Por: José Manuel Urreta Ortega | Presidente del CCE en el Estado de Veracruz y Coordinador de CONCAMIN para la Zona Oriente de México | @ManuelUrreta

Son muyconocidos los contrastes del desarrollo y crecimiento tanto productivo como social entre las zonas norte y del Bajío del territorio mexicano, con crecimientos económicos promedios de alrededor de cinco por ciento anuales,

en contraste con el sur – sureste de nuestra nación, integrado por los estados de Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Oaxaca, Chiapas, Tabasco, Veracruz, Guerrero y Puebla, una región que arrastra desde hace décadas un

estancamiento económico sintomático de sus rezagos sociales, con crecimientos anuales en promedio que no llegan al punto porcentual y los más altos índices de marginación a nivel nacional.

Lo anterior ocurre a pesar de los grandes recursos naturales con los cuales cuenta la zona, litorales hacia los océanos Atlántico y Pacífico y un clima propicio para el desarrollo de múltiples actividades agrícolas. Esta región ocupa una tercera parte del territorio mexicano, pero apenas contribuye con la quinta parte del PIB nacional; las razones son múltiples y van desde el mejor acceso y la vecindad con Estados Unidos con las cuales cuentan otras entidades, así como la falta de apoyos y encadenamientos de las actividades empresariales y el rezago educativo, la falta de inversiones o de infraestructura del sur – sureste.

Hoy, en el nuevo reordenamiento político y social del país una gran oportunidad para alcanzar el crecimiento económico equilibrado de todos los mexicanos es diseñar e instrumentar, desde ahí, un nuevo modelo de desarrollo nacional que sea al mismo tiempo sustentable con el medio ambiente e incluyente con todos sus habitantes y regiones, y por el otro contribuya a abatir esos rezagos que se han ido acrecentando en la historia reciente de México entre sur y norte.

Los estados de esta zona además cuentan con una extraordinaria riqueza cultural, que es necesario preservar, considerar y respetar al momento de implementar proyectos económicos y productivos: respetar y adaptarse a los usos y costumbres de las comunidades para lograr un equilibrio entre desarrollo e identidad. De igual manera, es imprescindible preservar al medio ambiente al tiempo que son aprovechados de manera sustentable y con visión de futuro sus grandes recursos naturales, darles mayor valor agregado a éstos e industrializar las actividades productivas de la región, tanto para cubrir las necesidades del mercado interno como para ir a la búsqueda y conquista de nuevos mercados de exportación.

Todo desarrollo comienza con educación. La principal oportunidad y asignatura obligatoria será el de lograr incrementar los niveles educativos de la población: abatir el analfabetismo, apoyar a profesores y alumnos para alcanzar mayores niveles de educación básica, fortalecer el tejido social que permita una mayor incidencia de ingreso y egreso de alumnos a la educación media y superior así como mayores y mejores opciones de capacitación y desarrollo tanto personal como profesional de sus habitantes al integrarse al mercado productivo, lo cual se traduzca en un mejor capital humano para las empresas, mejor crecimiento de éstas y mayores satisfactores para la población.

A los grandes proyectos de inversión e infraestructura de mediano y largo plazos establecidos por el Gobierno de México tales como el Tren Maya, la Refinería en Dos Bocas o el Corredor Transístmico debemos trabajar desde ya en dinamizar a la región, desarrollar infraestructura y propiciar clúster productivos al enlazar a los pequeños productores de la zona con sus mejores opciones de financiamiento y desarrollo productivo para detonar el crecimiento, atraer inversiones y desarrollar infraestructura, comercios y ciudades para que la derrama económica y ganancias se queden en la región y en provecho de sus habitantes.

La industria petrolera es una de las actividades de mayor importancia, no sólo para la región sino a nivel nacional; ante la caída continua de la producción nacional durante últimos años, el sector energético mexicano exige mayores inversiones, tanto para financiar su deuda y reducir costos de operación como para impulsar nuevas y efectivas inversiones en exploración y explotación, no sólo de aguas someras sino también de las profundas: debemos evitar a toda costa que continúe bajando la producción petrolera nacional, así como continuar quitando carga fiscal a la empresa.

Abrir el gasoducto de Texas a Tuxpan, que proveerá más de un tercio de la demanda de gas en el país y ya está construido en su totalidad, es un aspecto fundamental del cual confiamos continúen los avances en la mesa de negociaciones establecidas para tal fin, con la participación de organismos empresariales a través del CCE y CMN.

En materia agroindustrial, hace algunas semanas diversos inversionistas y representantes del sector público de Indiana mostraron interés en fortalecer la cooperación, el comercio e inversión en la región sur – sureste, con apoyos en materia de innovación de la academia hacia sectores nacionales como el de lácteos, cárnicos y aves, así como agricultura respecto a maíz, fruta, café cacao y vid, por mencionar sólo algunos. Es muy importante, además, ejercer todos los recursos presupuestados al campo, que no existan subejercicios pues los recursos públicos son fundamentales para apoyar a los pequeños y medianos productores del país.

Otro de los más importantes pendientes estriba en construir infraestructura para reducir costos y mejorar condiciones de seguridad en las carreteras y vías férreas del corredor Puebla – Veracruz, al ser una de las principales vías de comunicación para el traslado de mercancías de todo el país, una de las arterias más importantes de nuestro territorio mexicano.

Finalmente, tenemos la oportunidad de fortalecer y mejorar las opciones de turismo en la zona para lograr un mayor impacto en el progreso de las distintas zonas y comunidades, así como impulsar mayores inversiones para incrementar las actividades de manufactura y mejor remuneradas para los trabajadores, a través incorporar a los pequeños productores e industriales a grandes encadenamientos, acercar mejores opciones de financiamiento y que se vean impactadas de manera positiva con la disposición de mejores y mayores vías de comunicación.

Conscientes de estos enormes retos, el 14 de agosto se realiza de manera oficial, en la ciudad de Oaxaca, la integración de una agenda estratégica para el desarrollo de la región Sur – Sureste del país, con el objetivo de efectuar un análisis estricto y profundo de los aspectos básicos de una estrategia que permita generar políticas públicas federales y estatales se lleven a un desarrollo sostenido de la región, así como fomentar la participación unida de todos los sectores de la sociedad en el diseño e implementación de esas políticas.

Éste es un esfuerzo con enfoque de triple hélice, donde gobierno, empresarios y academia tengamos objetivos precisos y compromisos mutuos. La iniciativa es impulsada desde la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN) y su Presidente Francisco Cervantes Díaz, así como el Consejo para el Fomento a la Inversión, el Empleo y el Crecimiento (CFIECE), el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), los gobiernos en los estados de la región y el propio Gobierno de México encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Así como en materia migratoria ya se han expresado en días pasados los gobernadores de las diversas entidades de la región y el gobierno federal, hoy es tiempo de sumar esfuerzos con otros sectores de la sociedad para hacer de éste el sexenio del desarrollo de la zona sur sureste de México. Los empresarios estamos listos y trabajamos desde ahora para ello.

 

 

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