EL “SHOCK” DE LIQUIDEZ

LA CRISIS MUNDIAL QUE SE AVECINA

ERICK GUERRERO ROSAS | Presidente de Consejo Editorial y Director General | @ericktvazteca

“Shock de liquidez”, puede parecer una palabra extraña. Desconocida, porque fuera de un reducido círculo de especialistas y enterados, no aparece en el radar de casi nadie. Está ausente de los debates públicos y medios de comunicación.

 

Pero pronto, “shock de liquidez” le va a parecer a usted una palabra familiar amigo lector, porque inundará los programas de noticias de radio, televisión, prensa escrita, redes sociales especializadas en temas económicos, y muchos hablarán de ella porque estará asociada con la llegada de la próxima crisis global.

 

No, no estoy exagerando. Tampoco es una broma: el desplome de las bolsas, la fuerte sacudida que experimentamos a principios del mes de febrero de 2018 a nivel mundial, no fue una simple corrección técnica inevitable y necesaria de los mercados ya superada, como creen algunos, sino más bien un aviso, una probadita de lo que está por venir.

 

Para comprender los orígenes, repercusiones y significado del “shock de liquidez”, le voy a pedir que nos remontemos, por un momento, por favor, a una fecha clave: 15 de septiembre de 2008. Ese día quebró Lehmann Brothers, uno de los grandes gigantes financieros.

 

Tras la quiebra de Lehmann, el pánico se apoderó de los mercados internacionales, mientras destacados expertos pronosticaron que EU (y por lo tanto, de rebote la economía mundial), podrían caer en una Depresión similar o incluso más grave que la de 1929.

 

“Estamos a unos días del colapso total de nuestro sistema financiero con todas las implicaciones que esto conlleva para nuestro país y para el resto del mundo”, advirtió el entonces Secretario del Tesoro de los EU, el Dr. Henry Paulson, a alarmados legisladores tanto republicanos como demócratas quienes lo mandaron llamar a comparecer de emergencia ante el Congreso.

 

A partir de ese momento, la Reserva Federal (FED) de EU, el banco central más poderoso del planeta que tiene entre otras facultades la de emitir dólares, tomó una decisión temeraria: para salvar al mundo de lo que amenazaba con convertirse en la crisis económica y financiera más grave en toda la historia del sistema capitalista, abrió la llave de la liquidez. Inyectó una cantidad impresionante de dólares al sistema financiero. Se calcula que entre octubre de 2008 y octubre de 2014, fueron suministrados a la economía mundial en promedio, 60.000 millones de dólares cada mes.

 

Las imprentas de la Reserva Federal llegaron a trabajar las 24 horas del día fabricando billetes y sus computadoras haciendo transferencias electrónicas millonarias a la banca mundial con el fin de estimular el crédito, reanimar la economía y evitar así, el desplome.

 

Después de la FED, a diferentes ritmos, se sumaron el Banco Central de Inglaterra, el de Japón y el de la Unión Europea, y también abrieron la llave de la liquidez: miles de millones de euros, libras, yenes, también fueron puestos en circulación en el mercado.

 

Al mismo tiempo, la Reserva Federal tomó otra decisión temeraria: bajó la llamada “tasa de fondos federales” (la tasa de interés que cobra por prestar los dólares recién emitidos), a prácticamente cero por ciento. Dinero regalado. Después se sumaron el Banco Central de Inglaterra, el de Japón y el de la Unión Europea, y también acercaron o bajaron su tasa de interés de referencia a 0%.

 

¿Qué tan espectacular fueron los recortes? “Para poner todo en contexto, la tasa más baja ofrecida por el Banco de Inglaterra en más de tres siglos había sido del 2%” asegura Martin Wolf, Editor del famoso diario británico “The Economist”. Es decir, ¡se trata de la tasa de interés más baja en 300 años! 

 

Los resultados de esa impresionante inyección de liquidez, si bien evitó que el mundo cayera en Depresión, ha provocado graves distorsiones en los mercados financieros que podrían llevar al mundo a padecer otros episodios de inestabilidad y por desgracia, a una nueva crisis.

 

Los resultados de esa política monetaria son:

 

  1. Aumento de la deuda. Bancos, gobiernos, empresas, hogares y corporativos a nivel mundial (sobretodo de Europa, Asia y América), acumulan volúmenes de deuda históricos. Según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Instituto de Finanzas Internacionales, la deuda acumulada a nivel global asciende a 233 billones de dólares, cuando hace diez años era de 172.5

 

“Uno de los problemas que preocupan es la acumulación de deuda a nivel global. El monto total de la deuda es más alto hoy de lo que era antes del estallido de la Gran Recesión (2008), lo que sienta las bases para la próxima crisis”, advierte Deutsche Bank, el banco comercial más importante de la Unión Europea en un documento fechado en septiembre de 2017.

 

  1. Auge de las Bolsas de Valores. El exceso de liquidez se ha canalizado en parte a la especulación en los mercados bursátiles. Las principales plazas del mundo han ido rompiendo récord tras récord y ofreciendo ganancias también récord.

 

Sobre los principales indicadores de EU, asegura The Wall Street Journal el 27 de noviembre de 2017 que “El Standard & Poor´s ha tenido un año que pulverizó récords. Aseguró su cierre histórico número 54, la mayor cantidad de récords en un año en más de dos décadas. El Nasdaq Composite también reporta la mayor cantidad de cierres sin precedentes en un solo año al alcanzar su nivel más alto número 68, mientras que el promedio industrial Dow Jones ha registrado 60 cierres históricos”.

 

  1. “Boom” de bienes raíces. El exceso de liquidez también se ha reflejado en un acusado aumento en el precio de los bienes raíces en varias partes del mundo. Se habla de burbujas ante el explosivo aumento por metro cuadrado de terreno en algunas zonas. El auge del crédito también ha impulsado las cotizaciones de manera muy notoria en algunas ciudades de México como Querétaro o Mérida, entre otras.

 

“Los precios de la vivienda en muchos mercados maduros, incluidos Canadá y el Reino Unido, están muy por encima de los picos anteriores a la crisis mientras que Australia y Suecia registraron aumentos de precios muy acusados”, advirtió el Instituto de Finanzas Internacionales el 22 de diciembre de 2017, mientras que el periódico “El Economista” de España asegura la presencia de una burbuja inmobiliaria en Alemania debido a que los precios (con base en datos oficiales del banco central alemán o Bundesbank), se encuentran sobrevalorados en un 35% al 19 de febrero de 2018.

 

  1. Aumentan las reservas de divisas. Según datos de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina), 50 economías alrededor del mundo han acumulado volúmenes récord de reservas de divisas en sus bancos centrales. Esto obviamente es un reflejo del exceso de liquidez. Así es que cuando escuche usted amigo lector que Banco de México presuma haber alcanzado nivel sin precedente en el monto de las reservas, seguro lo mismo está ocurriendo en otros 49 países.

 

  1. Es fácil acumular y refinanciar deudas. Este es un dato clave: mientras prevalezcan condiciones de abundante crédito en dólares, yenes, euros y libras a tasas históricamente bajas, no hay problema. Incluso hasta puede parecer una ventaja porque bancos, gobiernos y empresas se embarcan en una política de refinanciamiento de pasivos (contratan deuda nueva a tasa más baja en diferentes monedas para liquidar deuda vieja con tasas más altas) que les permite tener un respiro. También pueden darse el lujo de contratar deuda barata con vencimiento a plazos más largos para liquidar deuda más cara con vencimientos a más corto plazo para disminuir el monto del adeudo y aplazar los pagos.

 

Un buen ejemplo de este fenómeno que es mundial, lo dio el portal INFOSEL en una nota publicada el 6 de diciembre de 2017 sobre una empresa mexicana que hace poco tiempo estuvo a punto de declararse en insolvencia: “CEMEX, la cementera más grande del continente americano, dio a conocer que tiene la intención de emitir deuda por 650 millones de euros para pagar por adelantado parte de dos bonos, como parte de su plan para mejorar su perfil de pasivos. Uno por 610 millones de dólares que vendió en 2013 y que vence en 2019, y otro de 400 millones colocado en 2014 que vence en 2022”.

 

¿En qué momento se da entonces el “shock de liquidez”? ¿Cuál es el riesgo?

Cuando los bancos centrales empiezan a retirar dinero del sistema y hacen subir las tasas de interés.

 

Todo amenaza con venirse abajo. Como digo en las conferencias: haga de cuenta que usted trae cargando en sus manos tres globos que están muy inflados y cada uno de ellos está marcado con una etiqueta que dice: “exceso de deuda”, “burbuja bursátil”, “boom de bienes raíces”.

 

Imagine entonces ¿qué pasaría si se le acerca una persona, saca de su bolsillo un alfiler y amenaza con pinchar los globos?

 

Ese es precisamente el efecto que tiene retirar dólares, euros, yenes, libras a nivel mundial y que suban las tasas de interés: revientan las burbujas.

 

La mala noticia es que eso es justamente lo que está empezando a ocurrir ahora. La Reserva Federal de EU inició retirando 10,000 millones de dólares al mes desde octubre de 2017 y aumentará el monto a 50,000 millones de dólares mensuales en diciembre de 2108 hasta que finalice el programa de retiros a finales de 2020.

 

El Banco Central Europeo sigue inyectando liquidez pero a un ritmo menor: 30,000 millones de euros al mes a partir de enero de 2018 cuando de diciembre de 2017 para atrás inyectaba el doble. Para diciembre de este año ya anunció que suspenderá por completo la inyección de liquidez. Se espera también que en el transcurso de este año tanto el Banco de Inglaterra como el de Japón empiecen a hacer lo mismo. Poco a poco se va tensando la cuerda.

 

Respecto a las tasas de interés o de referencia, el primer paso lo dio la Reserva Federal de EU en diciembre de 2015 (lo que provocó crack en las bolsas, turbulencia financiera y devaluaciones de monedas muy parecidas a lo que sucedió en febrero de 2018), y de ahí en adelante ha incrementado paulatinamente su tasa y lo seguirá haciendo. Banco de Inglaterra también inició con un aumento a principios de 2018 y se espera que tanto el Banco de Japón como el Central Europeo hagan lo mismo este año.

¿Ve por qué le digo que el crack de las bolsas de febrero de 2018 no es casualidad? ¿No es un simple ajuste? Claro que no: estamos ante un cambio de tendencia. Ante el retiro del gas que primero infló y ahora desinflará los globos.

 

Con el alza de las tasas y el retiro de liquidez, entonces imagínese usted todo el proceso anterior, pero al revés, en sentido contrario:

 

  1. Dinero cada vez más caro y escaso por el alza de tasas y el retiro de la liquidez.
  2. Se desploman las Bolsas de Valores
  3. Se revientan las burbujas de bienes raíces
  4. Al subir sus tasas los países ricos, salen capitales de economías emergentes y se devalúan sus monedas.
  5. Es cada vez más difícil y caro refinanciar deudas
  6. En algún momento (es lo más delicado), vendrán quiebras o suspensión de pagos por parte de gobierno, bancos o empresas.

 

           En pocas palabras: “SHOCK DE LIQUIDEZ”

 

“Una escasez de dólares hace que sea más caro pedir préstamos y hace que el crédito sea más difícil de obtener. La Reserva Federal está sacando dólares del sistema financiero al tiempo que da marcha atrás a sus estímulos monetarios…HSBC mencionó una escasez de dólares como uno de sus riesgos más importantes para el nuevo año”, señala The Wall Street Journal en una nota publicada el 18 de diciembre de 2017.

 

Y el Banco de Pagos Internacionales (una entidad altamente especializada, integrada por todos los bancos centrales del mundo, excepto por la Reserva Federal), en su informe trimestral de septiembre de 2017, advirtió también sobre el riesgo de quiebras y suspensión de pagos:

 

“Los indicadores adelantados de posibles tensiones financieras señalan riesgos significativos en los próximos años…En esta coyuntura el aumento del número de empresas de cubrir sus pagos de intereses con sus beneficios -las llamadas empresas “zombie”- no es un buen augurio. La deuda corporativa se sitúa ahora en un nivel considerablemente superior al de antes de la crisis”.

 

Lo extraño, me podrá decir usted, es que casi nadie habla de esto. Y mi respuesta es: algunos porque ni cuenta se han dado del peligro. Otros porque minimizan los riesgos (el clásico “no pasa nada, puras exageraciones”) y otros más porque están interesados en ocultar el problema.

 

Y con esto último me refiero a aquellos que tienen fuertes vínculos, intereses o negocios con los principales intermediarios financieros (bancos, casas de bolsa, fondos de inversión, aseguradoras, etc.) que obviamente tratan de que esto no salga a flote o pase desapercibido lo más posible para mantener vivo el negocio.

 

Es como cuando empieza a incendiarse un teatro: el primero en salir a gritar ¡fuego! para poner sobre advertencia al público, jamás será el dueño, se lo aseguro. Al contrario, hará todo lo posible por minimizar el riesgo y ocultar los síntomas. Por mantener tranquila a la audiencia.

 

Sin embargo, el “shock de liquidez” es un evento que por desgracia no tardará en aparecer en el escenario. Al tiempo.

 

 

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