“La sacudida para el peso irá más allá de las elecciones en EU”.

Por: Erick Guerrero Rosas 

Antes de entrar en materia, de iniciar una conferencia, siempre acostumbro decirle a los asistentes que nadie tiene bola de cristal; que nadie es poseedor de la verdad absoluta. Que uno de los grandes riesgos que se corren a la hora de hacer proyecciones en materia económica, es el de equivocarse.

Viene a colación amigo lector porque voy a decirle algo muy polémico. Algo en lo que quizá yo sea el que esté equivocado, pero como también estoy convencido que las cosas hay que decirlas como son, sin hipocresías, doblajes  ni maquillajes, entonces me siento con el compromiso de advertirle que algunos colegas analistas, desde mi punto de vista, están cometiendo un error de diagnóstico.

Sí, mire usted: ya prácticamente nadie duda que si gana Donald Trump las elecciones presidenciales de los Estados Unidos el próximo martes 8 de noviembre, el peso podría devaluarse frente al dólar y si gana Hilary Clinton, entonces al contrario: podría revaluarse, recuperar terreno.

Las estimaciones más exageradas aseguran que podría dispararse a $25.00 x dólar en caso de ganar Trump, y los más optimistas creen que podría regresar a niveles de $17.50 en caso de que sea Clinton.

Mi escenario base es que la presión más aguda para el tipo de cambio la podríamos observar el miércoles 9, jueves 10 y viernes 11 de noviembre donde, según mis estimaciones, podría alcanzar los $23.00 x dólar si gana Trump por el pánico momentáneo que desataría su triunfo en los mercados, y en caso de que fuera Clinton la ganadora, entonces esperaría que se ubicara entre $18.00 y $18.50 x dólar en esas fechas; no menos.

Aquí la discrepancia con algunos de mis colegas es sólo de grado, de en qué nivel podría ubicarse la cotización peso-dólar, pero no de fondo: estoy de acuerdo en que vendría un ajuste al alza con Trump y uno a la baja con Clinton.

El desacuerdo más importante es que especialistas de algunos bancos, fondos de inversión o instituciones como Banco Mundial y la Bolsa Mexicana de Valores, afirman que pasadas las elecciones, va a disminuir la volatilidad, la presión sobre el tipo de cambio. Le achacan a Trump todos los males. Y eso es lo que me parece un error y le voy a explicar porqué.

Dudo mucho que Donald Trump, en dado caso, ya como presidente, mantenga el mismo discurso populista y agresivo. Una cosa es andar en campaña tratando de conectarse emocionalmente con las masas para atraer votos, y otra muy diferente sentarse a gobernar. Más si se trata de la economía número uno del planeta.

Por eso le digo que la presión más fuerte para el tipo de cambio se concentraría en los tres días posteriores a la elección (miércoles 9, jueves 10 y viernes 11 de noviembre), porque la siguiente semana recuperaría algo de terreno si Trump modera su discurso, pero aún así, volvería a subir a finales o principios de diciembre y quedar sometido a otra sacudida por la posibilidad de que la Reserva Federal de los EU suba la llamada “tasa de fondos federales” o “tasa de referencia”(el interés que cobra a los bancos comerciales por prestar los dólares que fabrica), el 13 ó 14 de diciembre. Conforme se acerque esa fecha, irá en aumento la tensión.

Lo mismo vale en caso de que gane Clinton: el respiro duraría muy poco y se concentraría básicamente en esos tres días posteriores a la elección.

Hao Hong, Director de Estrategia de Bocom International Holdings Company, una firma de inversiones con sede en Hong Kong, lo resumió muy bien el pasado 13 de septiembre al decir en una entrevista para Bloomberg: “Cada vez que planea sobre EU una subida de tipos, los mercados sufren fuertes sacudidas… parece que cada vez que la Reserva Federal va a mover ficha, el mundo va a explotar…el miedo se apodera de las bolsas…en un mundo interconectado, sufren casi todas las plazas del mundo”

Por eso le digo que “TURBULENCIA A LA VISTA”. La sacudida para el peso se va a extender más allá de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos. Todavía va para largo, con Donald Trump o sin Donald Trump en la presidencia.

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