Por: Juan Torres Velázquez| Escritor Mexicano con formación en la UNAM | @yotencatl

Hasta mediados de septiembre se exhibe en el Museo Franz Mayer (Av. Hidalgo 45, Centro Histórico) la exposición Wolfgang Paalen. Más allá del Surrealismo, contenida por más de cien obras que el museo recibiera en donación de la colección particular del artista austriaco, a sesenta años de su fallecimiento.

Nacido en 1905, después de su primera juventud Paalen va a Berlín a estudiar arte y posteriormente se traslada a París y Munich, donde tuvo contacto con los artistas europeos de la época; poco después comienza a interesarse por el arte antiguo de América y Oceanía, colecciona y vende piezas antiguas. En esta etapa sus creaciones son impresionistas.

En los años treinta se relaciona con los surrealistas, conoce a André Breton y se adhiere de manera entusiasta al grupo, contribuyendo en la organización de las exposiciones que dieran proyección internacional al movimiento. Sus obras de esta etapa van desde la experimentación con formas puras a la yuxtaposición de elementos significantes tan usuales en el surrealismo y es creador del fumage, técnica automática que emplea las formas provocadas por el humo de una vela sobre el lienzo para generar obras que según los surrealistas conectaban con el inconsciente al dar valor a las leyes del azar.

En esta etapa Paalen creó célebres y emblemáticas obras del movimiento, destacando un par de ellas integradas a la Exposición Internacional del Surrealismo de París en 1938: El Vellocino de Oro, pintura en óleo que representa las alas de una mariposa dando medio rostro a una escultura de mármol y El genio de la Especie, un arma elaborada con huesos de pollo, arte – objeto inscrito en la revaloración y transformación de lo cotidiano de los surrealistas, tan en boga hasta nuestros días aunque un tanto descontextualizado ya.

Wolfgang Paalen llega en el año 1939 a México, después del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Un año después, por iniciativa del propio Paalen, el poeta César Moro y André Breton se inaugura la Exposición Internacional del Surrealismo en nuestro país, misma que ya se había presentado en París y Nueva York, aunque sin la contribución de pintores mexicanos. Ahí Paalen se posicionó como uno de los artistas más destacados de la corriente; el artista, por su parte, reivindica desde entonces a la pintura mexicana como particular, valiosa, original y madura, mientras continúa sus estudios y coleccionismo del arte antiguo de las culturas americanas, así como el contacto con artistas mexicanos e internacionales.

Aquí pretendió incorporar el arte prehispánico maravilloso al catálogo de las producciones surrealistas, pero Breton se opuso al considerar estas expresiones como ritualistas y no ontológicas, menos interioristas, y sumado al oscurantismo que al parecer de Paalen se dirigía el surrealismo hizo que rompiera, finalmente, con el movimiento. De estos años destaca la Revista DYN, seis números editados por el austriaco en nuestro país entre los años 1942 y 44, en una de las revistas más importantes de su tiempo, con colaboraciones muy destacadas y una temática común de conciliación entre antropología, etnografía y ciencia con el arte moderno así como estudios a las expresiones amerindias de la antigüedad entre las cuales destacan piezas cerámicas de Tlatilco o tótems canadienses, al tiempo incorporadas e intuidas en la obra del artista.

En su última etapa creativa, durane la década de los cincuenta, Paalen dio a sus búsquedas el nombre de metaplástica, una expresión que podría pasar por abstracta pero que justifica su disolución del mundo exterior para no hacer de la pintura una representación figurativa o simbólica sino manera auténtica y autónoma de acercarse a la realidad, acercando a la expresión artística por sí misma con el universo y al espectador partícipe de la sensación que dio origen a la obra, en una especie de meditación activa; Paalen afirma que el objetivo del artista no se halla en innovar con técnicas sino proponer nuevos temas de expresión. Integracion y no abstracción, diría José Emilio Pacheco sobre sus creaciones.

Wolfgang Paalen se suicida en septiembre en las afueras de una Hacienda en Taxco, Guerrero. Él, como su arte, con el paso de los años se aleja de la forma para perseguir cierta abstracción, nuevas formas de expresión desde las cuales explicar la realidad y sus objetos. Su legado en la historia del arte, más allá de la pertenencia al surrealismo puede ubicarse entre los primeros promotores de la universalización estética y el descentralismo europeo; algunos especialistas ven influencia de Paalen en el arte en México desarrollado durante la segunda mitad del siglo XX, particularmente algunas piezas de Felguérez, Goeritz, Mérida, Gerzso o Anguiano, quienes lo conocieron en su paso por nuestro país y establecieron con él un diálogo más o menos creativo.

ESPORA

El día que conocimos a Leonora Carrington uno de los pocos motivos de su interés fue el ejemplar de “Wolfgang Paalen. Introductor de la pintura surrealista en México” de Leonor Morales, que llevamos a la entrevista. – Poobre Paalen-, dijo Leonora mientras tomó el libro con sus manos de largos dedos y miró de frente al Vellocino de Oro impreso en la portada, prolongando las sílabas mientras sus ojos se perdían en las alas de la mariposa.

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