El presidente Donald Trump inauguró este viernes la celebración del Día de la Independencia con un acto en el Monte Rushmore, famoso por los rostros de cuatro exmandatarios tallados sobre la montaña, en el que defendió los monumentos del país, cuando ha cobrado fuerza un debate sobre su significado y el racismo.

El Monte Rushmore será para siempre como un tributo eterno a nuestros antepasados ​​y nuestra libertad”, declaró Trump desde una tarima decorada con banderas estadounidenses y que tenía como telón de fondo el imponente monumento en la montaña.

“Este monumento nunca será profanado. Estos héroes nunca serán desfigurados. Su legado nunca, nunca será destruido“, puntualizó, mientras los asistentes lo animaban con aplausos y coros.

En días pasados, Trump ha criticado la remoción de estatuas o símbolos confederados en medio de las protestas raciales que se han propagado por el país tras la muerte de George Floyd a manos de un policía blanco.

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