en el gobierno federal dicen “pero es que eso hubiera ahorrado muy poco”, sí, pero el hecho hubiera sido políticamente un gesto muy positivo.

  1. HABRÍAMOS HECHO UN “GASOLINAZO GRADUAL” Y LE HUBIERAMOS QUITADO IMPUESTOS TAN ALTOS A LAS GASOLINAS.

Es una movida política, se trata de no inmiscuirse con temas que sean sensibles a la población. Por ejemplo, cada vez que se grava más a los cigarros, nadie dice nada, nadie argumenta nada en contra (excepto las tabacaleras). Pero gravando la gasolina, toda la gente se va a quejar porque afecta directa o indirectamente a todos.

En fin que ideas, con buena voluntad y sentido común, hay muchas, pero cuando se ha perdido la conexión y la sensibilidad social, muy poco se puede hacer. Al final del día, por esta razón en manos de Peña, AMLO y Trump, estamos en este año 2017. ¡Bienvenidos!

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