Por: Mauricio Farías Hodges| Poeta residente de Tijuana, Baja California

 

A veces me olvido de lo importante,
me distraigo y pierdo de vista aquello
que se nos da como parte de todo,
me olvido de ver la hoja, el mar,
la sonrisa, la mirada profunda.

A veces me olvido del aire,
qué es el aire, si sólo entra y sale de mí,
de ti, de los genios, de los brutos;
si el aire sólo es aire, no es otra cosa.

A veces me olvido de lo bueno
que sabe el café, me distraigo de disfrutar
ese primer sorbo que es como un beso,
me olvido tanto y lo tomo, pero me olvido.

A veces pasa el tiempo y dejo de observar
a lo lejos, se me olvida lo maravillosa
que es la silueta del mundo, porque al
ver mas allá me recuerda el basto regalo
que significa estar aquí, vivo.

A veces no caigo en cuenta de la imprecisión
de pensar que tenemos tiempo,
como si tuviéramos la capacidad de guardarlo
en una caja o depositarlo en un banco,
¿qué es el tiempo?, no es nada y es todo.

A veces me olvido de mí, imagínate que tan
distraído soy, que no me doy cuenta de que estoy
conmigo todo el día, toda la noche,
que me la paso dentro de este traje,
que mis manos no son las de nadie, son mías
y son maravillosas como todo lo demás.

A veces me olvido de tantas cosas,
es asombrosa mi capacidad de dispersión,
afortunadamente te tengo a ti,
tu que me recuerdas todo,
me regresas a la tierra, a la vida,
y sonrío y te lo agradezco y sonrío.

Mauricio Farías Hodges
Tijuana, B.C., México.

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