Por: Enrique Guillén Mondragón | Presidente Naciona de la CANACINTRA

Desde la perspectiva de Canacintra, una de las razones para profundizar la relación con Estados Unidos y Canadá, radica en que el comercio intrarregional, que ha sido un motor de crecimiento importante, debe ser llevado al siguiente nivel: es momento de apuntar hacia la integración y fortalecer el encadenamiento productivo regional.

No hay fecha que no llegue ni plazo que no se cumpla. El proceso de modernización del TLCAN ha arrancado formalmente y es importante destacar que no se limita al Ejecutivo Federal o al sector privado; sino que es un asunto que nos ocupa como país y, por lo tanto, vale la pena recordar que el trasfondo del Tratado ya no es únicamente comercial.

En primera instancia, vale la pena destacar que la coyuntura que atravesaba México hace 23 años era muy distinta a la actual porque habíamos experimentado un cambio en el modelo económico: pasamos de la intensa participación del Estado en la economía a la apertura de mercados; desde luego, esto no era un proceso aislado, sino que fue consecuencia de la coyuntura internacional.

En la década de los años noventa, el mundo vivió dos fenómenos interesantes: por una parte, el inexorable proceso de la globalización impactó en la dinámica de producción de las empresas, en la forma de hacer negocios y en el comportamiento de los mercados en todo el mundo. Por otra parte, el mundo empezó a acomodarse en bloques económicos: la fundación del Mercosur en 1991 con el Tratado de Asunción o el nacimiento de la Unión Europea en 1992; incluso las economías del sudeste asiático se aglutinaron en torno a Japón con el fin de producir y exportar a los nuevos mercados.

En medio de este proceso, la mejor opción para México era conformar un bloque con la región industrializada más cercana y que representaba el mercado más atractivo: América del Norte. Este proceso era necesario, nuestro país no podía quedar al margen de un proceso transversal que cambió la forma en que las economías de los países se relacionaban y que, indiscutiblemente, sigue vigente.

Ahora bien, es justo reconocer que, en aquella época, la referencia más próxima antes del TLCAN era el Acuerdo General sobre Comercio y Aranceles (el GATT, que derivó en la OMC hasta 1995); en otras palabras, México enfrentó una coyuntura internacional con un equipo conformado por funcionarios del sector económico con amplia experiencia y, sobre todo, jóvenes egresados de posgrados en Economía. Dos de esos jóvenes que se forjaron al calor de las mesas de negociación son Kenneth Smith Ramos y Salvador Behar Lavalle.

El TLCAN no significó un camino fácil, hubo que reorganizar la agenda de prioridades a nivel interno para adaptarnos a la nueva dinámica económica; sin embargo, a la vuelta de 23 años, vemos que México dejó de exportar únicamente petróleo para convertirse en exportador de manufacturas y participar en el encadenamiento productivo regional que hoy nos permite tener clusters industriales en el norte, centro y bajío del país, por mencionar un ejemplo.

Por ello, la oportunidad que se presenta hoy para profundizar lo que sirve del TLCAN y mejorar lo que nos resta competitividad, debe ser tomada con mucha responsabilidad. Desde la perspectiva de Canacintra, una de las razones para profundizar la relación con Estados Unidos y Canadá, radica en que el comercio intrarregional, que ha sido un motor de crecimiento importante, debe ser llevado al siguiente nivel: es momento de apuntar hacia la integración y fortalecer el encadenamiento productivo regional.

Para cumplir dicho cometido, así como los demás que están planteados en la estrategia mexicana, es fundamental que hoy, como hace 23 años, México negocie como país y no como gobierno, la cohesión interna es esencial y la perspectiva de largo plazo debe sobreponerse a las coyunturas políticas. Afortunadamente, en esta ocasión México no llega con sus contrapartes a vender una esperanza, sino que se presenta como un socio comercial de peso.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.