Por: Erick Guerrero Rosas | Presidente de Consejo Editorial y Director General | @ericktvazteca

Alfonso Romo el próximo Jefe de la Oficina de la Presidencia y uno de los hombres más influyentes del círculo cercano al presidente electo Andrés Manuel López Obrador, fue muy enfático al señalar el pasado 8 de agosto (al salir de una reunión con el Consejo Coordinador Empresarial) que los “empresarios no tendrán estímulos fiscales con gobierno austero de AMLO…vamos a ahorrar…no más deuda y no más déficit”.

Y es que, la verdad, aunque empresarios se quejan amargamente y aseguran que ya no hay estímulos fiscales, lo cierto es que Gobierno Federal ha otorgado generosos beneficios en materia tributaria.

Según el Centro de Análisis FUNDAR, en el documento “Privilegios Fiscales: beneficios inexplicables para unos cuantos”, asegura que ya sea a través de la condonación de créditos fiscales, de multas y accesorios o a través de programas especiales de apoyo (los de “borrón y cuenta nueva” y “ponte al corriente” de 2007 y 2013, condonación masiva de multas 2014-2016, condonación del IVA para el sector vivienda y del sector de suplementos alimenticios de enero y marzo de 2015 respectivamente, condonación del ISR para artistas plásticos de 2011, para contribuyentes de diversas zonas afectadas de Tabasco y Campeche por el desplome de los precios del petróleo de mayo de 2016, a los de Baja California Sur afectados por el huracán Odile de septiembre de 2014, a los de diversas zonas del Estado de Guerrero efectuados por la disminución del turismo y el crimen organizado de diciembre de 2014, a Estados y Municipios de 2007 a 2016, entre otros), los montos cancelados ascienden a 593,448 millones de pesos en beneficio de 622,846 contribuyentes en un periodo aproximado de diez años.

Este sacrificio fiscal, esta cantidad, equivale a todo el gasto ejercido en educación en México durante el 2015. El problema es que (de acuerdo con FUNDAR), la mayor parte de esos beneficios los acaparan una reducida élite de contribuyentes poderosos que son los más endeudados con el fisco con montos millonarios, y que aprovechan una y otra vez los programas de condonación prácticamente sin ninguna restricción, sin ningún límite.

Un ejemplo: “En total, se tiene un registro de 670,477 contribuyentes que recibieron la cancelación de sus créditos fiscales en 2007, lo cual suma un monto acumulado de 61,296.62 millones de pesos corrientes…El monto promedio de estas cancelaciones es de 91,422 pesos…(pero)…de los montos acumulados…se desprende que el 10% de los contribuyentes se benefició con 57,522 millones de pesos, lo cual corresponde al 93.84% del monto total cancelado…El monto cancelado a personas morales en un año equivale al 75% de lo que el gobierno ejerció en 2015 para el Seguro Popular (51,638 millones)”, dice FUNDAR.

Y agrega: “Sólo 10 personas físicas que recibieron una cancelación en el último año acumulan un beneficio equivalente a todo el presupuesto ejercido en 2015 por el Programa de Abasto Rural a cargo de Diconsa, S.A. de C.V”.

Pero si hemos de interpretar literalmente la advertencia de Alfonso Romo de cancelar privilegios fiscales, entonces los que deberían sentirse especialmente amenazados son los banqueros, quizá los más beneficiados en México con este tipo de medidas.

Desde el sexenio de Felipe Calderón (primero con la famosa Ley del Impuesto Empresarial a Tasa Única ó IETU en su artículo 5º) y hasta la fecha (en el sexenio de Enrique Peña Nieto con la nueva Ley del Impuesto Sobre la Renta ó ISR y otras disposiciones fiscales), los bancos y otros intermediarios financieros han podido deducir del pago de impuestos de manera inmediata y al 100%:

Su cartera irrecuperable; el monto de las pérdidas que les origine la venta de cartera incobrable a otros intermediarios; el monto del crédito que sea perdonado al cliente en forma parcial o total (quitas, condonaciones, bonificaciones y descuentos); pérdidas por dación en pago (se calculan restando al saldo insoluto del crédito, el valor de mercado o de avalúo del bien recibido como dación en pago), lo que ayuda a entender en buena medida el “boom” del crédito de los últimos años.

A final de cuentas estos estímulos fiscales han ayudado a reducir de manera sustancial las potenciales pérdidas para la banca y otros intermediarios por la mala o deficiente asignación del crédito. Ya lo decía Voltaire: “si algún día usted ve saltar por la ventana a un banquero, arrójese de inmediato detrás de él porque seguro hay algo importante que ganar”.

Pero las advertencias no sólo provienen de su equipo, sino también del propio Andrés Manuel López Obrador.

En su Proyecto de Nación 2018-2024 (cuya coordinación estuvo a cargo de Alfonso Romo y que contó con la participación de destacados especialistas en diferentes áreas), el presidente electo señala en el capítulo de “Programa Anti – Corrupción en los Sectores Fiscal y Financiero” que en México el narcotráfico lava anualmente entre 20 mil y 30 mil millones de dólares.

Y advierte: “desde las más altas esferas del poder se mantienen vínculos encubiertos con actividades ilícitas. La evasión fiscal y el lavado de dinero son dos caras de la misma moneda…De todo ello se sirven el crimen organizado y el narcotráfico, que son las caras más oscuras de la corrupción público-privada. Este proyecto propone confrontar esta grave situación de criminalidad que ha permeado en los sistemas social, económico y financiero mexicanos, a través de un programa anti-corrupción en los sectores fiscal y financiero que ponga fin a la impunidad, simulación y defraudación”.

Y lanza acusaciones fuertes, con nombre y apellido: “Los bancos y las instituciones financieras no son las víctimas, sino los principales responsables y beneficiarios del total descontrol en materia de lavado de dinero que existe en el país…Aun antes de su oscuro papel en las elecciones presidenciales de 2012, el conocido Grupo Financiero Monex ya se había visto involucrado en numerosos escándalos de lavado de dinero en años recientes. El Congreso de Estados Unidos también ya ha documentado que, entre 2007 y 2008, la filial de HSBC en México envió irregularmente más de 7 mil millones de dólares en efectivo a sus oficinas centrales. Y, en 2012, los legisladores de Washington exigieron una amplia investigación de las prácticas de lavado de dinero de Walmart y su banco en México”.

Aquí la pregunta es: ¿van en serio las amenazas? O como se dice en términos coloquiales, de pelea o enfrentamiento callejero: ¿en verdad te vas a aventar ese “tirito” Andrés?

También cabe preguntarse: ¿cuáles serán las repercusiones económicas y financieras de eliminar de un plumazo los privilegios fiscales para las élites? ¿Cómo reaccionarán los hombres y mujeres más poderosos cuando se vean o sientan perjudicados? ¿Cuándo les peguen en dónde más les duele que es en su bolsillo?

¿Los grandes bancos, intermediarios y empresas amenazarán a su vez con sacar capitales del país o todo quedará en el aire, en simples amenazas de campaña del presidente electo?

Hay que recordar que ha sido precisamente el pacto que mantiene Andrés Manuel López Obrador con las élites lo que le permitió acceder de alguna manera al poder y lo que hizo posible, al menos hasta el día de hoy, llevar a cabo una “transición de terciopelo”, gracias a que no se han tocado los intereses de las clases dominantes.

Sí, pero…eliminar privilegios fiscales…eso ya es otra cosa. Son palabras mayores.

Algunos miembros de la élite, sin embargo, están relativamente confiados y sienten que ya se acomodaron. Después de todo en los últimos años a nivel federal, estatal y municipal se han visto obligados a negociar con administraciones priístas, panistas, perredistas y ahora morenistas. Y varios de ellos siempre caen bien parados. Pero ahora podría ser diferente.

A un líder populista es extremadamente difícil (sino es que prácticamente imposible) domarlo, domesticarlo. Las élites no pueden cantar victoria. Y si lo dudan, que le pregunten a los poderosos que en determinado momento también se confiaron, tuvieron que lidiar y a final de cuentas doblaron las manos ante Evo Morales en Bolivia, Alberto Fujimori en Perú o Lula Da Sila en Brasil, tan sólo por mencionar algunos casos.

El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador anda en tono tranquilo, conciliador, igual y me equivoco y no pasa nada, pero hay un pequeño detalle: aún no asume el poder. Así es que no se confíen demasiado Señores porque a partir del próximo 1 de diciembre, en cualquier momento de ahí en adelante les podrían “soltar al tigre”.

Que conste que sobre advertencia, no hay engaño…

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