El retorno de Luis Videgaray como canciller tiene como objetivo primordial lograr negociaciones con el próximo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, con alcances transnacionales. Cualquiera que sea el resultado tendrá costos políticos, a uno y otro lado de la frontera.

Así lo perfilan una serie de especialistas de la relación binacional consultados por el diario londinense, The Financial Times. Advierten que la llegada de Videgaray como principal representante de México ante Washington llega mientras el país enfrenta las amenazas de Trump de altos aranceles, deportaciones de inmigrantes y la eventual conclusión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

“Videgaray entiende la negociación política y eso va a ser muy importante en las próximas semanas y meses”, destaca Duncan Wood, director del Instituto México del Woodrow Wilson Center en Washington DC.

El artículo señala que en los hechos la negociación transnacional ya comenzó. Retoma el hecho de que Ford canceló la construcción de la planta en México de mil 600 millones de dólares, “aunque había razones económicas independientes de Sr. Trump para el movimiento”. Luego hace el recuento de los casos Carrier, General Motors y Toyota.

En conjunto, se señala que los movimientos han despertado temores de una reacción en cadena proteccionista. “Podría suceder, por lo que el gobierno mexicano necesita hacer esfuerzos para convencer a las juntas de compañías de que México es el mejor lugar para invertir”, dice Luis de la Calle, el principal negociador del TLCAN en México en los años 90.

Pese a la labor que puede desplegar Luis Videgaray, se indica que los mexicanos aún tendremos que tragar pastillas más amargas. “Van a tener que pagar algún tipo de precio”, dice Wood; “va a haber algún tipo de arancel sobre los bienes manufacturados, por ejemplo”.

El artículo concluye que el trato de Trump al norte de la frontera podría tener consecuencias inesperadas para el sur. “Cualquier negativa a negociar puede traer la ira de Trump, pero cualquier concesión se verá en México como una traición nacional”; además, se advierte de la creciente popularidad de Andrés Manuel López Obrador en las preferencias electorales para la presidencia lo que “podría dar paso a otro populista al sur de la frontera”.

 

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